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Qué pasa cuando decimos que NO

Begoña Serra Lidera tu vida con Begoña Serra
27 Jan 2020 BLOG_NUM_COMMENTS

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A muchas personas les preocupa qué pasa cuando decimos que NO y ante la duda, acaban diciendo que SI y por satisfacer los deseos y las necesidades de los demás

A lo largo de mi trayectoria profesional, me he encontrado con muchas mujeres a las que les preocupaba decir que NO y tenían serios problemas para poner límites, se debatían entre la necesidad de complacer a los demás y el deseo de satisfacer sus propias necesidades. Vivían en un diálogo interno en el que luchaban dos voces; la de la sumisión que busca agradar a los demás y la de su niña natural que reclama ser escuchada y atendida. Por lo general, ganaba la voz de la sumisión y se acababa diciendo que SI cuando realmente se quería decir que NO.

¿Por qué nos cuesta tanto decir que NO?

Cuando decimos que NO, estamos priorizando nuestras necesidades, opiniones, deseos,.... a las de los otros y, culturalmente, a las mujeres se nos ha educado en el sacrificio y en la complacencia. Se espera de nosotras que seamos atentas, complacientes, obedientes, que siempre estemos dispuestas a ayudar y a hacer cosas por los demás. 

A lo largo de la historia, encontramos múltiples referentes que nos muestran el estereotipo de la mujer amable, sumisa y sacrificada. Esta imagen la hemos incorporado a través del cine, de la literatura, de la prensa y forma parte del ideario colectivo convirtiéndose en un patrón conductual que debemos seguir si queremos ser consideradas buenas madres, hijas, parejas, amigas,...

Entonces, ¿qué pasa cuando decimos que NO?

En este apartado, voy a tratar lo que nos han hecho creer y, por lo tanto, pensamos que pasa cuando decimos que NO:

  • Van a dejar de quererme
  • Van a pensar que soy una mala persona
  • Van a pensar que soy egoísta
  • Dejará de ser mi amiga

y un sinfín de ideas similares todas ellas relacionadas con la búsqueda de la aprobación de los demás y la necesidad de sentirnos queridas y aceptadaspor los demás. Pero, ¿realmente alguien que nos quiere de verdad va a dejar de hacerlo porque le digamos que NO?

Evidentemente, ahora no estoy diciendo que nos volvamos totalmente egocentristas y que nunca nos preocupemos por los demás y atendamos sus necesidades. Huelga decir, que forma parte de las relaciones personales y del afecto que sentimos por los demás, el ayudarles y apoyarles, el decir que SI ante sus peticiones. Pero tenemos que hacerlo siepre y cuando realmente queramos hacerlo y no comprometa nuestra salud ni física ni emocional.

He tratado a mujeres que literalmente han llegao a enfermar porque nunca se han atrevido a decir que NO, lo que las ha llevado a un agotamiento extremo tanto físico como emocional que ha llegado a comprometer su calidad de vida y su salud.

Mujeres con un perfil de personalidad inseguro y con poca autoestima que piensan que cuanto más hagan por los demás, más las querrán, adoptando un rol de salvadora, a menudo sobreprotectora, que intenta que todo el mundo esté bien y contento, tenerlo todo bajo control, muy exigentes consigo mismas, perfeccionistas en extremo, llegan a desvivirse por los demás y, muy frecuentemente, se sienten frustradas y decepcionadas cuando necesitan de los demás y no reciben la misma atención, pudiendo adoptar un rol de víctima y caer en el chantaje emocional.

Tened presente que siempre que decimos SI cuando realmente queremos decir que NO porque no podemos, porque no tenemos tiempo, porque estamos cansadas,... nos estamos descuidando, en el sentido de que no nos estamos haciendo cargo de nuestras propias necesidades y sentimientos.

¿Qué pasa cuando decimos que NO?

La capacidad de decir NO define tu dignidad; es decir, cuán digna te sientes

Cuando decimos que NO cuando realmente queremos decir que NO nos estamos responsabilizando de nosotras mismas, nos estamos cuidando tanto física como emocionalmente y, estamos liderando nuestra vida, respetándonos a nosotras mismas.

Siempre que decimos que NO suceden cosas tan maravillosas como:

  • Aumenta nuestra autoestima
  • Nos sentimos más seguras de nosotras mismas
  • Escuchamos nuestras emociones y necesidades
  • Satisfacemos nuestras propias necesidades
  • Tomamos nuestras propias decisiones
  • Escuchamos las opiniones de los demás sin sentirnos en la obligación de pensar igual y nos atrevemos a dar nuestra propia opinión
  • Tenemos nuestros propios criterios, principios y valores y actuamos de acuerdo a los mismos
  • Nos hacemos cargo de nuestra propia felicidad
  • Aprendemos a poner límites y a delegar
  • Dejamos de caer en chantajes emocionales
  • Nos alejamos de relaciones y situaciones tóxicas
  • Mejoramos nuestras relaciones personales
  • Nos rodeamos de personas que nos quieren de manera incondicional, no por sus propias necesidades
  • Nos atrevemos a perseguir nuestros sueños y objetivos
  • Nos respetamos y nos hacemos respetar

Y en definitiva, nos sentimos más felices y a gusto con nosotras mismas porque sabemos que somos fieles a nuestros principios, necesidades y valores. Nos sentimos empoderadas y líderes de nuestras vidas.

Por tanto, siempre que te encuentres ante la disyuntiva de contestar que SI o que NO a alguien, escúchate y pregúntate si realmente puedes o quieres hacerlo y qué necesitas tú en ese momento. Y recuerda que para estar bien con los demás, primero tienes que estar bien contigo misma.

Si quieres más información o necesitas ayuda para empoderarte y aprender a decir que NO, sabes que puedes contactar conmigoEstaré encantada en ayudarte a recuperar las riendas de tu vida.

¡Que pases una feliz semana!

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