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La belleza de compartir

Patricia Aliaga Lorente La caja de Pandora
16 Oct 2018 BLOG_NUM_COMMENTS

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Era una estudiante de periodismo cuando escuché hablar de Asia Bibi por primera vez, su caso se hizo internacional cuando fue detenida, incluso llegué a escribir un artículo sobre ella, pero ya la había olvidado.

Casi diez años después mi vida ha seguido su curso, y en ocasiones me he enfrentado a burlas por ser cristiana, pero no ha pasado de ahí, jamás he tenido he tenido que hacer frente a acusaciones de blasfemia como ella, no podía llegar a imaginar cómo es la vida en Pakistán para una mujer cristiana.

De no ser por esta experiencia no habría recordado su historia, que ya no pienso olvidar, ni la de Akash, un joven que con su sacrificio salvó la vida de 2.000 personas que no conocía, o la de la madre de un egipcio asesinado en Libia, que en su dolor, reza por el ejecutor de su hijo, para que encuentre el camino de la verdad.

Conocer sus historias me ha enriquecido, poder transmitirlas a los visitantes a esta exposición todavía más; compartir con jóvenes que se enfrentaban a esta verdad por primera vez; con mayores que recordaban vagamente haber visto algo en las noticias, pero sin profundizar en el sentido de estos hechos, nos ha hecho ver sus vidas y la nuestra, de otra manera.

Cuando escuché en la primera reunión que la exposición era una experiencia de fe única pensé que era un título algo atrevido, pero no se equivocaban, lo ha sido, y estoy feliz de haber dedicado unas cuantas tardes a dar a conocer esta realidad olvidada; nada comparado con lo que muchos cristianos han hecho en todo el mundo.

Tan importante como tener una plena vida profesional es dedicar nuestro tiempo a tareas que te llenan, sea haciendo un voluntariado, como ha sido mi caso, teniendo aficiones que nos completen y den sentido a nuestra existencia, y así, seremos más felices también en nuestro trabajo.

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