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La letra pequeña de los contratos no debería ser diminuta

Comparador HelpMyCash La portada financiera
22 Oct 2018 BLOG_NUM_COMMENTS

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Si de algo pueden presumir los bancos es de ahorrar papel y es que alguna ventaja tenía que tener la letra pequeña que utilizan en los contratos que entregan a sus clientes. Pero que sea pequeña no significa que pueda ser diminuta. Aunque quizá no lo sepas, la normativa actual regula cuál es el tamaño mínimo que puede tener la letra de un contrato bancario. Concretamente, no puede ser inferior a 1,5 milímetros.

Pasarse por alto esta normativa puede salirle caro al banco. Hace poco más de un mes un juzgado de primera instancia sevillano declaró abusivas las condiciones de un contrato por falta de claridad, al tener la letra un tamaño de medio milímetro, un tercio de lo que establece la normativa actual. El fallo del juzgado ha provocado que el titular del contrato se haya librado de pagar una deuda de casi 3.000 euros. Y no es la primera vez que pasa. La Audiencia Provincial de Castellón anuló hace justo un año la cláusula de un contrato relativa al tipo de interés a causa de la diminuta letra que se empleaba, para la que no bastaba con usar gafas, sino que se requería el uso de una lupa.

Además, no es suficiente con usar una letra que mida al menos 1,5 milímetros, sino que ciertos conceptos del contrato tienen que estar destacados. La circular 5/2012 del Banco de España, que regula la redacción de los contratos de cuentas corrientes y de ahorro, depósitos, créditos al consumo o hipotecas, señala que “el medio que se utilice para destacar esta información como, por ejemplo, negritas o mayúsculas, no podrá utilizarse para ninguna otra información, incluidos los títulos, del documento”.

La regulación establece, incluso, los conceptos que deben destacarse. Por ejemplo, en el caso de contratos de cuentas corrientes y cuentas de ahorro, será obligatorio resaltar en el contrato su duración, la necesidad de contratar productos o servicios vinculados para conseguir cierta rentabilidad, la tasa anual equivalente y el FGD cuando este sea distinto al español.

La normativa de fijar un tamaño mínimo de 1,5 milímetros en la letra del contrato de los bancos no es nueva, lleva en vigor desde enero de 2013. El tamaño de la letra se aplica tanto en los contratos como en la información precontractual. El objetivo no es otro que ofrecer al cliente una información “clara, oportuna y suficiente, objetiva y no engañosa” para que pueda “adoptar una decisión informada sobre un servicio bancario”. Algo necesario, ya que los conceptos que influyen en un producto bancario no siempre son fáciles de entender. En el comparador financiero HelpMyCash.com lo sabemos, por eso desde nuestros inicios uno de nuestros objetivos ha sido agrandar la letra pequeña de los bancos y aportar claridad a los muchas veces difíciles conceptos a los que se tiene que enfrentar el cliente.

Los tecnicismos sobran

De acuerdo con un estudio elaborado por la seguradora DKV en 2011, los tecnicismos junto con la letra pequeña eran las principales dificultades a las que tenían que hacer frente los clientes que querían contratar un seguro. Un estudio cuyos resultados podrían extrapolarse, seguramente, a los contratos de los bancos, que en muchos casos contemplan fórmulas matemáticas o expresiones difíciles de entender, como los términos túnel de interés, limitación de tipo de interés o acotación mínima que hacen referencia, ni más ni menos, a la impopular cláusula suelo.

Pues bien, la misma circular establece que los bancos deberán evitar el uso de tecnicismos en sus contratos y, cuando no sea posible, explicar el significado de cada uno.

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