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El Germen del Machismo

Sandra Lobero Pasión por las letras
9 Jan 2018 BLOG_NUM_COMMENTS

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¿Sabías que…?

Lo contrario de machismo no es feminismo.

Veamos las definiciones de estos términos.

 Según la RAE machismo es: actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres mientras que de feminismo dice: doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los hombres.II 2. movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres.

Si analizamos la situación de la mujer en la sociedad siglos atrás comprobamos que la evolución hacia la igualdad ha sido favorable pero lo que parece no aminorar son los casos de violencia.

No paramos de escuchar en las noticias casos de violencia de género. Es preocupante ver como los agresores son cada vez más jóvenes.

Por eso, es tan importante prevenir estas actitudes ya desde la etapa preescolar. Una educación basada en valores de respeto e igualdad son nuestra mejor defensa.

Las mujeres deben tener los mismos derechos

que los hombres.

Las expresiones “se te va a pasar el arroz” o “te vas a quedar para vestir santos son  hoy en día frases habituales dirigidas a las mujeres sin hijos y a las que no tienen novio ni planes de boda.

¿Quién no ha oído nunca eso de te vas a convertir en una solterona​? En contraposición oiremos que un hombre maduro que no se ha casado nunca es un soltero de oro.

Estas y otras ideas machistas pasaron de la Antigüedad a la Edad Media y hoy en día aún perviven.

Antiguamente la vida de una mujer tenía únicamente 2 caminos: casarse y tener hijos o ingresar, con o sin fe en un convento, de aquí la expresión “te vas a quedar para vestir santos”.

Las 5 obligaciones fundamentales de la mujer casada

La buena esposa según la Iglesia católica debía tener como modelo a Sara, personaje bíblico establecido por la Iglesia como prototipo de mujer casada a partir del siglo XIII.

                        «Cuando Sara contrajo matrimonio salió de su casa para ir a vivir a casa de sus suegros. Sus padres la aconsejaron que honrase a sus suegros, amase al marido, cuidase de su familia, gobernase la casa y se portara de un modo irreprochable»

El primer deber de una mujer casada era el de cuidar de sus suegros, el segundo era el amor matrimonial, debía obedecer y cumplir con sus “obligaciones” maritales siempre que el marido lo requiriera con el fin de procrear: la maternidad, era otros de los deberes ineludibles.

Buena parte de la vida de una mujer casada transcurría entre las molestias y los peligros de un embarazo y de un parto. Muchas mujeres, sobre todo las más jóvenes y/o débiles morían en el parto.

Debían ser buenas amas de casa y dóciles esposas.

Sometimiento y silencio

La historia de la mujer en la Edad Media es una historia de sometimiento. Vivían bajo el yugo del padre, del marido o el sacerdote que influían en sus pensamientos y en sus actos. Recluidas en casa o en un convento vivían condenadas al silencio.

Mujeres inconformistas

Hubo mujeres que trataron de salir de esa dependencia, sometimiento y silencio impuesto por los hombres, y que la gran mayoría se vieron obligadas a aceptar.

En todos los ámbitos nos encontramos con mujeres que destacan por su valentía y perseverancia, por su inteligencia y convencimiento en que las mujeres no solo sirven para casarse o tener hijos.

Agnodice fue médica ateniense en el siglo IV a. C, condenada por ejercer la medicina siendo mujer. Logró salvarse, según cuenta la leyenda, por la solidaridad de las atenienses que amenazaron con quitarse la vida si se cumplía esta sentencia.

Christine de Pizan, (1364-1430) conocida como la primera escritora profesional de la historia, considerada como precursora del feminismo occidental. Se opuso a la misoginia de autores como Felipe de Novara, que dijo: «A la mujer no debe enseñársele ni a leer ni a escribir».

Santa Clara de Asís, fundadora de las clarisas, rama femenina de los franciscanos, que junto con los dominicos, se desviaron de las tendencias misóginas de otras órdenes religiosas.

Al respecto Conrado de Marchtal, abad de los premonstratenses, dijo:

«Reconociendo que la maldad de las mujeres es mayor que toda la demás maldad del mundo (…) que el veneno de áspides y dragones es más sanable y menos peligroso para los hombres que el consorcio de las mujeres, hemos decretado (…) que bajo ningún concepto aceptaremos más monjas que aumenten nuestra perdición».

María de Alejandría, inventora y química fue  quien inventó el célebre «baño María» utilizado hoy en día en la cocina. Creado en los laboratorios químicos con el fin de calentar una sustancia de modo indirecto.

Estos son solo algunos ejemplos de  logros alcanzados por mujeres, en tiempos en los que se pensaba que la mujer era la fuente de todos los males de la humanidad e incluso se dudaba de su capacidad de raciocinio.

Son tiempos lejanos y afortunadamente las mujeres hemos conseguido demostrar nuestra valía y situarnos en un plano similar y no inferior al de los hombres.

Pero no podemos olvidar que  nos queda mucho camino por recorrer para lapidar ese germen misógino que sigue vivo aún hoy en el siglo XXI.

 

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