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Nunca voy a salir de este agujero

Oihana Penades Serenamente Tu | Coaching Emocional
13 Jun 2019 BLOG_NUM_COMMENTS

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Cuando estás pasando por un duelo esta frase pasa por tu cabeza continuamente. Yo la he pensado muchas veces, pero sobretodo desde que falleció mi pareja. Después de dos años sigue apareciendo pero no tiene el mismo peso, viene a mi mente y amablemente le digo que se vaya a dar una vueltita que yo estoy muy bien sin ella.

¿Cómo se sale?

Con mucho trabajo de autoexploración, de entender lo que te ha pasado, de encontrar respuestas.

Los primeros días y meses yo estaba en shock, no era muy consciente de lo que nos había pasado a mi hijo y a mi.

Yo quería que estuviese a mi lado, quería abrazarle, besarle, morderle, gritarle… pero no estaba. A muchas personas que han perdido a su pareja se les hace dura la noche porque ahí es donde notan su ausencia. Yo la verdad es que como duermo muy muy bien no me daba cuenta. Si que es verdad que casi todas las noches me dormía mirando al lado en el que él dormía y me imaginaba su cara mirándome con esos ojos azules tan bonitos.

En cuanto pude empecé a ir a la psicóloga que fui cuando falleció mi Aita (padre en euskera), en su momento me ayudó mucho y pensé que era el momento de ir.

Me ayudó mucho porque son momentos muy duros en los que no sabes por dónde tirar, no sabes qué hacer con tu vida, te sientes perdidx…

Algo que me ayudó mucho, y me sigue ayudando, es escribir mis pensamientos, emociones, sentimientos… en un cuaderno. Es una manera de sacar lo que tienes dentro, también le escribía cartas a él diciéndole cómo me encontraba.

Pero lo que más me ayudó fué meterme en un grupo de mujeresliderado por Natalie Idoeta. Es un grupo en el que cada mujer va con su «historia» y ella nos enseña a gestionar, tratar, entender, escuchar o lo que sea que necesites en ese momento. Además en el grupo no hay juicios, te sientes libre y respetada para expresar lo que sientes o piensas.

Ésto es muy importante porque cuando estás viviendo un duelo lo último que quieres es que alguien haga juicios sobre ti o sobre tus sentimientosNecesitas a personas que sepan escuchar y que sin decirte nada te sostengan con un abrazo, un beso o una simple mirada.

Con Natalie me di cuenta de dar GRACIAS A LA VIDA, no por el fallecimiento de mi pareja, sino por el APRENDIZAJE que estoy haciendo de ello. Mi manera de superar el fallecimiento fue aprovechar el momento para aprender y construir algo nuevo, más fuerte y lleno de amor.

Otra de las cosas que me ha ayudado ha sido descubrir a Angeline Danel, gracias a ella he descubierto la Sofrología. Gracias a esta disciplina estoy descubriendo una nueva yo, he dado un paso gigante en mi duelo. Estoy aprendiendo a gestionar mejor mis emociones, a ganar autoestima, a enfrentarme a mis miedos… y nuevamente a dar gracias a la vida y a tener esperanzaarmonía y paz.

Ahora soy una mujer VALIENTEPODEROSA y con mucha FUERZA.

También fui a clases de movimiento expresivo (PCI) con Leticia Sanchez Arregui, con ella aprendí a conectar conmigo misma, a darme cuenta de cuáles eran mis límites… ¿El cielo? ¡¡¡¡¡¡NINGUNO!!!!!!

Como ves, de la noche a la mañana no se consigue estar bien, muchas veces tienes que tocar fondo para darte cuenta de dónde estás. Coger fuerzas y volver a salir de ese agujero.

No tengas miedo si ahora estás en ese agujero, puede que necesites estar ahí. Pero si ves que llevas mucho tiempo dentro y te cuesta salir, o no sabes cómo hacerlo BUSCA AYUDA. No por eso eres menos valiente, o menos capaz o lo que sea que te venga a la cabeza.

Para mi pedir ayuda es de valientes, es la manera en la que te enfrentas a tus miedos, limitaciones, emociones… y con la que empiezas el camino hacia el bienestar.

Como ves hay muchas maneras de salir del agujero: la psicología, la sofrología, el movimiento expresivo (PCI) y como no el coaching. Así que busca tu «manera» y a por ello, porque… ¡¡¡¡¡SI SE PUEDE!!!!!

Por otro lado, si que me gustaría aclarar que cuando digo salir del agujero no digo salir del dueloEl duelo no tiene una duración determinada, cada persona vive su proceso y no podemos compararnos con nadie.

Yo al principio no me sentía que estaba pasando un duelo, sentía que levitaba sin rumbo fijo y los días iban pasando. Después fuí consciente de que estaba dentro del proceso de duelo y ahora siento que convivo con el duelo pero soy yo la que lleva las riendas de mi vida (aunque a veces también se me escapan ;)). Pero sin tirar NUNCA la toalla.

Si quieres que te ayude no dudes en contactar conmigo.

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