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Ya no está aquí. Qué hago con mi vida

LCoach Mas allá de las aulas
31 Oct 2018 BLOG_NUM_COMMENTS

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YA NO ESTA AQUÍ, ¿QUÉ HAGO CON MI VIDA?

Y es que la vida a veces duele. Duele. Duele. Las pérdidas, las muertes, los abandonos, los planes frustrados, las decepciones, desengaños, desilusiones…  

Y entonces toca frenar, a veces en seco y derrapando y otras poco a poco casi sin darte cuenta. Parar, para ver y reconstruir o quizás también para terminar de destruir. Y llegar a aceptar.  Pero ¿cómo se acepta?. Sé que llegará el día en que vea la foto y sonría, que conviva  con el recuerdo cariñoso del que hoy ya no está y siga con mi propio proyecto de vida,  sé que llegará el día que aprenda a vivir con ello, pero ¿qué pasa en el camino mientras estoy transitando por este desorden de emociones?. Unos dicen que llores otros que salgas, pero nadie te dice cómo se hace, cómo acepto que he perdido a mi ser querido. Cómo acepto que ya no está, si en este momento sólo tengo un anhelo profundo de que las cosas sean de otra manera de lo que ahora son.

 Estas frases o pensamientos se repiten continuamente en nuestras cabezas, “Dime que hago para que no duela” Pedimos magia, y  la magia… no existe, pero si hay trucos para aprender o ayudarnos a transitar el duelo.

Lo primero es definir qué me está pasando, el cómo voy a vivirlo llegará después, sólo.

El duelo es la respuesta emocional ante la pérdida de lo querido, por lo tanto, los duelos son inevitables, lo que si podemos evitar es quedarnos pegados en el sufrimiento, porque sino el cuerpo es el que asumirá el proceso y terminara sintiendo por nosotros, generalmente en forma de enfermedades o somatizaciones.

Aceptar la ausencia de las personas a las que se ama y escoger un camino a partir de estas ausencias son situaciones que generan inseguridades y temores. Por ello, hoy comparto estas pequeñas estrategias para acompañarte a vivir este proceso.

  • No hay duelos express ni de microondas. Hay que aprender a transitar un duelo. Vivir las etapas que tienen, poder experimentar y soltar todas las emociones que pasan en ellas, estas son el shock, donde cuestiono que me este pasando esto a mi “no es verdad, esto no ha pasado”; la rabia o enfado, aquí me enfado con la vida, busco culpables etc; y la pena profunda hasta llegar a aceptar, a quedarme con lo mejor, recordarlo sanamente sin que duela, desde la tranquilidad. Estas etapas son desordenadas, no son lineales, puedo vivir las 4 en un día o extendidas en el tiempo, cada uno elabora su propio ritmo.
  • Parar. Mirar lo que nos sacudió el cuerpo y la vida. Encontrarte de cara con la tristeza, con tu soledad, con tus vacios. Permitirte espacios de recogimiento, sólo a través de la tristeza, conectando con esta emoción podremos procesar de manera más sencilla lo que nos está pasando. Hablar de la perdida, poder y permitirte decirte a ti y a los demás “me pasa esto”, “esto me ha recordado a él”, comunicar esos momentos es un acto de salud mental.
  • Escuchar música, ¿Nunca has sentido que hay una canción en el aire y solamente toca para ti?. La música logra lo que las palabras no pueden decir. La tristeza está muy relacionada con el sentido del oído, a veces resulta más fácil conectar con esta emoción a través de la música. Te invito a que pruebes.
  • No permitas que nadie te diga que lo que sientes no es normal. El duelo es un proceso  individual. Frases como “No puedes seguir llorando porque ya llevas mucho tiempo”, “Ya tendrías que estar mejor” “No le estas dejando descansar” sólo ponen de manifiesto la rapidez con la que vivimos y el deseo de la persona que te lo dice de evitar pasarlo mal porque te ve llorar, hay una creencia errónea que es “si dejas de llorar, estarás bien".                                                                                                                                     Antes del año, nadie tiene derecho a meterse en tu proceso de duelo, hasta que no se cumpla un año cronológico de haber pasado por todas las fechas importantes (aniversario, día del padre, de la madre, primer cumpleaños, navidad, año nuevo…), hasta que esas fechas no se pasan y vivas el ciclo de los 365 días, será absolutamente “normal” lo que te apetezca hacer, por ejemplo hablar continuamente o no hablar de ello, no guardar su ropa, usar su perfume, etc. Con esto también conseguirás liberarte del sentimiento de culpa porque no estás haciendo o sintiendo “lo que deberías”.
  • Definir o redefinir la muerte. Se impone la necesidad de aprender convivir con las cosas que no se pueden cambiar, de reinventar la relación con la persona que ya no esta. “Sólo se muere cuando se olvida, y yo nunca te olvido” (Coco). Si asumimos e interiorizamos que la pérdida forma parte de la vida, que es natural, que todo en este mundo es impermanente, nos costará menos afrontarlo. En otras culturas o religiones incluso la muerte se celebra.
  • Sentirse contenido por las personas que quieres o estés agusto en ese momento. Permitirte también pedir, abrazar y dejarte abrazar.  No es debilidad, todo lo contrario.
  • Recordar con humor, el duelo se transita mucho mejor cuando entiendes que puedes homenajear al otro también desde la risa, cuando ya te puedes reír al recordar anécdotas, esta es la manera más sana de sentir que esa persona es importante para ti y sentir que está contigo.
  • Vive, es tu derecho y obligación. El que se fué o los que se quedan, te quieren y quieren que vivas. Dicen que lo triste no es morirse, sino morir sin haber vivido.

Espero que estas pautas te ayuden a ver la pérdida como un sentimiento permanente que te acompaña de por vida, no como un sufrimiento permanente. Ya no es un problema sino una condición nueva en tu vida.

El sufrir pasa, el haber sufrido no, y esto es lo que nos vuelve distintas e incluso me atrevo a decir mejores personas.

Laura Croas Entrambasaguas
Psicologa y Coach
 M - 32519
 
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