PREVIOUS_POST
NEXT_POST

Tienes el síndrome de Peter Pan durante el confinamiento

Begoña Serra Lidera tu vida con Begoña Serra
28 Apr 2020 BLOG_NUM_COMMENTS

blogs_image_post_detail

El síndrome de Peter Pan lo manifiestan aquellas personas que se niegan a crecer, a tomar decisiones y a asumir responsabilidades, viviendo en una eterna mentalidad infantil

Son personas que aún habiendo llegado la etapa adulta, se niegan a madurar; es decir, no piensan, sienten ni actúan como una persona madura y evitan enfrentarse a los desafíos de su día a día, a cuestionarse su realidad, a plantearse objetivos y a responsabilizarse de sus acciones y decisiones.

Viven instalados en la comodidad, en la evasión y en la huida, justifican su actitud alegando que ellos saben disfrutar de la vida, que viven el presente y que son felices. Pero, en realidad, es una mentira que se cuentan a sí mismos para mantenerse en ese infantilismo.

Caracterísiticas de la personalidad con síndrome de Peter Pan  

Como Coach Transaccional, llevo años trabajando con adultos que presentan el Síndrome de Peter Pan, personas que, a pesar de su edad biológica, siguen teniendo comportamientos infantiles, actuando desde su Estado del Yo Niño Sumiso o desde su Estado del Yo Niño Rebelde. Personas que siempre culpan a los demás de los que les sucede, instalándose en un papel de víctima, quejándose y postergando, siempre esperan que sea otro quien les solucione los problemas.

Las podemos encontrar en todas partes, en las relaciones de pareja, de amigos, en el ámbito laboral. A primera, vista su carácter alegre, optimista y jovial puede llegar a ser muy carismático, con lo que resulta fácil entablar una relación de “amistad”. Lo pongo entre comillas porque es una amistad superficial, para divertirse porque su miedo al compromiso impide establecer relaciones más íntimas y enriquecedoras. Es por ello que las parejas con un Peter Pan están condenadas al fracaso porque es “como tener otro hijo”.

En el trabajo son personas que intentan hacer lo mínimo, que no se esfuerzan y que pueden presentar conductas disfuncionales con juegos psicológicos, malentendidos, chismes,... 

Como no saben o no quieren enfrentarse a los problemas y desafíos de la vida, viven instalados en un perpetuo optimismo irreal, en un mundo de fantasía en el que todo va bien, no existen los problemas y si existieran ya habría alguien (Wendy) que ejerciera el rol de padre o madre y los solucionara.

¿Síndrome de Peter Pan en tiempos de confinamiento? 

El confinamiento y la crisis económica presenta grandes desafíos que exigen una gran madurez emocional, nos enfrentamos a retos que nunca habíamos imaginado y para los que nadie nos había preparado. Ante estas circunstancias es cuando se pone de manifiesto de “qué pasta” estamos hechos.

Recibo centenares de mensajes de personas adultas que afirman no saber cómo establecer rutinas y hábitos, que no saben cómo evitar las distracciones durante el teletrabajo, que no tienen fuerza de voluntad para no sucumbir a las tentaciones de la nevera, que no encuentran cómo llenar sus horas y la lista podría seguir. 

Y yo me pregunto ¿no pueden teletrabajar porque no pueden evitar la tentación de mirar las redes sociales cada cinco minutos? ¿no pueden marcarse unos horarios y autogestionarse? Aquí es donde veo el síndrome de Peter Pan, esas personas necesitan un jefe que las controle, que les marque los horarios, que las vigile. ¿Han madurado? La respuesta es NO. ¿Van a hacer algo para madurar? La respuesta sigue siendo NO a no ser que alguien las obligue o vean peligrar su puesto de trabajo y aún así se quejarán de lo “pobrecitos que son y de lo duro que es el jefe”. Y siento ser tan directa pero a veces pienso que es necesario un baño de realidad y decir las cosas por su nombre porque estoy cansada de intentar suavizar las cosas.

¿Qué pasó ayer con la salida de los niños a la calle? Tenía que ser un paseo respetando la norma de distanciamiento social y todos hemos podido ver imágenes de familias que aprovechaban para reunirse y charlar sin respetar el distanciamiento, de niños jugando a fútbol, de paseos marítimos repletos de gente paseando en grupo,... ¿Pero qué es esto? ¿Dónde está nuestra responsabilidad? ¿Esas mismas personas son las que cada tarde aplauden a los sanitarios para darles su apoyo? O sea que los aplausos van a evitar los contagios y pasear en grupo no supone ningún riesgo. ¡Vaya el mundo al revés!

Mientras nosotros aplaudimos (que me parece bien el reconocimiento a su trabajo) miles de sanitarios se están jugando sus vidas por nosotros. Me parece que como ciudadanos podemos hacer algo más que aplaudir. Por muchas ganas que tengamos de salir a la calle y de socializar tenemos que ser responsables: seguimos confinados y en estado de alarma. Y nuestra irresponsabilidad puede dar al traste con lo conseguido hasta ahora. 

Supongo que a estas alturas todos conocemos (o deberíamos conocerlo) la gran facilidad de transmisión y de contagio de este virus, ¿de verdad queremos volver atrás? ¿de verdad necesitamos a un policía que nos multe? ¿de verdad necesitamos a un gobierno que vuelva a establecer un confinamiento estricto? ¿de verdad queremos ser tratados como niños? ¿qué mensaje les estamos transmitiendo a nuestros hijos e hijas?

¿Que los niños se van a traumatizar? ¿Qué es duro el confinamiento? ¿Y nuestros abuelos y padres que vivieron una guerra civil, el racionamiento, las sirenas alertando de los bombardeos, el miedo constante,...? A mi madre y a mi abuela se les derrumbó la casa encima por una bomba y se salvaron de milagro. ¿Y nosotros no podemos limitarnos a pasear de manera escalonada evitando acercarnos a menos de dos metros con otras personas?

¿Sabéis que ayer los sanitarios pidieron que no se les aplaudiera mientras nos tomáramos a la ligera la salida a la calle? Y no quiero ni imaginarme qué puede pasar a partir del día 2 de mayo. Los sanitarios están temblando por las consecuencias que puede tener esta falta de responsabilidad ciudadana. ¿Os podríais poner en su piel? Están exhaustos física y emocionalmente, trabajando en turnos larguísimos, luchando sin descanso contra este virus y ahora que parece que hay una pequeña luz al final de este largo túnel todo puede perderse por nuestro egoísmo. ¿Y si maduramos un poco?

Tres aspectos para trabajar tu responsabilidad

  • Entender el porqué de tus decisiones y acciones
  • Trabajar la empatía para ser consciente de los resultados de tus actos 
  • Revisar tu escala de valores

Y tú ¿aplaudes o eres responsable?

Si quieres que te ayude a pontenciar tu empatía y a desarrollar tu responsabildad, puedes contactar conmigo y solicitar asesorías de coaching personalizado online. Mi #MétodoLideraTuVida te ayudará a revisar tus creencias y valores para llevar una vida más auténtica y con propósito.

¡Qué sea una semana de reflexión y de acción! Hoy decides liderar tu vida.
Publicidad
Publicidad