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Los roles.

Julia Benito Panorama desde la silla
10 Ene. 2019 0 comentarios

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Los roles, qué no los rolex, se aprenden desde la infancia. Constituyen nuestro aprendizaje social al lado de otras materias impartidas en la escuela, la calle y la casa. No són por tanto biológicos, si no culturales. Cumplen la función de facilitar la adaptación al sistema cultural en el que vivimos, pero el problema es que ese sistema puede no ser el más adecuado. Se nos educa cómo si fueran verdades universales las simples adaptaciones a momentos concretos de la historia. Y si algo tiene la evolución humana es que siempre debemos adaptarnos al cambio- Puede ser, aunque en muchos casos lo dudo, que alguna representación de roles haya cumplido algina función en la supervivencia, sin embargo parece que los que se nos quiere transmitir es que etas diferencias vienen dadas de forma natural por la biología. Otro problema que presentan los roles, es que forman parte de un sistema que se retroalimenta y es codependiente, es decir, que si se modifica el rol femenino, el masculino debe resituarse. Esto explica movimientos que están surgiendo en contra de esta nueva situación para las mujeres. Al cambiar los roles se afecta a todo el sistema social, que incluye valores, normas, e interpretaciones de la realidad. En los últimos siglos los avances científicos, técnicos, sociales, eran mucho más lentos. La nueva tecnología parece haber cambiado hasta el mismo curso del tiempo y puede hacernos ver que estamos perdidos ante un mundo de posibilidades. Frente a esto, ideologías más conservadoras y temerosas, parecen establecer una seguridad en la inamovilidad de los roles antiguos. Sin embargo eso sería como ir en contra de la historia y de nuestros propios avances, renegar del progreso y de las mejoras que hemos logrado. No todos los cambios són positivos, indudablemente, pero los nuevos roles, aún sin definir claramente en ambos sexos, afectan a la mejora de la convivencia, siempre que se acepten por parte del resto, y de la mejora del desarrollo individual así como el aporte para el colectivo. Las limitaciones anteriores han perjudicado tanto al hombre como la mujer, al definir su identidad de una forma con la que internamente no podrían sentirse identificado. Los nuevos roles permiten que cada uno se defina como aquello que íntimamente le define, sin restricciones a su propio desarrollo personal. Aún así, quién se identifique con posturas o comportamientos tradicionales, también es libre de manifestarse en ese sentido. La biología no parece definir tan claramente las diferencias que se quieren hacer ver como incontestables. Ante un mundo nuevo y un futuro impredecible sólo el ser flexibles y saber adaptarnos a los cambios nos dará las herramientas para continuar como especie.

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