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Técnicas para combatir la falta de concentración

Maite Rico No estamos locas
17 Dec 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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La falta de productividad se ha convertido en una de las preocupaciones más comentadas en el ámbito profesional. No sólo en el mundo laboral, sino también entre los estudiantes. ¿Cuáles son sus síntomas?

Si estás trabajando en alguna tarea que no te gusta o te parece tediosa seguro que abandonarás a la primera de cambio. Cualquier otra actividad te merecerá más atención.

Y así comienza la dura realidad. Dejas de ser productiva para convertirte en una persona estresada y frustrada. No consigues empezar y acabar lo que verdaderamente es importante y acabas recurriendo a ocupar el tiempo en otras cosas que seguramente no son imprescindibles ni urgentes.

El resultado es que, al final, queda mucho por hacer y pocas ganas de ponerte a hacerlo. Y el estrés aparece como una alerta de que hay algo que no está funcionando como tú quisieras.

Te comprendo perfectamente. Yo también me resistí durante mucho tiempo a creer que podía cambiar mi forma de trabajar y reorientarme desde mis debilidades. En mi caso, fue necesario encontrar una manera efectiva de solventar lo que se estaba convirtiendo en un verdadero sacrificio.

Y tú, ¿qué puedes hacer para solucionarlo?

Hay algunos trucos que te pueden servir para comenzar a erradicar tu falta de productividad y activar tu concentración. Yo lo recomiendo a mis clientes, y te puedo asegurar que funciona.

# La lista

1. Cómprate una libreta (nunca utilices hojas sueltas) para hacerte una lista de todas las tareas que tienes pendientes.

2. Quizás hayas oído hablar del ABC de las prioridades. Te lo recuerdo:

a. Lo que tienes que hacer hoy o puedes acabar mañana a lo más tardar.

b. Lo que no es tan urgente y puedes hacerlo al acabar lo urgente o bien todas las tareas que te implican más tiempo para realizarlas siempre que no pertenezcan al primer grupo

c. Todo lo que puedes aplazar, que suelen ser cosas de menos importancia, que si los demoras no pasa nada. Eso si, ¡no te olvides de hacerlos! Porque cuando pasan al olvido directamente te van a llenar la bandeja de lo urgente.

# El cronómetro

Lo más importante es saber exactamente cuánto tiempo tardas en agotarte. Es decir, desde que comienzas con esa tarea complicada o tediosa para ti hasta que decides abandonarla para ocuparte de cualquier otra.

1. Para empezar hazte una lista de las tres tareas más importantes que tengas en este momento pendientes de hacer. De la más urgente a la menos urgente.

2. Ahora vamos a testear cómo reaccionas midiendo el tiempo, así que coge tu móvil, o un cronómetro. Con él vas a contabilizar en cuánto tiempo te desconcentras, es decir cuánto tiempo eres capaz de concentrarte en una tarea concreta (intervalo de atención).

3. Ahora ponte a realizar la primera tarea y conecta tu cronometro simultáneamente. Cuando te detengas por que ya estás comenzando a bloquearte, te sientes cansada, comienzas a querer abandonar lo que estás haciendo, para el cronometro y anota el tiempo real que has utilizado.

4. Ahora haz lo mismo con la segunda tarea y con la tercera.

5. Suma los tres tiempos y divídelo entre tres, así obtendrás el intervalo de atención inicial. Puede ser que te salga muy bajo, 15 ó 20 minutos. No pasa nada, lo que importa es reconocerlo y poco a poco podremos mejorarlo.

6. Ahora que ya sabes en que nivel de atención te encuentras vas a fijarte ese tiempo como pauta de trabajo. En el caso de que te haya salido un promedio de 20 minutos, antes de empezar la tarea, ponte reloj (te recomiendo un temporizador, es mucho más cómodo) para que cada 20 minutos te avise.

7. Cuando suene la alarma deja la tarea y descansa un rato, no más de 5 minutos. Levántate, camina, estira tus brazos, hazte un café o bebe un poco de agua, tu eliges. Luego retoma la tarea, siempre poniendo el temporizador en marcha de nuevo para que te avise a los 20 minutos. Y así sucesivamente.

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