PREVIOUS_POST

Unidas contra el cáncer de mama sumamos desde donde estemos

Adriana Terrádez La medida del cáncer
19 Oct 2017 BLOG_NUM_COMMENTS

blogs_image_post_detail

Hoy es una fecha muy importante para cada una de nosotras. El 19 de octubre es el ‘Día Mundial contra el cáncer de mama’ y me he detenido a pensar que no podría estar mejor situado en el calendario, a poco más de una semana del ‘Día internacional de la niña’. Una representa el pasado; la otra, el futuro. Un futuro en el que las mujeres tenemos mucho que decir, porque en este caso somos las afectadas pero también quienes, con el esfuerzo y el optimismo realista que nos caracteriza, más podemos hacer. Cada una desde donde estemos: todas importamos para acabar con el cáncer de mama y mejorar la calidad de vida de quienes lo están atravesando.

Todos los tipos de cáncer son duros pero el cáncer de mama es un gran ejemplo para el resto de pacientes con otros diagnósticos, pues es donde más he visto posible y necesaria una unión entre todas (llamémosle “sororidad”, como se menciona ahora, o simplemente empatía): es una enfermedad que afecta física pero especialmente psicológicamente en muchos casos, especialmente en una sociedad que en ocasiones se mueve por cánones y clichés, y donde se agradece una mirada más profunda, más sincera, y un hombro de comprensión.

Podemos hablar de que el cáncer de mama es, según estudios de SEOM de 2017, el tumor más frecuentemente diagnosticado en mujeres en España (aproximadamente 27.747 nuevos casos por año) y el cuarto si consideramos ambos sexos (solo detrás del cáncer colorrectal, el de próstata y el de pulmón).

Podemos hablar de que es el segundo tipo de cáncer más diagnosticado a nivel mundial teniendo en cuenta a ambos sexos. Podemos hablar de que ocupa el cuarto lugar en mortalidad considerando el listado de hombres y mujeres y el primero en el nuestro (6.213). Podemos hablar y debemos hablar. Pero también debemos actuar, aportar nuestro granito. Es posible y marca la diferencia.

En primer lugar, las mismas pacientes tienen mucho en su poder: el luchar en lo que físicamente puedan y el aprender a afrontar una situación que no es fácil de la mejor manera posible las convierte en un modelo a seguir y del que aprender, y por ello es tan fundamental que compartan sus experiencias y unan fuerzas.

A nivel general solo entre el 5 y el 10% de los tumores son de origen hereditario; eso quiere decir que un estilo de vida saludable puede evitar problemas. La OMS indica que alrededor de un tercio de las muertes por cáncer se deben a causas evitables. A nivel particular, podría decir que en el cáncer de mama postmenopáusico un 23,8% de los casos es atribuible a la obesidad. Aquí también radica la importancia de hacer una revisión periódica, tanto para prevenir como para evitar recaídas.

Por otro lado, quienes están o estéis pasando por esto podéis contar con nosotros, con quienes de momento somos “el resto”, para expresar vuestros sentimientos y dejaros echar una mano cuando la necesitéis, como todas.

Las profesionales que nos dedicamos a algún aspecto relacionado con la oncología ponemos cada día nuestros esfuerzos para que todos tengamos una vida plena y feliz, no lo dudéis. Últimamente se han producido grandes avances en investigación frente al cáncer: en la década pasada, por ejemplo, se incorporaron anticuerpos monoclonales como el trastuzumab al tratamiento del cáncer de mama HER2+, que hasta entonces tenía mal pronóstico. Este fue el principio de una generación de fármacos diana o terapias dirigidas a actuar sobre un gen concreto, que a su vez está permitiendo una medicina mucho más personalizada al paciente, enfocada a maximizar la efectividad y minimizar los efectos secundarios.

En mi caso, conozco más de cerca por mi trabajo herramientas como OncoSELECT, un estudio diagnóstico en biopsia líquida específico para analizar los tumores de mama (ER + o HER2 +), que permite con un simple análisis de sangre conocer qué terapia será la más apropiada para la paciente, evitando así otras innecesarias.

Un dato positivo en esta materia, entre otros, es el hecho de que se ha aumentado el tiempo de recaídas (o “recidivas”, como les llamamos nosotros): en los años 80 las personas diagnosticadas con cáncer de mama que a los 5 años estaban libres de recaída eran un 70%; ahora hablamos de aproximadamente un 90%.

Otro pilar fundamental en la lucha contra el cáncer es el de familiares y personas del entorno. En alguna ocasión he hablado de algunas pautas a tener en cuenta en estos casos. Hoy me gustaría destacar unas de ellas que en el fondo sabemos pero que a veces, con la mejor intención, se nos olvidan: empatizar con la persona, seguir respetando sus decisiones, no hacer comparaciones entre su caso y otros, ser conscientes de que a veces les puede costar exteriorizar sus emociones y no presionarles para que lo hagan, preguntarles a las mismas personas con cáncer algo que no entendamos o frente a lo que no sepamos cómo reaccionar con sinceridad y sencillez, no sobreproteger, no minimizar la situación con frases como ‘tranquilo, lo superarás como si nada’, evitar frases paternalistas o condescendientes como ‘estás hecho un campeón’ o ‘tú puedes con todo’ y, ya desde el primer momento: aconsejar a cualquier persona cuando sea posible que realice ejercicio, una dieta saludable y se realice revisiones. Una muestra de amor más es adelantarse a un acontecimiento cuando creemos que puede ser de utilidad a otra persona.

Publicidad
Publicidad