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Planificar la rehabilitación del hogar

Maria Rodriguez Misceláneo
12 Nov 2019 BLOG_NUM_COMMENTS

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Las reformas del hogar nunca son baratas. Antes de arriesgarnos a acometerlas, y con independencia de su complejidad, debemos tomarnos con paciencia un tiempo prudencial de reflexión. Dicha etapa de reflexión debe incluir un proceso de investigación, y otro de elaboración de presupuestos. Es importante que establezcamos comparativas de precios por empresas, negocios o servicios de reformas, y que finalmente decidamos cuál de todos los lugares localizados se ajusta mejor a nuestros fondos. Para ello deberíamos elaborar una tabla y establecer una cifra final lo más aproximada posible. De ese modo sabremos si podemos o no dar el paso.

Este procedimiento es especialmente necesario en el caso de las rehabilitaciones de cubiertas. Puede ser que vivamos en un chalet con tejado y, por los motivos que sea, queramos cambiar completamente esa cubierta, ya sea para cambiarla por una más estética, o simplemente porque hay goteras y tenemos que solventar el problema. Pero cambiar un tejado es una de las acciones más difíciles que podemos llevar a cabo en nuestro hogar, tanto por lo elevado del precio como por la complejidad de la reforma en sí, que no es ni breve ni cómoda. Por lo tanto, en el caso de estos prototipos de rehabilitaciones de edificios el presupuesto se presenta como vital.

Otro tipo de reforma relativa a la estructura de la vivienda puede tener que ver en sí con los techos y con las paredes, y no necesariamente tenemos que vivir en un chalet para eso. Puede que, sencillamente, queramos agrandar una habitación de nuestra casa, o cambiar el aspecto exterior. En este último caso, el de las rehabilitaciones de fachadas, hemos de tener muy en cuenta el contexto vecinal, pues corremos el riesgo de molestar tanto a vecinos como a viandantes con el ruido y con las aparatosas herramientas que hacen falta para cambiar una fachada exterior.

Evidentemente, tampoco podemos plantearnos este tipo de reforma si el piso no es nuestro. Los alquileres limitan más, aunque siempre es conveniente hablar directamente con los caseros o con la empresa inmobiliaria. En todos los casos debemos tener en cuenta la planificación.

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