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Entre la pasividad y la agresividad, la necesidad de ser asertiva

Maite Rico No estamos locas
14 Jun 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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Hoy quiero hablar de la asertividad. Una palabra que hace que muchos tuerzan el gesto. Tanto es así, que ni siquiera la econtrarás en el diccionario. Sin embargo, la asertividad se ha convertido en el método más eficaz para conseguir establecer relaciones saludables. Algo que surge precisamente de la necesidad de compensar otras dos maneras extremas de comunicación: la que es pasiva y la que resulta agresiva.

Todo esto está muy bien, pero el problema comienza cuando comunicarnos con los demás se vuelve muy cuesta arriba y nuestra vida se tambalea entre la felicidad y la desdicha de saberse triste. Resignado o cabreado por no poder disfrutarla como nos merecemos.

Pero, para comprender un poco mejor las ventajas de ser asertiva, conviene que hagamos un repaso a la actitud de las personas en cada uno de los ejemplos.

En muchas ocasiones, nos sentimos obligados a decir que sí a algo que no nos es tan claro. Y además no lo hacemos por gusto si no más bien todo lo contrario. Accedemos a los caprichos y deseos de los demás.

Esta tipología de comunicación es la denominada pasiva. Corresponde a personas que quieren evitar a toda costa los conflictos y su propósito es gustar a los demás. Y lo más grave es que como son personas que se someten a los deseos de los demás sin tenerse en cuenta a ellas mismas obtienen el resultado contrario, es decir, la gente no les respeta lo suficiente.

Esto genera un sentimiento profundo de frustración en estas personas pasivas, ya que no se atreven a defender sus derechos y dan mas valor a las opiniones de los demás que a los suyos propios.

Va a ser muy difícil que se atrevan a decir no. Precisamente por miedo a ser rechazados y porque se sienten culpables al hacerlo. Como necesitan la aprobación de los demás para sentirse realizados, su autoestima se destruye y adoptan una actitud sumisa obligándose a dar explicaciones de todo lo que hacen. Ceden el control a los demás.

Las consecuencias son devastadoras, ya que son incapaces de reconocer sus propios sentimientos llegando a sufrir auténticos arrebatos emocionales. Consecuencia directa de la resignación y la represión en la que se sienten sumergidos.

Esta insatisfacción crónica les lleva a plantearse la necesidad de ser independientes pero no saben como hacerlo, por lo que se atrapan en el no puedo o el no sé como conseguir liberarme. No quieren ser dependientes pero no se atreven a romper esa relación de dependencia.

En cambio, a las personas que se comunican de manera agresiva las vas a reconocer fácilmente. Suelen hablar con un tono de voz alta y en ocasiones amenazante. Su mirada puede ser desafiante y altiva. No respetan a los demás y les encanta tener siempre la razón.

En apariencia, pueden mostrarse seguras de si mismas, francas y concisas pero de manera inadecuada. Propinan insultos y les fascina hacer comentarios hirientes. No te recomiendo la convivencia con una persona así, porque puedes llegar a desgastarte tanto que acabes inmersa en un mar de lágrimas sintiéndote culpable por todo.

Entenderse con personas de esta índole supone lidiar una auténtica batalla campal, en la que sólo puedes ganar o perder por que no van a dar su brazo a torcer, están convencidos de que transigir es exactamente lo mismo que perder. ¡Y eso jamás, por encima de su cadáver!.

Por último nos encontramos con la comunicación asertiva, esta es la buena comunicación, porque nos permite relacionarnos con los demás sin tener que fingir ni esconder nuestros verdaderos sentimientos e ideas.

La comunicación asertiva te aportará seguridad y confianza. Una persona asertiva sabe decir las cosas sin enfadarse, ofender o humillar y, muy importante, acepta las opiniones de los demás.

Simultáneamente, la persona asertiva sabe valorar las diferentes situaciones adversas de manera equilibrada, y es consciente de lo que ya no tiene solución y de lo que se puede mejorar.

Tenemos derecho a elegir como vivir nuestra vida y hacer lo que nos apetece en cada momento asumiendo la responsabilidad de lo que pensamos, sentimos y hacemos. Vivir de manera natural sin necesidad de reprimirnos y someternos a los demás es fundamental para poder disfrutar de relaciones sanas y gratificantes.

"Quiero amarte sin asfixiarte, apreciarte sin juzgarte, unirme a ti sin exclavizarte, invitarte sin exigirte, dejarte sin sentirme culpable, criticarte sin herirte y ayudarte sin menospreciarte. Si puedo obtener lo mismo de ti, entonces podremos" . Virginia Sátir

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Maite Rico

Maite Rico

Master Coach, Mentora y Facilitadora en Retail , Gabinete de Coaching para directivos, vendedores y PYMES

Así es María Teresa. Gran mujer Virginia!
Maite Rico

Maite Rico

Master Coach, Mentora y Facilitadora en Retail , Gabinete de Coaching para directivos, vendedores y PYMES

Valle, gracias por tu aportación.
Valle Galindo Delgado

Valle Galindo Delgado

Pintora artística, Valle GD

Me ha encantado el post. Sin duda una actitud asertiva es el camino para lograr una buena comunicación con los demás en todos los aspectos de nuestra vida, no sólo en el profesional. Y estoy de acuerdo con Clara, preciosa la cita de Virginia Sátir.
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