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Cariño, necesito que me imprimas la fregona

Silvia Leal Martin Ingenio y Pasión para comerse el mundo
12 Feb 2016 BLOG_NUM_COMMENTS

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La impresión 3D es la tecnología de fabricación por adición (capa a capa) de objetos sólidos tridimensio­nales a partir de un modelo digital. Su mecanismo de funcionamiento es muy similar al que utilizamos para imprimir en papel (2D), encontrándose la diferencia en que, en lugar de imprimir sobre un plano, se crea un objeto con volumen. ¿Interesado en probar? Si la respuesta es sí, habrá que resolver dos cosas: qué imprimir y cómo hacerlo. De esta forma, empezaré por el qué.

¿Has soñado alguna vez con convertirte en astronau­ta? ¿Con saber lo que sienten? ¿Con poder tocar el telescopio espacial Hubble o la sonda Voyager? La NASA sabe que son muchos los que sí lo han hecho y otros muchos los que lo harán, por lo que ha deci­dido compartir sus proyectos y descubrimientos con el gran público. Han publicado en su página los deta­lles y planos imprimibles de muchos de sus famosos objetos espaciales, a los que acaba de incorporarse el explorador de Marte Curiosity Rover. No ha sido el único: el Museo Británico y el Metropolitano de Arte permiten descargarse también mu­chos objetos de sus colecciones.

Llegamos así al cómo. ¿Tienes cerca uno de estos aparatos? Para aquellos que no lo tengan, el pro­yecto RepRap (Replicating Rapid-prototyper) puede ser una interesante apuesta. Lanzado en 2004 por Adrian Bowyer, ingeniero de la Univer­sidad de Bath, surgió para fabricar un aparato auto­rreplicable, capaz de imprimir las piezas necesarias para crear una máquina idéntica a ella. Lo consiguió en febrero de 2008, con el modelo Darwin. Tuvo tan­to éxito que en septiembre de ese mismo año ya ha­bía más de 100 copias en distintas partes del mundo. Desde entonces, han surgido nuevos diseños en una comunidad que anima a todo aquel que se atreva a publicar el suyo.

Si no tienes a mano una de estas máquinas (o un amigo dispuesto a compartirla) existen otras opcio­nes como, por supuesto, la compra de un equipo del mercado. Si, por el contrario, prefieres empezar con una opción de presupuesto más bajo, podrás encontrar las instrucciones completas para fabricar una impresora 3D con no más de 50 euros en la web instructables.com. Hace falta tiempo y paciencia, pero el esfuerzo merece la pena.

La impresión 3D ofrece oportunidades emprendedo­ras que, hasta hace muy poco, hubieran sido impen­sables. Sin embargo, lo que más llama la atención es su capacidad para transformar muchos modelos de negocio tradicionales completamente consolidados. Su aplicación más popular es la fabricación de pro­ductos para el consumidor final. Con ella, es posible fabricar productos altamente personalizados de for­ma más barata. Además, permite lograr configuracio­nes geométricas complejas que, de otra forma, serían inviables o tendrían un enorme coste de fabricación. Por ello, desde su llegada, el único límite al diseño de nuevos productos es nuestra propia imaginación.

Todas estas posibilidades han llevado, como era lógico, a que poco a poco se hayan ido consolidando también como parte del equipamiento de muchos hogares. Sin embargo, no todo es positivo a su alrededor: Las impresoras 3D no son lo que hoy muchos de­nominan respetuosas con el medio ambiente. Por el contrario, lo dañan gravemente, entre otras cosas, por la acumulación de desechos de plástico, la emisión de gases y partículas contaminantes y su elevado con­sumo eléctrico.

En pocas palabras, como toda tecnología, llegan con una doble sombra: una cargada de esperanza, capaz de generar mucho empleo, negocio y romper límites, y otra más oscura, humana también, que amenaza de igual forma nuestras vidas. Por ello, si eres de los que están pensando hacerte con una de ellas para su uso doméstico piénsalo bien dos veces: ¿Imprimir en 3D? Sí, pero con conciencia, por favor...

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