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Trabajo significativo.

Julia Benito Panorama desde la silla
2 Apr 2019 BLOG_NUM_COMMENTS

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Vemos el trabajo, de distintas maneras:

Cómo una necesidad, una forma de realización personal, cuestión de supervivencia, adaptación social, contribución, con nuestro esfuerzo, a la sociedad, a nuestro proyecto de vida. El desarrollo de nuestras capacidades, de poner en práctica los conocimientos adquiridos. La continuación de un legado familiar, la manera de construir nuestra vivencia diaria, de ocupar nuestro tiempo…nuestra justificación de la existencia.

Y así lo llamamos indistintamente: Trabajo como esfuerzo, ocupación, como tiempo llenado, en contra del ocio: negocio.

Empleo como forma de rentabilización. Oficio, como característica de una especialización manual. O profesión, en un sentido más vocacional.

Por tanto, es un ámbito que se presta a diferentes interpretaciones, y, lo que buscamos o encontramos en él, también, muestra un espectro muy amplio.

Principalmente, para la mayoría de la gente, no es una opción, es el resultado de la obtención de dinero a cambio de nuestro tiempo y esfuerzo, para poder costear las necesidades vitales.

Sin embargo, esto no es óbice para que busquemos en el trabajo una satisfacción personal.

Dar un sentido a esa parte de nuestra vida que ocupa tanto tiempo y que nos sitúa en el mundo, tiene un sentido terapéutico.

Aunque todos los trabajos, los más habituales, no suponen un enriquecimiento personal (en el sentido económico tampoco), de muchos sí puede sacarse una satisfacción en el sentido del trabajo bien hecho, de ayudar en situaciones concretas a mejorar la vida de los demás, de aportar algo a la vida de otros, y a la propia.

En grandes o pequeñas empresas, el que se tenga en cuenta a los trabajadores, sus opiniones, sus aportaciones e ideas, mejora sin duda el bienestar percibido. Hace que  los empleados se sientan implicados y partícipes de la empresa, y tiene un valor añadido al del sueldo.

El sentido, cómo en la vida, le ha de buscar uno mismo, pero ayuda, el que las organizaciones tengan en cuenta ese salario emocional o social. Por el bien de todos. 

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