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Acuérdate de ti

Maite Rico No estamos locas
20 Jul 2017 BLOG_NUM_COMMENTS

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¿Recuerdas algún momento del pasado en el que te sentías llena de ti, con ilusiones, sueños por cumplir? 

Nos olvidamos de nosotras mismas, cada vez que intentamos recuperar el tiempo perdido. Porque lo cierto, es que a pesar de que el tiempo pasa, y la edad nos va dejando sus huellas, podríamos continuar siendo esa adolescente apasionada que quería comerse el mundo. 

Desafortunadamente no siempre es así, y a mi consulta llegan muchas mujeres decepcionadas con su vida, sienten y piensan que han dejado mucho por hacer y que a su edad, ya no tienen tiempo de realizar todos esos sueños e ilusiones.

Nos olvidamos, de que la edad es tan solo una excusa para abandonar definitivamente la voluntad y el propósito de conseguir cualquier reto por muy difícil que parezca, y en el camino hacia ese lugar al que llaman eternidad, colocamos todo tipo de barreras emocionales para no asumir que hemos decidido tirar la toallla.

Hace meses que deje este blog abandonado, mi mente estaba cansada, mucho trabajo, mucha tensión y decidí tomar decisiones importantes. Me fui a vivir tres meses a Guinea Ecuatorial (África), quería experimentar la soledad, quería desconectar de la rutina a la que estaba sometida para poder conectar conmigo misma. Oposité para un puesto de trabajo y me llamaron, como por arte de magia. 

Fueron tres meses de dureza, vivir bajo la presión de un país hermético, donde el agua escasea, la luz prácticamente no existe y las enfermedades peligrosas como la Fiebre Tifoedea o el Paludismo eran el pan de cada día. 

Puede vivir la libertad oprimida, el miedo a morir y la desidia de no poder hacer nada por quienes realmente lo necesitan. 

Gracias a esa experiencia, mi vuelta a Barcelona fue categóricamente deseada, quería volver a vivir sin ataduras, en plena contaminación y rodeada de personas aparentemente felices. Y he de reconocer que no fue fácil comprender que ese impacto emocional fue suficiente para valorar lo que estaba viviendo antes de irme. 

Cumplí un sueño, medí mi fortaleza y puse a prueba mi valentía. Necesitaba ser yo, la de entonces, la adolescente viajera y soñadora de siempre y tú, también puedes, aunque no te haga falta viajar y exponerte como yo hice, porque ser libre, ser tu misma, comienza por dejar de hacer lo que haces ahora mismo que tanto te aburre y hacer todo aquello que olvidaste. 

Nos olvidamos de nosotras mismas, y tenernos en cuenta es un derecho. Así que mujeres, ¡DESPERTAD! que la vida continua; y allí a donde vamos de camino nos prefieren felices.

Un abrazo a tod@s y deseo seguir escribiendo en este blog, que como bien se titula, es un homenaje a todas las que enloquecemos por ser nosotras mismas. 

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