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Despido, cómo reaccionar ante la pérdida de un empleo

Anais Andrade Silva mujer10
24 Dec 2019 BLOG_NUM_COMMENTS

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Hay acontecimientos, como el final de una historia de amor, el final de una amistad o la pérdida de un ser querido, que pueden marcarnos profundamente, obligándonos a aceptar nuestros miedos y fragilidades. Que la vida está hecha de alegrías y de penas, nos lo enseñan desde la infancia; pero por muy conscientes que seamos, cada vez que tropezamos en el camino, no podemos evitar sufrir. 

Despido, cómo reaccionar ante la pérdida de un empleo

tipos de despido


Reaccionar positivamente ante un evento adverso no es fácil: para tener éxito, necesitamos tener una gran fuerza de espíritu y la capacidad de vislumbrar (o prefigurar) la serenidad más allá de las nubes que se ciernen sobre el presente. ¿Y si las malas noticias llegan en el frente de los negocios? ¿Estamos listos para enfrentarnos a un posible despido? Como todas las pérdidas, incluso la del trabajo puede causar importantes "desequilibrios"; por eso hemos pensado en hablar ampliamente de ello en este artículo, tratando de dar algunas sugerencias a quienes deberían estar en la desagradable posición de preparar las cajas de repente.

Consejos para la mejor manera de lidiar con el despido (por así decirlo)


Los que son despedidos sufren un fuerte golpe a su autoestima que puede llevarlos a dudar seriamente de sus capacidades. Recibir el saco y darse cuenta de que los días ya no se marcarán como antes no es poca cosa. Porque por muy molestas y agotadoras que hayan sido nuestras tareas, gracias a ellas nos sentimos útiles e intentamos dar sentido a nuestros días en la oficina.

Pero tenga cuidado de no generalizar: hay muchas razones por las que un ejecutivo debe ser despedido. Algunas personas lo hacen porque se ven obligadas a reducir su personal y otras porque no consideran satisfactorio el rendimiento de sus empleados. En el primer caso, poco se puede hacer: cuando las cuentas no cuadran, los directores tienen que apretarse el cinturón y las consecuencias pueden ser pagadas por trabajadores buenos y trabajadores, que no tienen la culpa (ojo, siempre se debe cumplir los 15 días de preaviso de despido o estarán cometiendo una irregularidad, que puede acarrear una sanción económica en beneficio del despedido tras un juicio). En el segundo caso, sin embargo, es necesario analizar más detenidamente la situación para ver qué es lo que, en la relación laboral que está llegando a su fin, no ha funcionado como debería.

Los despedidos pueden reaccionar con enojo o resignación - depende de su temperamento y de si están más o menos inclinados a ser autocríticos - pero en cualquier caso, tienen que aceptar algo que se rompe bruscamente y les obliga a cambiar su rutina. No es necesariamente algo malo ("cambiar de piel" puede resultar ser un ahorro), pero tienes que estar preparado para enfrentarte a las cosas nuevas. Aquí hay algunos consejos simples que pueden ser útiles en caso de despido.

Intenta no ser una víctima


Llorar por uno mismo es uno de los hábitos más comunes en el mundo, pero pocas personas se dan cuenta del daño que puede hacer a su psique. Aquellos que se convencen a sí mismos de que son unos perdedores (o un pobre incomprendido) van por un camino de autosugestión que puede llevarlos a la inactividad completa. Si el jefe ha decidido despedirte, habrá una razón. En lugar de quejarte y enviarle anatemas, intenta pensar en lo que hiciste (o no hiciste) y trata de averiguar si siempre te esforzaste al máximo.

Hacerse la víctima aumentará el enojo y la frustración que puede convertirte en un individuo temeroso, cerrado y rencoroso. Tómese el tiempo que necesite para procesar la pérdida (de trabajo) y usar la razón. No eres víctima de un complot urdido por los poderes oscuros, sino un hombre que, como muchos otros, está pasando por un momento difícil. Dejarlo atrás depende únicamente de su voluntad y su capacidad de permanecer lúcido. 

