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Gestionar las emociones durante el confinamiento

Begoña Serra Lidera tu vida con Begoña Serra
25 Mar 2020 BLOG_NUM_COMMENTS

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La pandemia del coronavirus y el estado de alarma con la medida del confinamiento para prevenir el contagio masivo ha supuesto un duro golpe para todos que nos está provocando una abalancha de emociones difíciles de gestionar

Vivimos unas semanas muy duras que nunca nos hubiéramos imaginado. Muchas personas me comentan que tienen la sensación de vivir en una película de ciencia ficción, recordamos películas catastróficas con pandemias y enfermedades que amenazan con extinguir la humanidad, Y esa ficción parece que ha traspasado las pantallas del cine y se nos ha colado en nuestro día a día. Hoy más que nunca es cierta la expresión de que “la realidad supera a la ficción”: con países enteros confinados, fronteras cerradas, hospitales al borde del colapso, calles vacías y la economía paralizada, intentamos recuperar una cierta normalidad y adaptarnos a la realidad.

Porque lo cierto es que hemos pasado de ser espectadores pasivos de lo que estaba sucediendo en China a ser protagonistas de una realidad amenazadora y eso en cuestión de semanas, Esta situación ha supuesto para todos nosotros una bofetada de realismo que nos viene a recordar tres cosas:

  • En primer lugar, por mucho que pensemos que tenemos el control de la situación, eso es una ilusión. Es imposible tener una seguridad al 100%, hay factores que no podemos controlar y, por tanto, tenemos que aprender a vivir con la incertidumbre.
  • En segundo lugar, somos seres vulnerables y cuanto antes lo aceptemos, mejor gestionaremos esta crisis y otros desafíos que se nos puedan presentar.
  • En tercer lugar, lo único que tenemos es el presente, el famoso y tópico “aqui y ahora” que en estos días se ha vuelto más real que nunca.

Victimismo y responsabilidad

Está claro que la crisis provcada por el coronavirus es una situación límite y extrema que nos ha dejado a todos en estado de shock por la rapidez en la que sucedido todo, las noticias cambian de un día para otro y los acontecimientos se precipitan. Lo que veíamos como algo lejano se ha convertido en algo real provocando una situación de pánico generalizado pues en poco tiempo hemos pasado del escepticismo y del “esto aquí no pasará” al “¿y ahorá qué hacemos?”. Personas que incluso bromeaban y pensaban que se estaba exagerando, ahra se echan las manos a la cabeza por no haber reaccionado antes.

Todo ello exige una capacidad de adaptación, un nivel de tolerancia de la incertidumbre y de gestión del estrés bestial que nos exige hacer un máster en gestión emocional en cuestión de semanas.

Está claro que cuando he hablado de la importancia de formarnos en educación emocional para hacer frente a los retos del día a día, nunca podía imaginar que tuviéramos que enfrentar un desafío de tal magnitud.

Pero la realidad es muy tozuda y lo que nos está tocando vivir es la que todos sabemos, por muy ciencia ficción que nos parezca o por mucho que nos acostemos cada noche con la ilusión de despertar de esta pesadilla.

Centrándome en el tema del post de hoy, como todos ya sabéis, existen dos tipos de personalidades a la hora de hacer frente a situaciones de crisis o desafíos:

  • Aquellas que se sienten víctimas y que ante el dolor o los problemas, buscan culpables, y se dejan atrapar por el miedo, vivendo secuestradas por sus emociones.
  • Aquellas que se responsabilizan de sus emociones, que se permiten sentirlas y expresarlas, pero que no se quedan atrapadas en ellas sino que procuran buscar soluciones y alternativas que les permitan seguir adelante.

Está claro que ante una crisis de semejante magnitud, todos sentimos incertidumbre, miedo, impotencia, frustración, rabia, tristeza,... Es muy doloroso asistir al goteo incesante de vćitimas, saber qué hay personas que están muriendo solas, familiars que no pueden despedirse de sus seres queridos, trabajadores y autónomos que no saben qué va a suceder cons sus puestos de trabajos y negocios.

Escribiendo este post, me viene a la mente una frase de Víktor Frankl, superviviente del holocausto: “Nuestra mayor libertad humana es que, a pesar de nuesra situación física en la vida, ¡siempre estamos libres de escoger nuestros pensamientos!”  Ante las adversidades, siempre, SIEMPRE, tenemos la libertad de elegir nuestros pensamientos y emociones, en eso consiste la resilencia; la capacidad de sobreponerse a las adversidades, uno de los aspectos tratados también por uno de los grandes psicólogos, Boris Cyrulnik.cuyas lecturas os recomiendo en estos días.

