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El SEO en imágenes y vídeos

Maria Rodriguez Misceláneo
25 Apr 2019 BLOG_NUM_COMMENTS

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A la hora de hablar de SEO, es fácil que el tipo de contenido que nos venga primero a la cabeza sea textual. Al fin y al cabo, el SEO, como buena técnica de posicionamiento en buscadores que es, se basa en la introducción de una serie de términos, que pueden ser palabras individuales o sintagmas completos, que coincidan con las palabras introducidas por los usuarios tipo a la hora de realizar búsquedas relacionadas.

De esa manera, indicamos al algoritmo inteligente del buscador, usualmente Google, que le otorgue una oposición más o menos destacada a nuestro sitio web. El SEO es, en definitiva, una técnica que se relaciona de manera armónica con todo tipo de texto.

Sabiendo esto, es posible que pensemos, si no sabemos demasiado sobre posicionamiento SEO, que no es en absoluto una práctica de marketing digital adecuada para contenidos visuales o audiovisuales. Al fin y al cabo, ¿cómo podemos incluir una palabra clave escrita en una foto o en un anuncio publicitario de nuestro canal de YouTube? En principio, parece imposible. Sin embargo, si nos tomamos unos minutos para reflexionar sobre la estructura del buscador de Google, recordaremos que no solo podemos buscar sitios web, sino imágenes y vídeos.

¿Cómo podemos entonces aplicar a nuestro contenido no textual una posición adecuada en los resultados de búsqueda? No, no tenemos que echar mano de otra técnica. Lo único que tenemos que hacer es adecuar la optimización SEO a lo vídeos o imágenes en cuestión.

Aquí viene la explicación: aunque no podamos escribir una keyword encima de una imagen, sí podemos incluirla en el código fuente de dicha imagen, así como en el título emergente cuando situamos el ratón encima de ella. De igual modo, los vídeos de YouTube se acompañan siempre de metadatos, es decir, una descripción del contenido, un título y una serie de etiquetas empleadas para que los usuarios lo encuentren. Y con las keywords apropiadas, lo encontrarán tanto en el buscador de la propia plataforma como en el de Google.

En todo lo demás, los contenidos visuales y audiovisuales funcionan exactamente igual que los textuales, en el sentido de que es importante llevar a cabo un estudio previo del público objetivo y entender qué buscan, qué necesitan consumir y cuáles son sus gustos y aficiones en relación con el tipo de productos y servicios que ofrecemos.

Quizá, en el caso de los vídeos, existe una tipología temática más exitosa en comparación con el texto que deberíamos tener en cuenta. Al fin y al cabo, los vídeos son un tipo de contenido visual y dinámico, y por esa razón son excelentes para tutoriales o contenidos didácticos. Esto quiere decir que, a nivel de SEO, las estructuras del estilo «cómo hacer X» cosa triunfan sin lugar a dudas, al igual que las listas son ideales en contenidos de texto.

En este sentido, podemos poner el ejemplo de un canal de cocina de una marca de utensilios de repostería para el hogar. Sin duda el canal triunfará si periódicamente sube vídeos tutoriales sobre recetas de pasteles, tartas o galletas caseras.

En este caso, los títulos serán del estilo «Cómo hacer cookies caseras» o «Cómo hacer una tarta de queso». Los vídeos serán indexados por el buscador en una buena posición porque, por regla general, el usuario estándar interesado por este tipo de vídeos introduce exactamente esa estructura oracional para encontrar lo que desea, y eso sin duda los llevará a visualizar el canal. Por extensión, podemos captar nuevos clientes para nuestra tienda de manera indirecta, pues los contenidos útiles aumentan la confianza de los consumidores.

La conclusión que podemos extraer de esta breve introducción a la aplicación de SEO a imágenes y vídeos es que el posicionamiento en Google es una técnica estrella de visibilidad de marcas y negocios, y ello con independencia del formato que utilicemos. Lo único que tenemos que hacer es investigar a fondo de qué manera podemos aplicar las palabras clave seleccionadas según el formato en cuestión. Todo lo demás depende de la calidad de los contenidos ofrecidos y, en general, de nuestra capacidad de planificación a la hora de consolidar nuestra empresa y estudiar a los clientes potenciales. De esa manera podremos alcanzar el éxito.

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