Desquítate con alguien que te entienda.


Hay una gran diferencia entre no deprimirse demasiado y pretender ser un superhéroe. La noticia de su despido desencadenará una serie de emociones difíciles de manejar, que usted debe compartir con aquellos que le entienden. Evite decirle a todo el mundo lo que le acaba de pasar y haga la selección correcta. Lo que necesitas no es la compasión de familiares y conocidos que te llenarán la cabeza de clichés, sino el apoyo de una persona querida y de confianza que sepa cómo llevarte. La amargura y la vergüenza que están sintiendo no pueden ser entregadas a todos, sino sólo a aquellos que han demostrado que los quieren y pueden estar a su lado en los momentos más complicados. No reprimas lo que sientes y deja que el amigo que sabe cómo llevarte y qué decirte cuando las cosas se ponen mal, te ayude.  

No te precipites


El hecho de que el gerente de su empresa lo ponga en la calle podría llevarlo a tomar decisiones precipitadas. Esto sucede especialmente a aquellos que encuentran difícil aceptar el rechazo y quieren probarse a sí mismos y a los demás que no se dejan doblar por la adversidad. Reaccionar a ser despedido es ciertamente algo positivo, pero ten cuidado de no hacerlo en la ola de emociones y sentimientos que necesitan establecerse dentro de ti. Cuando te caes, es importante volver a ponerte de pie, pero pretender correr con la pierna todavía dolorida es un paso en falso que puede comprometer la curación. Fuera de la metáfora: Dese tiempo para procesar lo que le sucedió y evite buscar inmediatamente un nuevo trabajo. Las elecciones descuidadas y apresuradas, hechas para acallar la decepción y la preocupación, no le ayudarán a superar el momento difícil. Cambiar de ciudad o de corte de pelo puede hacerte sentir mejor por un tiempo, pero hasta que no te des cuenta de que el despido que sufriste no fue el sello de un fracaso existencial, sino un accidente temporal, no estarás listo para seguir adelante y empezar de nuevo realmente.

No pierdas la fe en ti misma


Si te despidieron, significa que algo salió mal. Y que su contribución al trabajo ya no se consideraba indispensable. Por muy amable que haya sido tu jefe, la idea de que lo que has estado haciendo durante años no era suficiente para mantenerte en la empresa te ha herido mortalmente al abrir la puerta a pensamientos insidiosos que te hacen dudar de ti mismo. Es el mayor error que puedes cometer: el fracaso que estás experimentando no tiene por qué convencerte de que eres un perdedor o un inepto. Ponga un nombre a los sentimientos que está experimentando (amargura, decepción, ira, incredulidad...) y empiece a partir de un análisis cuidadoso de las cosas que pueden hacerle llegar a un alto nivel de conciencia. Aprovecha la situación para conocerte mejor y para entender lo que te gustaría hacer en el futuro. ¿Quieres seguir trabajando en el campo en el que siempre has trabajado o quieres dedicarte a algo nuevo? ¿Quieres trabajar en una instalación grande o tratar de iniciar tu propio negocio? Pero antes que nada: ¿por qué crees que te despidieron? ¿Qué es lo que, en tu opinión, no funcionó? ¿Siempre te has molestado en hacer las cosas bien o te has quedado atrás y te has dejado llevar? La teja que cayó sobre ti podría convertirse en una deliciosa oportunidad de crecimiento y maduración (no sólo profesional), pero para cosechar los beneficios, debes seguir amándote lo suficiente y no perder la fe en tus habilidades.

Todo el mundo comete errores, lo importante es arreglar las cosas


No piense en el disgusto que causará a las personas que le quieren (y que pueden estar dependiendo de usted) cuando informe de la noticia de su despido. Si agrava todo con la culpa, la recuperación será aún más difícil. Lo que determina el valor de las personas no es la tosquedad de sus errores, sino la capacidad de hacer las cosas bien. Piense en su despido como un retroceso temporal en el discurso de su vida; después del punto final, empiece de nuevo con mayúsculas y espere a que la fuerza que ha ganado dé un nuevo impulso a su narración. 

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