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Diferencias entre ser incinerada y enterrada.

LAURA ALOCEN PORTILLO LAP Funerals
4 Sep 2018 BLOG_NUM_COMMENTS

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Hoy en día, cada vez más gente opta por incinerarse cuando llega el fin de su vida. En 2016, cuatro de cada diez difuntos en España fueron incinerados, la cifra más alta de la historia, según datos de la Asociación Nacional de Servicios Funerarios.

De todos modos, la opción tradicional, enterrarse, conocido de forma técnica como inhumación, sigue teniendo muchos adeptos. Las últimas cifras en España indican que aún el 60% de la población opta por ella. ¿Qué diferencias existen entre la inhumación y la incineración?

A nivel legal

La principal diferencia a nivel legal la encontramos en el transporte. Mientras que no existe ninguna ley ni normativa para mover las urnas de las cenizas de una persona, el transporte de un féretro tiene muchos más requisitos.

Cuando una persona decide que se le practique la inhumación una vez ha muerto, esta debe realizarse entre 24 horas después y 48 horas antes del fallecimiento. Además, es obligatorio contar con el certificado médico de defunción y la licencia de enterramiento.

De todos modos, existen algunos casos excepcionales en los que la exhumación puede realizarse antes del transcurso de las primeras 24 horas del fallecimiento. Entre estos motivos encontraríamos la donación de órganos del cadáver a la ciencia o la necesidad de la realización de una autopsia para esclarecer las causas del fallecimiento.

El transporte del fallecido

Después de este proceso, nos encontramos de pleno con el transporte. Para poder mover a un fallecido es necesario que se haga en un féretro que cumpla las características reglamentarias o, en el caso de que la persona no haya fallecido en su casa, en un sudario con cierre de cremallera. Este sudario es el típico instrumento utilizado por las ambulancias para transportar a fallecidos que tan acostumbrados estamos a ver en las series de hospitales.

En cambio, las cenizas de un ser querido no están regidas por ninguna regla. Eso sí, deben ser guardadas en una urna que permita identificar al fallecido o, si se prefiere, también pueden ser esparcidas al aire libre.

Además, hoy en día, hay mucha gente que decide incinerarse y ser enterrada a la vez. Estas personas optan por que su urna sea depositada en un cementerio en las mismas condiciones que si fuera un féretro. Esto les permite contar con un lugar de recuerdo para sus seres queridos, una lápida y un funeral más convencional, a pesar de que cada vez más personas deciden despedir su vida con funerales personalizados y diferentes.

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