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Por qué la felicidad aumenta nuestra productividad

Begoña Serra Lidera tu vida con Begoña Serra
2 Dec 2019 BLOG_NUM_COMMENTS

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Cuando estamos felices y nos sentimos bien, aumenta nuestra capacidad de concentración, nuestra creatividad y nuestro nivel de eficiencia, por lo que nuestra productividad es mayor

Estudios científicos demuestran que la felicidad aumenta la productividad y, por ello, cada vez son más las organizaciones que se preocupan por el grado de felicidad de sus trabajadores, implementando formaciones de gestión del estrés, planes para mejorar el clima laboral y actividades de team building para cohesionar al equipo y aumentar el sentimiento de pertenencia.

Antes de analizar la relación entre felicidad y aumento de la productividad, me gustaría dejar claro qué entendemos por felicidad porque muchas personas confunden la felicidad con la alegría, con estar contento o con una sensación placentera. Yo puedo estar contenta porque he quedado con una amiga para tomarme un café, porque estoy deleitando una paella en un restaurante con vistas al mar o porque voy a hacer el viaje que tanto deseaba. Estos tres ejemplos me producen alegría y una sensación placentera, pero no son sinónimo de felicidad.

De hecho, seguro que todos conocemos a personas que desde fuera tienen todo lo supuestamente "necesario para ser felices"; una casa maravillosa, un buen trabajo, una situación económica desahogada,... y, sin embargo, son infelices. Y en cambio, personas "menos afortunadas" transmiten esa felicidad y ganas de vivir, esa manera de ser que nos resulta atractiva porque transmite alegría y serenidad.

Por tanto, ¿qué es y de qué depende la felicidad?

La felicidad está relacionada no tanto con lo que tenemos o lo que hacemos, sino con el SER. Es un sentimiento de tranquilidad, de serenidad, de confianza en uno mismo y en la vida.

Cuando nos sentimos felices y confiamos en la vida, tenemos más confianza y seguridad en nosotros mismos, nos atrevemos a explorar y probar cosas nuevas, a salir de nuestra zona de confort, a asumir más riesgos y a ser más creativos. Es en estas condiciones cuando damos lo mejor de nosotros mismos porque tenemos un sentimiento de gratiutd que nos impulsa a establecer sinergias, a colaborar con otras personas y a desarrollar todo nuestro potencial. Cuando nos sentimos dfelices, estamos en una actitud de expansión y de dar.

Por el contrario, cuando sentimos que nuestro SER está en peligro, nos imbade un sentimiento de inseguridad, de falta de confianza, la emoción predominante es el miedo y nos contraemos. En esta situación, nuestra capacidad de concentración, nuestra creatividad y nuestra eficiencia disminuyen, afectando negativamente a nuestra productividad.

¿Qué relación hay entre la felicidad y la productividad?

Científicamente, está comprobado que el nivel de rendimiento y la eficiencia está relacionado con el nivel de presión interior. Es decir, si yo tengo un nivel de presión adecuado, mi productividad es alta. En cambio, si tengo más presión de la cuenta, mi rendimiento y eficacia descenderá en picado debido a la tensión y al estrés que me genera porque me sentiré sobrepasado

¿Qué causas pueden provocar que esa presión aumente?

  • No sentirse valorado ni reconocido en el trabajo, bien sea por el jefe o por los compañeros de trabajo.
  • No sentirse apoyado.
  • No sentirse respetado.
  • Cuando mis aportaciones o ideas no son tenidas en cuenta o son objeto de burla o crítica destructiva.
  • Cuando no me siento motivado por el trabajo porque no veo posibiidades de progresar.
  • Cuando siento celos de mis compañeros.
  • Cuando me siento amenazado por un compañero.
  • En casos de mobbing laboral.

Todas estas causas me provocan tensión, hacen que esté en un estado de alerta constante y me generan sufrimiento que afecta al lóbulo frontal que es el responsable de la eficiencia y de la productividad ya que es el cerebro ejecutivo; es decir, el encargado de evaluar las situaciones, de analizar, de tomar decisiones, de que tengamos un adecuado nivel de concentración, de que nos mantengamos enfocados en nuestros objetivos, de que seamos creativos; en definitiva, de que podamos desempeñar con éxito nuestro trabajo.

Cuando me siento amenazado por el otro o por las circunstancias, se activan unos núcleos que hay en los lóbulos temporales llamados amígdalas y siento MIEDO. Al activarse la amígdala, el lóbulo frontal no puede trabajar con normalidad, perdiendo su eficiencia y productividad. 

Entender el funcionamiento del cerebro y cómo los estados emocionales pueden llegar a comprometer su desempeño es de vital importancia para las organizaciones. Aquellas empresas que quieren mantener altos niveles de productividad tienen que preocuparse e invertir tiempo y esfuerzos en la felicidad de sus trabajadores y en crear relaciones de calidad entre los trabajadores.

Todd Davis en su libro "Consigue Tu memor Tú" afirma: "la calidad de las relaciones personales está íntimamente ligada a lo que nos realiza y nos hace ser efectivos, tanto en nuestra vida profesional como en la personal"

En los procesos de Coaching Transaccional que llevo a cabo con los directivos trabajo este concepto de felicidad asociado a la calidad de las relaciones personales. Recordemos que dos de las necesidades pisológicas básicas de las personas son el reconocimiento y el sentimiento de pertenencia. Cuando una persona se siente reconocida y parte de la organización, será leal y estará comprometida con los objetivos empresariales porque se sentirá orgullosa y feliz de pertenecer a esa organización, confiará en sus directivos y en sus compañeros.

Invertir en la felicidad de los trabajadores es beneficioso para la organización en dos aspectos: aumenta la productividad y evita la fuga de talentos.

¿Cómo podemos trabajar la felicidad de los trabajadores?

  • Generando un clima de confianza y de cordialidad.
  • Fomentando actividades de cohesión y team building.
  • Realizando formaciones de crecimiento personal.
  • Cuidando las relacionaes personales: contacto visual, interesarse por el otro,...
  • Fomentando una escucha activa y comunicación asertiva.
  • Promoviendo la autonomía de los trabajadores para que puedan aportar sus ideas y opiniones.
  • Interviniendo de inmediato ante los chismes, malentendidos, burlas, juegos psicológicos, 

Estas son algunas de las buenas prácticas que podemos incorporar para que las personas que integran la organización se sientan felices y valoradas por sus directivos y compañeros. Espero que os sean de utilidad y si queréis más información, podéis contactar conmigo. Estaré encantada de ayudaros. 

¡Os deseo una feliz semana!

intimamente 

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