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Escuela PeriFéricas, dando voz a los derechos de mujeres

Derechos de la mujer El blog del movimiento Womenalia
21 Aug 2018 BLOG_NUM_COMMENTS

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¿No crees que te mereces algo más que moda y belleza?

Esta “caja propia” contiene lo que necesitas.

Desde cosmética ecológica a libros de escritoras o cuyas protagonistas son mujeres pasando por creaciones artesanas, alimentos gourmet y formación exclusiva en temas de género.

En PeriFéricas llevan desde 2016 dando cabida a otras formas de luchar por los derechos de las mujeres. Y en el Movimiento Womenalia queremos darles voz para que nos cuenten.

Dar una vuelta a las tradicionales cajas para mujeres centradas en moda y belleza es el objetivo de “Una caja propia”, contadnos, contadnos…

Nuestra idea es, efectivamente, romper con la idea de que una caja femenina solamente puede incluir esos temas, pues creemos que hoy en día las mujeres tenemos muchas otras inquietudes.

Hemos pensado en un producto para mujeres del siglo XXI que se interesan por algo más que su indumentaria o su estética, que también quieren formarse y aprender sobre realidades muy diversas. De ahí que “Una caja propia” incluya desde charlas online hasta lecturas empoderadoras, pasando por productos respetuosos con la salud femenina o creaciones únicas realizadas por artesanas. Cada mes se aborda un tema concreto que aglutina y da coherencia a toda la caja en su conjunto.

Por tanto… es una forma de apoyo al emprendimiento femenino, ¿no?

Sin duda, esa es otra de sus principales finalidades. Trabajamos con artistas y artesanas que generalmente quedan fuera del circuito de las cajas de suscripción y que no disponen de medios para realizar enormes campañas de publicidad y difusión, pero que sin embargo nos encantan porque dotan a su trabajo de una calidad y un diseño muy especiales. De este modo, las receptoras de la caja tienen acceso a productos que generalmente no obtienen visibilidad, por lo que queremos que cada una también sea un descubrimiento.

Los próximos envíos se realizarán en el mes de noviembre y pueden solicitarse hasta el 15 de octubre.

¿Cómo surge y cuál es el objetivo de Escuela PeriFéricas?

PeriFéricas nace en 2016 como una iniciativa personal mía. Soy doctora en historia contemporánea e investigadora y profesora en temas de género, y al trabajar en este campo podía detectar que había un hueco formativo no cubierto: el de los cursos online en torno a aspectos sobre la realidad femenina que no se abordaban en el ámbito institucional o académico. De ahí que PeriFéricas se defina como “escuela de feminismos alternativos”. Hasta ahora hemos tenido formaciones sobre asuntos tan diversos como el feminismo islámico o negro, los cuidados, la salud femenina, las mujeres discapacitadas o el género y el urbanismo. Nuestro objetivo es acercar una formación de calidad, impartida por doctoras e investigadoras, a un público general, puesto que no exigimos ningún requisito previo para acceder a los cursos y nuestros precios son muy asequibles, a partir de 50 euros. 

Además, progresivamente hemos ampliado nuestra oferta de actividades, y ofrecemos la iniciativa de “Una caja propia”, encuentros presenciales, charlas…, siempre en torno al eje del género y desde una perspectiva alternativa.

La lucha por los derechos de las mujeres está más activa que nunca, pero queda mucho por hacer, porque está claro que ser mujer no significa tener conciencia de género, ¿no? ¿Creéis que sigue faltando formación?

Claro, ser mujer no implica necesariamente tener conciencia de género, es algo que hay que ir progresivamente trabajando hasta percatarnos de las discriminaciones que nos sacuden y de la necesidad de luchar por eliminarlas. Para ello la educación es clave. Cada vez hay un mayor número de cursos sobre temas de feminismo, pero creemos que falta abordar este tipo de cuestiones en la enseñanza obligatoria y también dar cabida a un número creciente de temas y mujeres que todavía siguen estando invisibilizadas en los discursos hegemónicos: musulmanas, gitanas, mujeres rurales…

¿Quizás el problema viene, en parte, porque a las mujeres no se nos educó para ser las mujeres que queremos ser?

Esa es justamente una de las tareas claves del feminismo: que tengamos la capacidad para poder ser lo que queremos ser, en todo tipo de asuntos que forman parte de nuestras vidas, desde la indumentaria que elegimos hasta nuestra sexualidad, pasando por un asunto controvertido como es la decisión de ser o no ser madres, que en pleno 2018 es un debate que sigue levantando ampollas.

¿Qué peso tiene la comunicación en los medios y la publicidad en la atribución de roles sexistas y cosificantes?

Tiene un peso muy relevante desde el momento en que en buena medida construyen nuestra visión sobre el mundo, especialmente sobre asuntos que no conocemos de manera directa. De ahí la importancia de la educación desde una perspectiva de género para contrarrestar el efecto de estos discursos que nos bombardean a diario.

¿Y por qué se siguen dando tanta resistencia al cambio?

Porque no se nos puede olvidar que vivimos en una sociedad de raíz patriarcal, donde desmontar las estrategias machistas conllevaría una enorme pérdida de poder e influencia para muchas personas. De ahí que cualquier cambio que suponga incrementar los derechos femeninos, desde las subidas salariales hasta la denuncia de la violencia sexual, siempre encuentre resistencias y se convierta en una batalla que, eso sí, tenemos que luchar por ganar.

¿Cómo podemos desmontar ese discurso aferrado al tan manido recurso de la igualdad ya está conseguida, porque antes estábamos peor?

Pues creo que podemos desmontarlo de una forma completamente objetiva acudiendo a las cifras: mostrando las diferencias salariales entre hombres y mujeres, el número de víctimas de la violencia de género, la cantidad de madres que dejan su trabajo frente al de padres… Que antes estuviésemos peor no quiere decir que esté todo hecho. Pensar así es muy peligroso, porque nos resta capacidad de acción.

Tal y como decís os gusta moveros al margen de los movimientos mayoritarios para dar a conocer otras historias, otras vidas, otros modelos de lucha por nuestros derechos…¿Un ejemplo?

No podría dar solo uno porque, justamente, la historia de los feminismos actuales se construye en plural e implica a millones de mujeres, cada una con sus preocupaciones y luchas. Desde la afroamericana que mantiene su pelo como un símbolo de orgullo hasta la musulmana que demuestra día a día que su hiyab no la convierte en alguien pasivo. Tampoco podemos olvidarnos de las mujeres indígenas que defienden su cultura propia frente a la globalización o de las cuidadoras que reclaman sus derechos y una concepción más humana de la vida.

Nos interesan todas aquellas historias que generalmente han sido invisibilizadas, pero que son un auténtico referente para todas nosotras por su capacidad de lucha.

¿Cómo podemos ayudaros desde el Movimiento Womenalia?

Fundamentalmente, difundiendo nuestras acciones. Womenalia es una herramienta enormemente potente, pues os siguen miles de mujeres que, estamos seguras, estarán interesadas en el conocimiento de otras realidades con las que puede que tengan mucho en común. Al fin y al cabo, las discriminaciones que tenemos como mujeres son compartidas, aunque tomen diferentes formas dependiendo de nuestro lugar en el mundo.

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