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Hoy no voy a gritar

Valle Galindo Delgado Mi Mundo
3 Jul 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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Hoy por la mañana me he propuesto NO gritar.

Me he levantado en mi segunda semana de vacaciones escolares y me he dicho : Hoy no voy a gritar. 

Recuerdo cuando era pequeña y mi padre con una sola mirada ejercía sobre mí el infalible efecto de su poder mental. No le hacía falta ni una sola palabra para que yo dejara de hacer lo que estaba haciendo ( que probablemente no era lo correcto) o para qué hiciera lo que debía hacer.

Mi madre por su parte no avisaba. Zas ! Tortazo,  y luego me decía: Eso por lo que acabas de hacer !. Eran métodos espléndidamente persuasivos. En aquellos casos, el fin justificaba los medios, (máxima nada aceptable hoy día), y las dialécticas morales sobre los métodos educativos brillaban por su ausencia.

 Hoy día, está claro que ese no es el camino para conseguir que los niños sean obedientes y se hagan seres responsables y autónomos, todo en una atmósfera familiar de conciliación y respeto, pero los métodos que a veces usamos los padres de hoy, creo que tampoco están en el camino de conseguirlo.

En ese afán por que nuestros hijos crezcan en el seno de la armonía y el respeto, somos capaces de repetirles una orden como 4 ó 5 veces, y si los niños siguen padeciendo su habitual sordera transitoria (y selectiva), entonces pasamos a la cuenta atrás: "A la una... a las dos... Y...a las treees..." (Parecemos el presentador de un circo que va a dar paso al número estelar). Cuando vemos que pese a todo esto no se ha obtenido el resultado esperado, pasamos al último y chirriante recurso: Gritamos ! Te he dicho que VENGAAAS !!! 

Nuestro organismo se ha puesto a generar adrenalina y cortisol en fracciones de segundos, y nuestra frágil y precaria estabilidad emocional se ha visto sustituida por una buena dosis de ansiedad y estrés como por arte de magia. Para colmo nuestros hijos, como mucho, han balbuceado un " Ya voy " y nosotros como poseídos por un espíritu maligno, encendidos hasta las orejas y con la cara desencajada pasamos a la acción: " Pues estás CASTIGADO ! TODA la semana sin videojuegos ! ". Y así, pensamos por un momento, que hemos hecho lo correcto y hemos ganado la batalla, pero la realidad es que ni ellos van a estar castigados toda la semana ni nosotros hemos ganado ninguna batalla.

Hace poco asistí a una charla de la escuela de padres aquí en el ayuntamiento de Benalmádena, Málaga, y la profesional que la impartía, nos dijo que si no establecíamos límites claros durante la infancia de nuestros hijos, estaríamos educando a potenciales adolescentes tiranos y egoístas, con escasa tolerancia a la frustración y poco espíritu de sacrificio.

No nos dio ninguna fórmula mágica a la hora de educar, pero nos dijo que empezáramos por lo más básico. Que dijésemos las cosas y diésemos las órdenes sólo UNA vez, y si no había una respuesta adecuada por parte del niño, que actuáramos en consecuencia, propinando el castigo pertinente, pero un castigo de verdad e irrevocable. Todo esto sin demostrar enfado, sin gritar y sin perder la compostura, pues de lo contrario siempre seríamos nosotros los más perjudicados. 

Esta mujer me pareció más que una psicóloga, una iluminada, que me había dado carta blanca para dar las órdenes  a mis hijos solo una vez, y poder pasar directamente al castigo (previamente avisado y escrito en un papel visible a los ojos de todos) si no se me hacía caso, sin sentirme culpable, ni una mala mala madre. Os puedo asegurar que la sensación que proporciona decir las cosas una sola vez, es liberadora y sanadora. Os recomiendo que lo pongáis en práctica este verano, menos gritos y más castigos reales. Los niños lo pillan a la primera, que no son tontos y sordos menos. Y vosotras ganaréis en paz interior, que buena falta hace.

Qué paséis un buen verano !!! 

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