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Pasarte al elegir la potencia eléctrica, un error caro

Comparador HelpMyCash La portada financiera
13 Sep 2019 BLOG_NUM_COMMENTS

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Ahorrar en la factura de la luz es uno de los objetivos que compartimos todas las familias, especialmente ahora que nos dirigimos hacia las bajas temperaturas y las horas de luz empiezan a disminuir. No obstante, desde el comparador HelpMyCash debemos confesar algo: no importa cuántos trucos apliquemos, muy posiblemente no consigamos ahorrar demasiado. ¿El problema? La potencia de luz que tenemos en casa. A continuación, revisamos cómo este concepto torpedea todos nuestros intentos de abaratar los recibos y cómo podemos subsanarlo.

Ahorrar en la factura: ¿qué debemos mirar?

Rebajar las facturas de electricidad es posible, aunque no basta con los clásicos trucos que moderan nuestro consumo o lo hacen más eficiente. Para conseguir realmente resultados, lo primero que deberemos hacer es revisar qué tenemos contratado. Es decir, la tarifa en sí.

Si somos de los que no nos conformamos y estamos pendientes del mercado eléctrico, es posible que no tengamos una mala tarifa. Sin embargo, lo más habitual es que no hayamos cambiado de plan desde que hicimos el alta. Debido a ello, es más que probable que estemos pagando un precio caro para el kWh. Por lo tanto, una renovación de nuestra tarifa nos puede ofrecer una rebaja en la factura.

Con un consumo controlado y un coste bajo, deberíamos obtener resultados. Sin embargo, no solo el precio de la electricidad supone un problema. Si miramos detalladamente las facturas de diferentes meses detectaremos que existe un concepto por el que pagamos siempre lo mismo, independientemente de nuestro consumo: la potencia.

Cuando hablamos de la potencia de luz nos referimos al caudal máximo de energía que podemos utilizar en nuestra casa. Dicho de forma más sencilla, el número de aparatos que podemos usar en un mismo momento. Por lo tanto, este es el talón de aquiles de los consumidores más precavidos, ya que el miedo a que salten los plomos provoca que acabemos contratando más potencia de la que realmente necesitamos.

Cómo elegir la potencia de luz

La primera vez que damos de alta el suministro eléctrico tiene su complejidad, ya que no es sencillo hacernos una idea de cuánta potencia vamos a necesitar. Por ello, los comerciales siempre recomiendan caudales superiores a los que realmente vamos a amortizar.

No obstante, podemos hacer una estimación si tenemos un poco de paciencia. Para ello, solo tenemos que sumar el consumo que harán los electrodomésticos que están encendidos constantemente (la nevera, por ejemplo). A partir de aquí hay que añadir aquellos aparatos que posiblemente usemos en un mismo momento, como: lavadora, aire acondicionado, ordenador… Con ello, tendremos una estimación de la potencia que vamos a necesitar en casa.

Dado que es una tarea poco agradecida, existen profesionales que nos pueden hacer esta valoración. Eso sí, debemos tener en cuenta que, posiblemente, también tiren al alza para no pillarse los dedos.

Pero ¿realmente merece la pena dedicar tanto tiempo a este concepto?

La elección de la potencia de luz puede que se nos haga cuesta arriba; sin embargo, merece la pena. Tal y como hemos podido ver en HelpMyCash, basta con bajar un punto la potencia para ahorrarnos 60 euros al año. Si tenemos en cuenta que es una rebaja real que no requiere ningún cambio en nuestras rutinas, no está nada mal.

Eso sí, no es una decisión que debamos tomar precipitadamente. Bajar la potencia cuesta unos 11 euros, sin importar los kW que la reduzcamos. Ahora bien, este trámite suele limitarse a una vez por año. Además, en caso de equivocarnos y vernos forzados a volver a un caudal superior, se nos cobrarán en torno a 45 euros. Pero, lo que es peor, se podrían sumar hasta 200 euros extras en caso de que haga tiempo que no actualizamos el boletín eléctrico.

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