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Los proyectos son como una cadena

Maria Gomez del Pozuelo Historias de María
25 May 2020 BLOG_NUM_COMMENTS

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Los proyectos son como una cadena, si un eslabón no sujeta bien, esta se rompe. O también como los icebergs de los que solo podemos ver su punta que representa entre un 10% y un 20% del total.

Por otro lado, es innegable que la tecnología cada día está más presente en nuestras vidas hasta el punto que llegamos a depender de ella en nuestro día a día e incluso para sobrellevar situaciones complicadas como las vividas durante este confinamiento; gracias a ella hemos podido seguir trabajando, y nos hemos mantenido conectadas con familiares y amistades e informadas en tiempo real.

Lo que no debemos olvidar es que tras la tecnología siempre encontramos el factor humano encargado de innovar, pensar, desarrollar y programar para que se convierta en realidad. La tecnología necesita de nuestra creatividad, curiosidad, intuición, imaginación y, por supuesto, ética.

Del mismo modo, en el proceso de desarrollo de un proyecto nos encontramos que los equipos que lo ejecutan, serán los eslabones de esa cadena. De su implicación, entusiasmo, compenetración, trabajo y esfuerzo dependerá gran parte del éxito.

Seguro que os habrá pasado en alguna ocasión. Arrancas con una idea y diseñas el plan global del proyecto detectando necesidades y requerimientos. En función de estos asignas tareas y responsabilidades a tu equipo. Te planificas hasta el más mínimo detalle, estableciendo fechas de inicio y fin en función de los pasos. Programas acciones de seguimiento y, por supuesto, mantienes, junto con tu equipo,  una actitud positiva, cargada de ilusión y ganas, esfuerzo y dedicación. Visto así, el éxito parece estar asegurado, ¿verdad? Pero la realidad es que no siempre es tan sencillo y los procesos pueden conllevar retrasos que afectarán de una u otra manera al espíritu del proyecto.

Tengo experiencia en esto. Por eso me suele dar buen resultado, cuando estoy a punto de lanzar un proyecto, dedicar un tiempo a analizar qué me ha aportado su diseño y ejecución.  En un folio en blanco medito y repaso  todo lo que he aprendido y siempre me sorprendo, porque suele ser mucho.

Permitidme que hoy la reflexión que os comparta sea sobre la nueva plataforma de Womenalia:

  1. Qué puedo mejorar del proyecto en su globalidad para poder aplicar al siguiente.
  2. En qué puedo mejorar yo como líder y como persona.
  3. Qué he aprendido.

Sobre estos tres puntos van algunas de mis reflexiones por si os sirven:

Equipo humano. He aprendido a identificar las necesidades que requería el proyecto, y conseguir llegar a los expertos que necesitábamos, cerca de 30 profesionales que aportan en la cadena de valor. En el proceso he identificado con qué personas de este equipo quiero seguir y me apetece trabajar en mis proyectos de futuro y si pudiera elegir, con cuáles no.

Parte técnica. Cada semana he planificado la formación necesaria para poder entender a cada eslabón del proyecto y aunque soy consciente de que no siempre puedes llegar a comprender en profundidad todos los temas que requieren mucho nivel técnico, sí es necesario tener los mínimos conocimientos que te permitan entender por y para qué necesitas una técnica concreta a fin de aplicarla correctamente en tu modelo de negocio. Por ello, cada día he planificado mi formación, programándola en la agenda y dedicándole mínimo una hora diaria. ¿En qué me he formado en estos últimos meses? Diría que en  casi todo ?. En liderazgo, gestión de proyectos, datalake, big data, cloud, infraestructuras, herramientas varias, gestión del miedo, CRM, branding, posicionamiento, marketing digital, ventas digitales, negociación y un largo etcétera. Todo cambia y se actualiza muy rápido. Teniendo además multitud de opciones, de pago y gratuitas y tantos expertos a nuestra disposición, no hay excusa que valga.

Como líder. El reto ha sido gestionar la diversidad de un equipo de 30 personas de distintas edades y nacionalidades: brasileños, mexicanos, españoles de costumbres y horarios completamente diferentes, etc. Una diversidad que siempre tiene un impacto positivo en los proyectos, aunque no se perciba en el momento.

También he aprendido mucho sobre la frustración, la empatía, la inteligencia emocional, la perseverancia, la autoestima, la gestión de recursos, la metodología, la venta y la negociación.

Para terminar, hay tres cosas que desde hace tiempo intento aplicar no solo en los proyectos sino en mi día a día: la observación, la escucha activa y la actitud. Soy consciente que no siempre las aplico, pero estoy muy pendiente con el fin de cada día pueda introducirlas un poco más hasta conseguir integrarlas por completo.

Los proyectos al final siempre salen, antes o después. En el caso de la plataforma de Womenalia tardará unos días más, estamos ya rematando los detalles finales.

En este proceso del que tanto estamos aprendiendo nos encanta compartir con vosotras parte de lo que hemos vivido y, sobre todo, algunas de las cosas que hemos aprendido.

¡Seguimos!  Mucho ánimo a todas.

¡Un abrazo!

María

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Cristina Alonso

Cristina Alonso

Directora y Fundadora , Empresas en Positivo

¡Qué bien explicado María! ¡Cuánto que aprender y cuánto aprendido sobre nosotras mismas y sobre nuestros equipos! Las situaciones límites revelan nuestra esencia. Mucho ánimo y adelante. :-)
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