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Deja de engañarte y mejora tus resultados

Ana Apesteguía Armijo Mi tiempo es mi vida
12 Mar. 2015 0 comentarios

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Tu mente te miente. Continuamente.

Y te dejas engañar. La mayor parte de las veces porque te conviene.

Pero si quieres empezar a ser diferente en algo, tu punto de partida óptimo es conocer tu realidad.

Sin vendas, sin engaños, con el análisis de la realidad. Y seguir analizando el progreso de la misma manera, bajo el prisma de los datos objetivos.

Te engañas con lo que haces

- "Yo hago seguimiento de clientes todas las semanas" (o labor comercial, o planificar,...).

- Ajá. ¿Y cuando exactamente lo haces? ¿Cuánto tiempo le dedicas?

- No lo sé... (A estas alturas suele aparecer algo de incomodidad).

- Dime a cuántos clientes has hecho el seguimiento esta semana.

- Es que esta semana ha sido muy...

- Si, entiendo. ¿Y la anterior?

- La anterior tampoco pude.

Y si seguimos indagando seguramente hace mucho tiempo que no lo has hecho o lo hiciste de una forma muy puntual. Y no es que me quieras engañas a mi (madre mía, engañar a tu coach es un gran sinsentido), te engañas a ti. Porque es algo que no te gusta hacer, o que te supone un esfuerzo, y cualquier pequeña cosas que haces en ese sentido la magnificas y tienes la sensación de que ya has cumplido por un tiempo.

¿Te suena? ¿Con qué acciones te pasa esto a ti?

Herramienta 1:

Apunta todo. Escribe en un papel todo lo que haces durante tu jornada laboral. Todo, todo. Cada interrupción, cada acción, cada cambio de actividad... Define tus tipos de tareas y revisa semanalmente cuánto tiempo le dedicas de verdad a cada una: al mail, a la planificación, al seguimiento de clientes, a las reuniones,...

Te engañas con el tiempo que te cuesta hacerlo

Planificas tu agenda (en el mejor de los casos) y te marcas 2 horas, para realizar un trabajo. pero la realidad es que cuando te pones manos a la obra se convierten en 3 o 4.

Imagínate lo que te implica a nivel emocional y organizacional. Todo se retrasa, es imposible que termines las tareas definidas con todo cuidado el día anterior. Vas a fracasar con tus compromisos.

Aparece el estrés y la mala leche contigo mismo. ¿Cómo he podido tardar tanto en terminar esto? Me voy a tener que quedar hasta tarde, voy a tener que dejar esto para mañana,... No sería un problema tan grave si aprendes de tus errores, pero como no tenemos la costumbre de analizar lo que realmente a ocurrido, la próxima vez que tengas que hacer una acción parecida volverás a reservarle 2 horas. Y volverás a sentir la frustración y el estrés.

Y de esta forma, dejas de planificar y de llevar una agenda. Porque las listas de tarea cada vez son más largas, porque hace que estés cada día más agobiado cada día y porque sientes que no es de utilidad.

Herramienta 2:

Apunta cuanto tiempo crees que necesitas para terminar una tarea. Coge de nuevo la lista donde has apuntado todo y analiza los tiempos medios reales. Fíjate en las acciones que están más desviadas de la realidad. Reflexiona sobre qué ha pasado, si hay algo que puedas hacer para dedicarle menos tiempo o si realmente debes cambiar tu creencia y considerar que esa actividad requiere de más tiempo. Aquí se trata de ver la realidad cómo es, y plantearte cada día sólo lo que de verdad puedes humanamente hacer. Termina el día con todo realizado y verás la enorme satisfacción personal que te genera.

Te engañas con lo que tienes que hacer

Si, así es. Si te paras a pensar es algo que te ocurre con frecuencia (a ti y a todos, claro). Cada vez que tienes que hacer algo que no te apetece y te dices a ti mismo que tampoco era tan importante, que también hay otras cosas que puedes hacer en ese momento, que ya lo harás cuando estés más concentrado (o relajado, o activo, o lo que sea).

En mi anterior artículo te hablé de la procrastinación que tiene que ver mucho con esto. Con dejar cosas para más tarde aunque sean importantes.

Y esta mentira puede tener unas consecuencias tremendas para nosotros, para ti, porque si no estás obteniendo los resultados que deseas, seguramente hay algo en lo que estás haciendo que deberías cambiar. Y es verdad que se habla mucho de que te atrevas a cambiar, pero para hacer un cambio con sentido el paso previo es que veas tu realidad de forma sincera, y la única manera es dejar de creer y empezar a saber. Con datos objetivos que no te dejen lugar al engaño.

Herramienta 3:

Analiza qué resultados estás obteniendo con tu actividad. Sientes que realizas mucho esfuerzo y que no paras de trabajar pero no obtienes lo que querrías? Piensa en las acciones que te acercan a conseguir resultados tangibles y analiza cuanto tiempo le dedicas. Aumenta la frecuencia y el tiempo que le dedicas. Haz seguimiento del progreso, tiempo dedicado, resultados obtenidos.

Derecho de imagenes de Fotolia.

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