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Personas e ideas.

Julia Benito Panorama desde la silla
5 Dic. 2018 0 comentarios

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Es habitual, y desde el punto de vista filosófico, constituye una falacia, el creer que porque una persona que, públicamente defiende unas ideas y tiene determinado comportamiento o personalidad, esa ideología se ve afectada en ese sentido. Y también las personas que están de acuerdo con ella. Se define así a todas las personas que la suscriben con las características personales y comportamentales de su líder o cara más visible. Pero debemos entender que defender unas ideas personalmente, no afecta a esas ideas ideológicamente. También se hace extensivo a todas aquellas personas que compartan ese credo, que deban responder con cada acto que hace cada uno de ellos- Y, al mismo tiempo, en cada persona definimos su pensamiento por todos los puntos de la ideología que comparte, sin permitir que uno esté de acuerdo con algunos aspectos y no con otros. Eres de estos o de los otros, no admitimos matices. Sin embargo es en esos matices dónde está el dialogo y el debate, lejos del absolutismo de las grandes palabras. Ocurre con el feminismo y también con otros ismos, es como si necesitáramos una visión global, llena de prejuicios, sin llegar a juzgar con todos los datos y la información. Si alguien se equivoca, sea o no de los nuestros, podremos mostrar desacuerdo, igual que si alguien acierta. Entiendo que debemos perseguir la verdad, la justicia, por encima de otros intereses partidistas. Y, por supuesto no denigrar una ideología por la forma en que la pongan en práctica un número de personas, eso siempre será una interpretación, hay que quedarse con el espíritu de la letra, hay está también el debate. Ni por lo que digan ni por lo que hagan, cada uno interpreta según su manera y personalidad, e incluso interés, quitar la máscara también es parte del juego.
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