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Hacia atrás y con tacones

Ana M Simarro Sanchez Ocupando nuestro lugar
25 Nov 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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El título de este post hace mención a una frase que se comenta que utilizó Ginger Rogers, actriz y bailarina estadounidense, para lamentarse de la diferencia de salario que existía entre el suyo y el de su pareja de baile Fred Astaire, aunque obviamente realizaran los mismos bailes, y además ella "hacia atrás y con tacones".

Pero no hace falta desplazarnos hasta Estados Unidos para ser testigos del esta desigualdad, España se sitúa por encima de la media Europea en el 19,3% y es el país donde esta diferencia de salarios entre géneros más ha crecido desde el inicio de la crisis en 2008, al contrario que en el resto de países de la UE donde la tendencia ha sido inversa.

Hay quienes dicen que esta diferencia puede venir generada porque las mujeres no negocian ni solicitan mejoras salariales tanto como los hombres; y posiblemente en alguna ocasión quizás sea así, pero en otras muchas cuando una mujer pide un incremento salarial porque considera que sus funciones exceden las que debería realizar en función de su puesto y su salario, se encuentra una respuesta que posiblemente no es la más deseada, con la que quedar demostrado lo que se le valora dentro de la entidad. Por norma general a una mujer le cuesta mucho más que se le reconozca su profesionalidad, y ese reconocimiento se traduzca en un ascenso, o en situarse en un puesto de responsabilidad. Todavía hay quien pasa por alto las cifras que nos demuestran que del total de titulados universitario el 57,6% son mujeres, y pese a eso son minoría en los puestos de dirección.

Aunque parezca algo increíble hoy en día hay sectores en los que está muy normalizado la desigualdad en las retribuciones, aun desempeñando el mismo trabajo; como es el caso del sector Hortofrutícola en el que se asume y además en algunos casos se justifica esa brecha salarial, donde la retribución por la hora trabajada es distinta aun estando realizando la misma función, ya sea en fábrica o en puestos en el área de contabilidad, dirección, administración, comercial... y aquí la brecha puede llegar a ser incluso del 50%, en el sector sanitario es del 25,4%, en el sector de actividades financieras se sitúa en el 23,1%.

Queda todavía mucho por hacer, no se trata de mostrar quien es mejor, si no de que al fin se entienda que somos iguales, que dos profesionales con idénticas habilidades, funciones y formación no deben diferenciarse en su nivel retributivo generando así una disparidad que carece de sentido, ninguno de los dos debería encontrar obstáculo en el camino a la hora de promocionarse dentro de la empresa, porque a ninguno de los dos se le debe cuestionar su profesionalidad y su capacitación para llevar a cabo determinadas funciones por ser hombre ni mujer, ambos son profesionales.

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