Como he comentado en más de una ocasión, el dolor es inevitable, el sufrimiento lo elegimos nosotros.

Quiero dejar claro que en ningún momento estoy banalizando la situación que estamos viviendo, es extremadamente dolorosa, pero nosotros pdemos escoger qué hacemos con ese dolor para conseguir mantenernos lo más sanos posible tanto a nivel mental como a nivel emocional porque, aunque ahora nos parezca lejano e incierto, esta situación acabará y nos enfrentaremos a una crisis económica que tendremos que remontar entre todos y es responsabilidad nuestra llegar en las condiciones físicas, mentales y emocionales lo más óptimas posibles para reincorporarnos a nuestros puestos de trabajo, volver a abrir nuestro negocio o reinventar nuestro proyecto empresarial.

¿Qué hacer con tanto dolor?

Superado el estado de shock y de negación, lo más importante es aceptar la realidad que estamos viviendo sin buscar culpables, haciéndonos responsables de todas nuestras emociones sin juzgarlas para así poder gestionarlas y elaborarlas de manera adecuada, lo que nos permitirá una cierta estabilidad emocional y serenidad.

Como vengo alertando desde el primer momento, está claro que toda esta situación y tantos días de confinamiento nos van a pasar factura y van a dejar una huella dificil de olvidar, pero tenemos que hacer todo lo que esté en nuestras manos para minimizar las consecuencias psicológicas que va a tener en nuestra persona y en la de nuestros familiares y seres queridos.

Por ello, os quiero compartir los siguientes tips:

  • Reconocer las emociones que estamos sintiendo, aprendiendo a identificarlas. ¿Sentimos miedo? ¿Estamos tristes, enfadados? ¿Nos sentimos frustrados, impotentes, agobiados? Ponerle nombre a lo que nos sentimos, nos ayuda a conocer la fuente de nuestro malestar.
  • Legitimarlas; es decir, nos tenemos que permitir sentir todas las emocines, sin juzgarlas. No pasa nada por sentir rabia o impotencia. No somos ni malas personas, ni poco profesionales, ni débiles. Precisamente, la persona valiente es la que se enfrenta a sus emociones, la que se ateve a experimentarlas y expresarlas,
  • Expresarlas, si tenemos ganas de llorar, lloremos. si sentimos rabia, rompamos papeles o golpeemos un cojín. No reprimamos ninguna emoción porque si lo hacemos, no podremos elaborarlas, se quedarán ahí, se enquistarán y empezaremos a somatizarlas (dolores de cabeza, insomnio, ataques de pánico, depresión,...) pudiendo incluso llegar a enfermar.
  • Podemos escribir cómo nos sentimos, llevar un diario en el que plasmemos nuestros estados de ánimo y los pensamientos que los generan nos puede ayudar a relativizarlo.
  • Hablemos con nuestros familiares y amigos de cómo nos sentimos, desahogarnos y compartir el dolor nos ayuda a hacerlo más llevadero.
  • Practiquemos ejercicio físico para mantener nuestro cuerpo y mente activos, además segregamos endorfinas que es la hormona de la felicidad y nos ayuda a liverar y bajar los niveles de cortisol que provoca el estrés.
  • Realicemos ejercicios de relajación y mieditación para aquietar nuestra mente y evitar el exceso de pensamientos negativos
  • Busquemos actividades que nos distraigan y compartamos tiempo con nuesros seres queridos. Sentir el calor humano nos ayudará en estos difíciles momentos.
  • Acompañemos a los niños y jóvenes a gestionar sus emociones, ayudándoles a poner nombre a lo que están sintiendo, mostrémosles nuestro cariño y hagámosles saber que estamos a su lado para lo que necesiten.

Siempre he comentado que la gestión emocional es esencial para conseguir un equilibrio personal que nos permita ser feliz y lograr aquello que nos propongamos en nuestras vidas. Pero hoy día, la gestión emocional se ha convertido en una cuestión vital para preservarnos y poder afrontar los difíciles momentos que estamos viviendo y los que están por venir.

Espero que estos tips os ayuden a sobrellevar mejor estas semanas. Este post lo he escrito a petición de varias personas que me lo han pedido. Por mi parte, deciros que los lunes, miércoles y viernes realizo a las 18 horas en mi instagram @begonyaserra directos dando pautas y consejos para ayudaros emocionalmente.

Asimismo, podéis contactar conmigo si necesitáis apoyo emocional.

Cuidaros y mucho ánimo!


 

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