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Consejos para restaurar muebles

Sara Gómez Nuevos Aires
27 Dec 2017 BLOG_NUM_COMMENTS

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Los muebles antiguos ya no son amenazas a las que hay que desechar, sino que pueden ser una oportunidad de darle nueva vida al hogar, de desconectar empleando tiempo en hacer algo que nos gusta y entretiene y, también, de crear una pieza que nadie tenga y que dote de personalidad al espacio de tu hogar donde lo coloques. Combinado con materiales actuales como los que podemos encontrar en Gibeller, tu casa no se parecerá a ninguna otra.

Pero la tarea de la restauración no es algo fácil, porque como sucede en otros ámbitos, cada mueble puede ser un mundo y dependiendo de sus materiales y también su estado, necesitará unas técnicas y cuidados, u otros.

Si tienes un mueble al que quieres darle otra oportunidad o eres un amante de las antigüedades a las que tú mismo puedes acudir para hacer una creación propia, con este artículo vamos a ayudarte a que conviertas de modo especial esa pieza única.

Determina el espacio

Vas a dedicarle tiempo al cuidado de tu mueble, por eso es importante que dispongas de un espacio específico donde puedas tener todas las herramientas y no tengas que desplazarlo de un lugar a otro, ya que además de poder deteriorarlo, será muy cansado también para ti. También, es aconsejable que lo hagas en interior, ya que espacios abiertos pueden jugar una mala pasada por el clima: lluvias, sol o diferentes temperaturas modificarán el resultado.

Limpia bien el mueble

Aunque se tenga muchas ganas de comenzar ya, es indispensable que antes de empezar se limpie profundamente. No hace falta productos de gran coste o específicos, con un paño húmedo y agua y jabón será suficiente. Eso sí, debes dejarlo secar totalmente antes de cualquier técnica.

No olvides el lijado

Sería su primer paso, ya que prepara el mueble para aplicar los diferentes materiales que embellecerán el artículo.

Los materiales e instrumentos siempre en buen estado

Ten en cuenta que vamos a utilizar diversos materiales, por eso en cada uno de ellos pon atención a que estén en buen estado. Por ejemplo, las brochas puedes dejarlas sumergidas en agua toda la noche y dejarlas secar, para eliminar cualquier exceso o cerdas que estén sueltas.

Después de utilizarlas, límpialas bien con disolvente para volver a utilizarlas en otro momento y colócalas entre papel de periódico y de manera horizontal. Los materiales los conservarás bien si después de su uso, los cierras y ordenas correctamente. Por eso, observa que no hay exceso de producto a sus alrededores o no has limpiado los botes: si se seca, puede dificultar su uso más adelante.

No te olvides de barnizar

No solo conseguirás un aspecto mejor, sino que sellarás el trabajo.

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