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Por qué según la historia el ingeniero de Google se equivoca

Derechos de la mujer El blog del movimiento Womenalia
9 Aug 2017 BLOG_NUM_COMMENTS

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Un ingeniero de Google promovió el debate en su empresa con un manifiesto interno en el que solicitaba cambios en la política de integración e igualdad entre hombres y mujeres. El trabajador, que ha sido cesado, redactó un polémico texto en el que aseguraba que las “causas biológicas pueden explicar por qué vemos menos representación femenina en puestos relacionados con la tecnología y el liderazgo”.

Por qué la historia no le da la razón

Si de por sí está totalmente fuera de lugar afirmar que una informática tiene menos posibilidades que un hombre por el simple hecho de haber nacido mujer, sólo hay que recordar la historia para poder reafirmar que esto no es cierto.

Las mujeres fueron las primeras ingenieras de software. Y es que entre los pioneros, las personas que programaron los primeros ordenadores digitales, una gran cantidad fueron mujeres.

Durante la II Guerra Mundial, Alan Turing, padre de la computadora moderna, reclutó a 8.000 mujeres reclutadas en Bletchley Park. Más tarde, trabajaron en el desarrollo del ENIAC (el primer ordenador electrónico a gran escala cuyo funcionamiento no fue ralentizado por partes mecánicas) o el lenguaje de programación COBOL. A pesar de que los hombres se encargaron del diseño, la creación de programas fue considerado como "trabajo de la mujer".

Como anécdota quedó lo ocurrido el día que ENIAC iba a ser presentado. Empezó a funcionar mal, pero Bartik y Betty Jennings lo solucionaron in extremis. El público quedó asombrado pero, cómo no, estas dos mujeres ni siquiera fueron invitadas a la cena de celebración.

La programación era considerado un trabajo “de chicas”

Durante los años 30 y 40, las mujeres ocuparon entre un 30 y un 50% de los puestos de trabajo dedicados a la programación, generalmente bajos. Entonces, era el trabajo de hadware el “de hombres” y la programación, un trabajo de oficina y desarrollo de tareas preestablecidas.

Grace Hopper, una de las programadoras pioneras, llegó a afirmar que “Las mujeres son más naturales en la programación de computadoras”. ¿Os suena? Incluso, en Cosmopolitan (1967), llegó a compararla con las labores domésticas: "es apenas como planear una cena. Requiere preparación anticipada, paciencia, y atención al detalle”. 

¿Qué ha pasado entonces?

Hay un debate abierto en busca de la explicación. La proporción de mujeres en ciencias de la computación comenzó a caer cuando los ordenadores personales llegaron a los hogares sistemáticamente.

Entonces, la programación comenzó a verse como una labor dura y, consecuentemente, más prestigiosa. Se reconoció que implicaba procesos complejos de análisis, planificación, pruebas y depuración. Atrás quedaba la cena a la que no fueron invitadas Bartik y Betty.

Los ordenadores personales en un principio no eran mucho más que juguetes que se comercializaban casi exclusivamente a hombres y niños. Esta idea de que las computadoras son masculinas se convirtió en una narrativa. 

Los salarios comenzaron a aumentar y los hombres crearon asociaciones profesionales. Con el paso de los años, esta narrativa afectó significativamente a la distribución de sexos en estudios relacionados con la programación. 

Pero no sólo eso. Cuando Grace Hopper defendía entre risas que en las revistas que era un trabajo de mujeres, el asalto de los hombres a esta profesión ya se estaba produciendo. Algunos teóricos apuntan a que los procesos de selección favorecieron sistemáticamente a los hombres, especialmente en las pruebas de personalidad.

A día de hoy, son muy frecuentes opiniones como la del trabajador de Google. Sin embargo, la historia de las mujeres pioneras demuestra más bien lo contrario. 

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Julia Benito
Cuándo se deje de considerar causa biológica a lo que es social,y comprendamos los mecanismos de la selección social de los roles masculino y femenino abriremos una nueva vía de investigación y conocimiento que debería ser llevada a las escuelas para que las niñas conozcan su verdadera historia.
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