PREVIOUS_POST
NEXT_POST

Tenemos que hablar

Julia Benito Panorama desde la silla
23 Feb 2018 BLOG_NUM_COMMENTS

blogs_image_post_detail

¿Qué es el trabajo?

Subsistencia, independencia, autorrealización.

Por tanto: Trabajar como actividad es una acción natural de la humanidad, necesaria para la existencia, la evolución y el desarrollo de la sociedad.

Pero el trabajo no es solo supervivencia, es realización para aquellos que se relacionen con una profesión, una actividad artística o una vocación (“yo no trabajo, me pagan por hacer lo que me gusta”)

También puede ser satisfactorio el que con nuestro trabajo, esfuerzo y dedicación consigamos mejorar la vida de los demás.

Desde Virginia Wolf en “Un cuarto propio”, la solución del problema de las mujeres, pasaba por un trabajo que les diera independencia económica y, por tanto, personal. 

Sin embargo eso podría servir para mujeres de determinada clase social y que no tuvieran otras responsabilidades.

Las mujeres de clase alta, herederas de fortunas, aunque no siempre de títulos, podían permitirse cierta independencia y como muchas en el siglo XIX dedicarse a viajar,  explorar, estudiar, escribir libros e ilustrar, estudios de la naturaleza, algunas, raras excepciones, hasta ser científicas afamadas, aunque, generalmente, no muy bien tratadas.

En las clases bajas en trabajos precarios, en las fábricas sus salarios eran de subsistencia y sus condiciones dependientes de varones o condicionadas a las familias. No existía tal independencia.

Muchas veces el trabajo doméstico se hacía extensible al trabajo familiar en otras áreas como el pequeño comercio, las pequeñas explotaciones agrícolas y ganaderas que principalmente para mujeres e hijas (también ocurrían en pocos casos, con los hijos) no se remuneraban.

Un hándicap para ellas era su falta de formación y especialización.

Actualmente, (Estudio FEDEA): Las mujeres tienen mayor formación y mayor nivel de estudios.

Un 43% de universitarias frente a 36% universitarios.

Y menor salario, menos empleo y de peor calidad (parcialidades no deseadas) y nivel más bajo de liderazgo y de desarrollo profesional.

Un 13% menos de tasa de actividad que sube a más de un 20% en edad de la crianza de hijos.

Por tanto, no es sólo la formación la barrera que frena a las mujeres.

Siempre ha habido una resistencia a dejar pasar a esas mujeres a los lugares que les corresponderían en el espacio laboral.

En cualquier actividad en la que pensemos, encontramos estos mecanismos de desprestigio de las mujeres por su simple condición.

En el arte (tantos ejemplos del trato en el cine de las actrices) la poca visibilidad en otras artes, La diferenciación de la escritura femenina en la literatura que obligaba a algunas a utilizar seudónimos masculinos.

El desprecio en los clásicos (filósofos, científicos,) y en la literatura de la figura femenina (“Las mujeres sabias” de Moliére) de su acceso a la cultura, a la política y a la oratoria como dice la historiadora Mary Beard en su último libro sobre” Mujeres y poder”.

Mecanismos o muros:

- Desprestigio de la actividad, basada en la inteligencia, la capacidad, o “lo femenino” en sentido peyorativo.

- Desvalorazicación del nivel formativo, experiencial, físico o intelectual.

- Falta de presencia en círculos de poder político, académico, económico.

- Relegación a tareas femeninas o feminizadas por la condición del género.

- Feminización, desprestigio y desalarización (no se quita la sal, se quita el salario o se baja)de trabajos en que la mayoría son mujeres o se consideran de características femeninas.

- Cosificación en profesiones masculinizadas o al servicio de sectores masculinizados.

- Utilización de trabajos feminizados (azafatas, camareras, “señoritas de compañía” ) para resaltar la posición subsidiaria o de inferioridad al servicio de los hombres.

- Estratificación jerárquica de las mujeres en los niveles más bajos de producción y status.

Parece haber no un techo de cristal, sino un muro horizontal que va frenando los avances con diferentes mecanismos: no tienes la formación, pero no te la damos porque no tienes la inteligencia, tienes la formación, pues te negamos el poder, la llegada los órganos de decisión. Consigues el puesto, pues si se feminiza esa ocupación y se baja (o no se sube cómo en otros ámbitos) el nivel salarial.

Estás en profesiones masculinizadas, pues te cosificamos, te desvalorizamos te hacemos bullying.

Procesos de exclusión (esto no es de mujeres) de invisibilización (deporte femenino, logros científicos, culturales),o falta de apoyos (subvenciones, inversiones),

Te estratificamos jerárquicamente en los niveles más bajos y desprestigiados, es decir, te negamos la independencia, la subsistencia y la autorrealización.

¿Exagerado? en la exageración es como mejor se perciben las verdaderas dimensiones de los hechos.

 
Publicidad
Publicidad