PREVIOUS_POST
NEXT_POST

Los niños deben acudir a los funerales

LAURA ALOCEN PORTILLO LAP Funerals
18 Mar 2019 BLOG_NUM_COMMENTS

blogs_image_post_detail

La pérdida de un ser querido siempre es un momento duro y complicado y más si es, por ejemplo, un familiar cercano. En estos casos es difícil decidir qué hacer con nuestros hijos o hijas. Qué es mejor, ¿llevar a los niños a los funerales o que no acudan a este tipo de eventos?

Todos los expertos coinciden en que hay que aprender a hablar con los niños de la muerte, por ejemplo, usando películas para hacerlo. La muerte no debe ser una cuestión tabú. Tanto la muerte como el duelo hay que aprender a llevarlos ‘sin pena’. Por ello, es importante que hablemos con los niños sobre la muerte, ya que, aunque sea la última, es una etapa más de la vida.

En cambio, lo que no es tan fácil es decidir si los llevamos a un funeral cuando ha muerto un ser querido. La primera cosa que hay que tener en cuenta es la cercanía del fallecido con el menor. En el caso de que no sea una persona cercana es totalmente innecesario hacer que un niño o una niña pase por una experiencia como esta que puede convertirse en un momento traumático para él o ella o puede no comprender y acabar comportándose de forma inadecuada para cómo hay que actuar en un funeral.

En cambio, cuando se trata de alguien cercano, hay que prestarle atención a la edad y la madurez del menor. A un niño muy pequeño que aún no comprenda la muerte podemos ahorrarle acudir a un funeral. Sin embargo, con un hijo o una hija que ya pase de unos seis o siete años la historia ya es diferente. De hecho, los niños acostumbran a ser conscientes de la muerte antes de que los adultos nos demos cuenta.

Por tanto, hay que aprender a comunicarles lo que ha sucedido y explicarles la nueva situación, pero no hay que ocultarles nada. Es importante que pidamos asesoramiento psicológico si es necesario para saber llevar la situación, pero los niños de una edad de a partir de cinco o seis años ya son mayores para conocer que no volverán a ver a un ser querido cercano y poder ser partícipes de la despedida junto al resto de la familia.

Publicidad
Publicidad