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5 Competencias de las madres trabajadoras

Sonia Pascual Granados Mujer, educación y empleo
12 Feb 2016 BLOG_NUM_COMMENTS

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Los procesos de selección no sólo valoran qué has estudiado o qué experiencia puedas acreditar, sino qué competencias has adquirido que te diferencian y te perfilan para un determinado puesto.

Desde que comenzamos nuestra andadura laboral, se van asumiendo nuevos retos que nos obligan a adaptarnos, aprender y asimilar conocimientos y formas de trabajar que nos dotan de mayor cualificación, eficiencia y saber hacer.

Ser madre es una interrupción en la carrera profesional que habitualmente cierra puertas, pero que paradógicamente crea nuevas competencias...esas que tanto valoran las empresas, y que en este post me gustaría mencionar.

 

Gestión del tiempo

El tiempo es oro, y más cuando se es madre o padre.

La hora de salida laboral, por lo menos en mi caso, antes de ser madre era "orientativa". Si en vez de salir a las 18:30 salía a las 19h, 19:30, o 20h, no me importaba. Había reuniones e interrupciones durante la jornada, que hacían necesario dedicar un tiempo extra para preparar documentos, contestar emails, u otras tareas urgentes, sobre todo en los picos de trabajo.

A día de hoy, mi disponibilidad para trabajar más allá de mi hora de salida no es tal, ello implica agilizar en aquellas tareas que antes se hacían más discernidas: reuniones, visitas a clientes, conversaciones telefónicas...y sacar adelante el trabajo con la misma efectividad.

 

Técnicas de negociación

Convivir con niños es un continuo tira y afloja.

Si estás muy pendiente te retan, si te retan y no tienes paciencia, te enfadan. Tan pronto cambian su comportamiento y te castigan con rabietas como te sorprenden gratamente para llamar tu atención.

Si a esto le añadimos los horarios (y las prisas) o los quehaceres del día a día, o negocias bien o estás vendido.

Enfrentarte a un pulso continuo te hace negociar casi de forma institiva, y tener claro qué concesiones tienes que hacer para cumplir tus objetivos. En el ámbito laboral, se trata con adultos, pero se negocia en muchos casos como niños: cabezotas, tozudos y en busca de una recompensa.

Por ello los padres y madres en ese aspecto tienen una competencia extra.

 

Mejora continua

Esta compentencia es sólo ir superando nuestro propio record.

Es una habilidad innata cuando el tiempo es oro.

Un ejemplo claro en el ámbito familiar es salir de casa, ¿cuanto tardas en salir de casa cuando eres padre o madre primeriza? Previendo qué necesitará el bebé por si tiene hambre, se ensucia, se duerme, se aburre...llevas muchas cosas de "por si acaso". Si comparas ese mismo momento de salir de casa pero un año más tarde ¿se ha reducido el tiempo? Igualmente llevas todo lo necesario, pero cada vez te implica menor tiempo y esfuerzo.

Sin embargo, las empresas invierte tiempo, personal y recursos en elaborar un plan de mejora continua, anexo al Plan de Calidad de la empresa. Una competencia innata en madres y padres trabajadores, que la empresa desarrolla de forma explícita.

 

Resolución de conflictos

Cuando hay niños de por medio, los conflictos fluyen con mucha facilidad y por causas muy dispares. Del egoismo y la cabezonería, se pasa a la pelea y los llantos, y se termina con negociación y/o castigo.

Insisto, que aunque el ámbito laboral está lleno de adultos, determinados comportamientos se disimulan o se reprimen pero siguen estando ahí.

Contar en un equipo de trabajo con personas que no sean fuente de conflicto y capaces de mediar en situaciones conflictivas, contribuye al buen clima laboral de la empresa. Un valor añadido para las empresas, que los trabajadores valoran tanto como la propia retribución.

 

Gestión de proyectos

Marcar objetivos a corto, medio y largo plazo, es la tónica habitual en el ámbito profesional y en el familiar.

En la agenda profesional, sabemos diferenciar lo importante de lo urgente y los plazos para su ejecución. Del mismo modo, convivir con niños implica cumplir objetivos cuyos plazo no son negociables: estudiar para un examen, preparar vestuario para una actuación, acudir al médico...

Saber gestionar tiempo y recursos para lograr los objetivos propuestos, sin desatender el día a día, personal y laboral, es a mi entender la más valiosas de las competencias.

 

He citado cinco competencias trasladables a cualquier profesión, pero estoy segura que si definimos más el perfil profesional de una madre o un padre trabajador, encontraremos más competencias aplicables al puesto de trabajo, que se desarrollan en el ámbito familiar.

 

 

 

 

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