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Los cuidados

Julia Benito Panorama desde la silla
4 Nov 2019 BLOG_NUM_COMMENTS

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Nuestra sociedad,no parece diferenciar enrtre los afectos y los cuidados.Los afectos, serían el motor de la realización de los cuidados como forma de expresion de dichos sentimientos.Algo así como courre con la vocación en algunas profesiones que parecen realizarse como amor al arte.Además de necesitar, a lo largo de toda nuestra vida personal, laboral y social, de la ayuda de los demás como seres codependientes socialmente, en nuestra vida ,también se da el autocuidado. Aprendemos la mayoría, según nuestra situación de vulnerabilidad o no, también los autocuidados. Facilitarnos ingresos que nos permitan autoabastecernos, mantener la higiene y cuidado del lugar en que vivimos, de nuestra propia higiene y salud física y mental, facilitándonos el ocio y la relación con los demás. Pero, en muchos casos, ese cuidado y autocuidado apenas se diferencian y, pudiendo hacerlo, se deposita la responsabilidad en figuras familiares que suelen ser del género femenino y a las que se les adjudica un rol de cuidado general de todos los aspectos, el autocuidado y el cuidado que afecta a lo común. Cuándo este servicio se externaliza, a menudo recae en otras mujeres, de países del sur generalmente que a su vez han dejado sus cuidados en manos de otras mujeres de la familia. Esto se ha dado en llamar cadenas transnacionales de cuidados, es un fenómeno en todos los países del norte. Al separarse el aspecto laboral del de los cuidados, básico para que este pueda funcionar de modo independiente, negamos lo básico que resulta para la vida humana todo el trabajo de los cuidados. Cuándo no es gratuito o voluntario, se suele convertir en trabajo precario. La antropóloga Yayo Herrero, ha estudiado todo este proceso, esta negación de todo ese trabajo necesario y estructural para que exista una sociedad. Ahora con la conciliación se ha querido integrar este aspecto considerado no, laboral en la vida cotidiana. Los bancos de tiempo de empresas y comunidades de vecinos en los que se intercambia el tiempo dedicado a estos aspectos, supone una forma gratuita de afrontarlo. Sin embargo es la sociedad quien debe asumir también todos estos servicios, y facilitar que las personas desarrollen ambas facetas para ser seres completos e integrales. Tanto como usuarios como proveedores, estamos siempre en ambos lados de las necesidades. Y personalmente o con hijos, padres, enfermos, el cuidado es necesidad básica de todos. No podemos seguir negando e invisibilizando lo que cada vez se presenta como más obvio. el estado o los servicios . Al fin y al cabo, el fin de nuestras sociedades ,¿no es el bien común?.

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