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¿Estás preparada para ser más feliz?

Chus Marcos Maternidad inteligente
1 Oct 2014 BLOG_NUM_COMMENTS

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"¿Será el coaching para mí? ¿será lo que yo necesito para ser más feliz como mujer y madre, para conseguir una meta, o afrontar un cambio, o tener más equilibrio o plenitud o...?"

En ocasiones, hay mujeres que me llaman porque alguna amiga, compañera o conocida les ha hablado del coaching para la maternidad, de los resultados que obtuvieron tras un trabajo de cambio personal, o de cómo mejoró su vida y su maternidad gracias a un proceso de coaching. Ven a esas amigas más felices: ¡se les nota! Y ellas quieren lo mismo, quieren ese brillo para sus vidas.

Sin embargo a menudo esas mujeres no saben en qué consiste el trabajo con una coach, ni qué es lo que deben esperar de mí y de ellas mismas para obtener el resultado que desean.

Por eso es imprescindible tener una sesión inicial con cada mujer, o simplemente una tranquila conversación telefónica, en la que poder despejar algunas dudas acerca de lo que haremos juntas. Hoy os lo quiero contar a vosotras, porque tal vez leéis estos posts y os preguntáis: "¿Será el coaching para mí? ¿será lo que yo necesito para ser más feliz como mujer y madre, para conseguir una meta, o afrontar un cambio, o tener más equilibrio o plenitud o...?"


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Si te has planteado iniciar un proceso conmigo, lo primero que necesito saber es qué quieres conseguir. Aunque parezca sorprendente, es frecuente que no sepamos qué es lo que queremos de verdad, o que tengamos una idea demasiado vaga de lo que nos gustaría conseguir. Así que el primer paso es aclarar y concretar nuestro objetivo. Y eso lo conseguimos conversando, con preguntas poderosas que te ayudan a ponerle nombre a tu auténtica necesidad o deseo. No sirve de mucho perseguir algo tan impreciso como: "Quiero encontrarme mejor conmigo misma". Porque, ¿qué significa eso, cómo sabré qué debo hacer para conseguirlo, cuándo podré decir que he conseguido mi meta...? Por el contrario, el proceso debe iniciarse desmenuzando ese anhelo borroso y mirándolo muy de cerca. ¿Qué significa para mí encontrarme bien conmigo misma? ¿Cómo es para mí encontrarme mal conmigo misma? ¿En qué áreas de mi vida puedo afirmar que algo me hace sentir mal? ¿Qué aspectos de esa realidad están dentro de mi capacidad de influencia? ¿Qué cosas me hacen sentir bien? ¿Qué es imprescindible en mi vida y qué es intolerable...?

Esta fase inicial nos permitirá poner luz sobre lo que quieres conseguir del proceso de coaching y para qué lo quieres, y por tanto determinar el foco o focos que nos ocuparán en nuestras sesiones. En todo momento durante el proceso los objetivos los irás estableciendo tú, mientras que yo iré proporcionándote el marco adecuado para que puedas avanzar en tu aprendizaje y en obtener los resultados que buscas. Lo que para ti funciona, para otra mujer tal vez no sirva., por eso en coaching utilizo una enorme diversidad de herramientas, recursos y técnicas: conversaciones, visualizaciones, tests, escritura, juegos de rol, expresión plástica... No hay límite, todo vale si a ti te vale.

El segundo elemento básico para construir nuestra relación de coaching consiste en establecer una alianza que encauzará la forma en la que vamos a trabajar juntas. En esta alianza nos pondremos de acuerdo sobre las condiciones de nuestra relación: confidencialidad, confianza, respeto, trabajo, compromiso, sinceridad, flexibilidad, responsabilidad... Ambas debemos aceptar unas normas básicas que cumpliremos durante el proceso a fin de garantizar que éste culmine con éxito.

La cuestión más importante que debemos aclarar en este primer contacto es la del compromiso que debes adquirir para hacer coaching. Porque no hay milagros ni recetas mágicas: todos los resultados que finalmente obtengas del proceso en el que voy a acompañarte serán fruto de tu esfuerzo. A veces no será fácil, pero valdrá la pena.

Por último, fijamos mis honorarios como parte de nuestro intercambio. La pregunta para ti es: ¿estoy dispuesta a hacer esta inversión económica? A veces el dinero es la excusa que utilizamos para no permitirnos a nosotras mismas iniciar el cambio, para no arriesgarnos a ser más felices. Disfrazamos nuestro miedo tras el balance de nuestra cuenta corriente. Y a veces es sencillamente que no estamos preparadas para el coaching, y nos auto engañamos diciéndonos que no nos lo podemos permitir... ahora. No pasa nada: cada mujer tiene su camino, sus tiempos, su proceso personal. Nunca siento como un fracaso el que una mujer finalmente no me contrate, porque sé que lo que hemos compartido es genuino y valioso, y de un modo u otro tendrá un impacto positivo en su vida.

¿Y tú, estás preparada para ser más feliz? ¿Estás preparada para el coaching?


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Chus Marcos es coach experta en maternidad. Más información en www.coachingparapadres.net/ y en chusmarcos-coach.jcarrese.com

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