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Valores positivos, y negativos, en tu empresa

Maite Rico No estamos locas
17 Feb 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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Carla es de esas personas que cualquiera querría tener como compañera en la oficina. Es rápida haciendo su trabajo, detallista y lo revisa todo. Además, ayuda a los demás y todo lo hace con una sonrisa. Sólo que no hace mucho se equivocó eligiendo el lugar donde trabajar.


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Todos buen jefe querría tener cerca a alguien como Carla. Pero ella acabó en una de esas empresas que da igual lo bueno o malo que seas, porque tratan a todo el mundo igual. Mal. Sus superiores no cumplían nada de lo prometido, andaban a gritos todo el día y hasta se permitían ciertos abusos.

Ese cóctel de energía negativa en su trabajo hizo que Carla, positiva por naturaleza, acabase en mi consulta. Al borde de los nervios y asomándose a la depresión.

El ejemplo de Carla muestra una realidad que, por desgracia, ocurre en demasiados empleos. Organizaciones donde no se tienen en cuenta los valores y el único interés es exprimir a las personas como si fuesen naranjas, para sacarles todo su jugo y luego tirar los restos machacados a la basura. Desgraciadamente, en demasiados lugares faltan directivos disciplinados y honestos.

Lo que muchos directivos no tienen en cuenta es que, para construir un puente, primero hay que crear la estructura. Y si el armazón es débil, un día puede ser que caiga. Y lo mismo ocurre en una empresa. Aquellas donde exprimen a las personas como Carla son como un puente con cuatro cañas y unas cuerdas, en cuatro tardes lo tienes listo, pero con un par de golpes de viento se va al otro barrio.

En cambio, las empresas más productivas son aquellas que están dirigidas por personas con valores equitativos de confianza, responsabilidad y honestidad. Las que cuando ven a alguien como Carla la retienen, la apoyan y le dan herramientas para que trabaje mejor y más a gusto. Y para eso son necesarios unos principios éticos. Sin ellos, tampoco existen los valores corporativos.


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Los valores no sólo son los buenos métodos. Primero están los factores morales y de honestidad. Esos deben ser buscados en todas las grandes empresas, como son fomentar el compañerismo, animar la creatividad o dar un buen feedback.

Y luego están los valores específicos a cada lugar de trabajo, los valores sociales. Y has de conocerlos antes de trabajar con ellos, ya que serán los que te harán entender mejor la función del lugar donde trabajas ¿Que valores tiene tu empresa? ¿Los has definido? ¿Son el padre nuestro de tu organización?

Voy a darte unos cuántos ejemplos que pueden ayudarte en la labor:


Voy a darte unos cuántos ejemplos que pueden ayudarte en la labor:

  • Coca-Cola: Liderazgo, colaboración, integridad, responsabilidad, pasión, diversidad y calidad.
  • Endesa: Seguridad y salud, trabajo en equipo, conducta ética, orientación al cliente, innovación, orientación a resultados, comunidad y medio ambiente.
  • Jazztel: Velocidad, escucha, innovación, servicio, equipo, rigor, transparencia.

Como puedes observar, las bases en las que se sostienen estas empresas son contundentes y flexibles. Tienen una visión global orientada a la productividad y rentabilidad en beneficio de sus empleados y como no de los consumidores. Todo lo que sucede dentro de una organización se transmite fuera porque un producto o servicio también tiene su propia identidad.

Si todavía no te has planteado definir los valores de tu empresa, te sugiero que comiences por ti, ya que eres la máxima responsable. Tu credibilidad aumentará y tu empresa crecerá. No puedes olvidar que tu eres el ejemplo para las personas que trabajan contigo y si quieres que te respeten y trabajen comprometidos con tu causa tienes que mantenerte en la posición de un liderazgo eficiente y leal.

Las empresas como la de Carla no sólo no tienen esos valores. Sino que no respetan los mínimos de convivencia, así que no hay por donde empezar.

Pero, si tu empresa es saludable, has de encontrar sus valores. Imáginate una mesa de cuatro patas, y tú eres el tablero que sostienen esas cuatro patas. Ahora imagina que cada una de ellas representan un valor. Si falla una pata, el tablero cederá y será imposible que se sostenga. Pues es exactamente lo mismo que le puede suceder a tu empresa.

Si quieres comenzar puedes hacerlo ahora mismo. Coge una libreta y responde a estas preguntas en forma de lista. Cuándo hayas acabado el ejercicio tendrás las ideas mucho más claras.

  • ¿Que cosas piensas que son importantes para tu empresa?
  • ¿De todas ellas cuales son las más relevantes?
  • Renuncia y desestima las menos importantes o las que creas que te generan confusión
  • ¿Que conductas crees que necesitas para conseguir lo que es más importante?
  • ¿Que conductas crees que te pueden apartar de lo que es importante?

Todas podemos ser unos trabajadores excelentes como Carla, mientras no caigamos en un lugar donde no se valoren los buenos valores. Pero, si quieres, tú puedes ser una de esas personas que todos quieren como compañera. Plantéate esas preguntas, intenta ver qué falta en tu empresa y ponle muchas ganas. Siempre con una sonrisa.

Si estás dispuesta al cambio estás dispuesta a progresar. Aprendemos de los errores, por lo que aún estás a tiempo de rectificar y comenzar a levantar ese puente que sin duda te conducirá al éxito.

"Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto". Cuánta razón tenía Georg Christoph Linchtenberg.

¡Hasta la próxima semana, Womenalias!

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