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Busca tu locus, es imprescindible para que llegue el éxito

Silvia Leal Martin Ingenio y Pasión para comerse el mundo
1 Jun 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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El término locus (o centro) de control procede del latín locus, (plural, loci ) que se traduce por lugar de control. Es un concepto que representa nuestra percepción sobre las relaciones causa-efecto entre nuestras acciones y el entorno.

El locus de control recoge nuestra percepción de gobierno y responsa­bilidad sobre los eventos que nos rodean. Las personas con un locus de control interno
consideran que los hechos que rodean su existencia son el resultado de su propio comportamiento y acciones. Por el contrario, aquellas que tienen un locus
de control externo, piensan que son conse­cuencia del azar o de las actuaciones de otros. Son personas que opinan que los logros y los fracasos no
dependen de la actitud o del esfuerzo personal. Como es lógico, la mayoría de nosotros no se encuentra en ninguno de esos dos extremos, pero casi todos
tenemos una postura a la que nos solemos acercar en mayor medida.

Cuando atribuimos un fracaso profesional a nuestro propio esfuerzo o acciones, nos ubicamos bajo el locus de control interno, mientras que cuando se lo
atribuimos al entorno, la mala suerte o la crisis, estamos bajo el externo. Probablemente ambos tengan parte de responsabilidad, lo que importa es la
visión de la persona sobre los motivos de su fra­caso, la percepción de causalidad.

Las personas que lo sitúan dentro se enfrentan a las amenazas y luchan por alcanzar sus sueños. Por el contrario, aquellas que lo sitúan fuera suelen instalarse en la queja permanente como victimistas. Son personas irritadas, enfadadas, que viven con miedo y amargura y que dejan pasar sus vidas.

Viktor Frankl (1946), uno de los grandes defensores de la libertad del ser humano, en su libro El hombre en busca de sentido, reflejó con claridad su influencia. Este autor, que estuvo encerrado dos años en los cam­pos de concentración de Auschwitz y Dachau, y que perdió a toda su familia durante el Holocausto, dijo: «te pueden encerrar en una cárcel, pero nadie te puede privar de tu libertad para elegir tu actitud ante los hechos que te van sucediendo [...]. El prisionero que perdía la fe en el futuro –en su futuro– estaba condenado. Con la pérdida de la fe en el futuro perdía, asimismo, su sostén espiritual; se abandonaba y decaía y se convertía en el sujeto del aniquilamiento físico y mental. Por regla general, este se producía de pronto, en forma de crisis, cuyos síntomas eran familiares al recluso con experiencia en el campo». Estos prisio­neros perdían la esperanza y con ella la convicción de que mereciera la pena el esfuerzo de seguir luchando.

¿Dónde tienes tu locus? ¿Dentro o fuera? Si quieres tener un éxito sostenible apuesta por el interno... Me temo que no hay elección, si quieres que llegue el éxito y permanezca junto a ti, es el único camino.

** Foto de Esteban Hernández, reproducido con permiso de LID editorial.

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