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Las personas que nos marcan

Maria Gomez del Pozuelo Historias de María
29 Jun 2014 BLOG_NUM_COMMENTS

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editorial-maria-31-personas-que-nos-marcanLas personas que nos marcan: Capitulo 1 – La Familia No elegida

Acabo de vivir una de las experiencias más tristes pero a la vez más bonitas de mi vida: el fallecimiento de un ser muy querido, el primero.

Por esta razón, quiero dividir en varios capítulos mis sensaciones y mi humilde experiencia respecto a las diferentes personas que te marcan en la vida, o esas perlas blancas que van apareciendo, personas que te brinda la vida y sin las que no seríamos los mismos.

Yo creía, además, que cuando vas cumpliendo años, esas personas cada vez son más escasas, que ya no aparecen, porque tienes muy llena la caja de perlas, pero no, me vuelvo a equivocar, porque tengo la gran fortuna, la suerte, o lo que sea, de que sigan apareciendo.

Cuando nací, en enero del 1970, ya apareció mi primer grupo de perlas blancas, antes de que me diera tiempo a buscarlo: mi familia no elegida: Mis padres, mis hermanos, un tío, una tía, una abuelita y una prima, Ana, a quien dedico este post con todo mi amor.

Soy la pequeña de la familia y mis tres hermanos (cada uno de los cuales se ha convertido, con el tiempo, en un verdadero crack profesional, logrando ser también muy felices en su vida personal) han estado siempre ahí cuando lo he necesitado. Lo cual es una suerte difícil de explicar, pero que, para mí, es una sensación fundamental en mi día a día. Muchas veces me siento como una trapecista, creando una StartUp de la nada, un proyecto que no deja de crecer, en el que cada vez sumamos más gente, las piruetas son más complejas y el reto más difícil, puesto que competimos con los mejores en el mundo y, precisamente por eso, siento que mi familia, y mis perlas blancas, son la red que tengo debajo, que me sujeta, que pase lo que pase siempre estará ahí, de modo que, si me caigo, tengo una sensación de protección, de recogimiento, de seguridad, fuera de lo común.

Sí, he tenido esa gran fortuna que, a algunos, nos brinda la vida, que es mi familia no elegida. Es de lo más grande que me ha pasado en mi vida y soy muy consciente de que no todos tenemos esa suerte. También os digo que han sido muchos ingredientes los que han hecho posible nuestra unión: Una base de amor infinito, mucho respeto, diálogo y discusiones para lo bueno y para lo malo, porque también hemos tenido momentos difíciles, pocos, pero los hemos tenido.

Yo creía, además, que cuando vas cumpliendo años, esas personas cada vez son más escasas, que ya no aparecen, porque tienes muy llena la caja de perlas, pero no, me vuelvo a equivocar, porque tengo la gran fortuna, la suerte, o lo que sea, de que sigan apareciendo

Uno de los momentos que yo creo que más nos unió fue cuando destinaron a mi padre con su trabajo a Bélgica. En aquel momento nos fuimos todos juntos fuera de España durante cuatro años intensos en los que conocimos gente diferente, una cultura nueva, diferentes horarios, idiomas, etc.... Ahora me encuentro con muchas personas que me llaman y comparten conmigo la preocupación de tener que salir fuera a trabajar por necesidad, por una mejora laboral, por una buena oferta. Me preguntan preocupados y les respondo a todos lo mismo: "A mí aquella experiencia me cambió la vida, fue increíble, un verdadero aprendizaje" Hasta el punto de que si tengo la oportunidad de vivir esa experiencia con mi propia familia, haré lo mismo, aunque, por supuesto, tendríamos que negociarlo antes, pero sería un sueño, otro más de todos los que tengo en mi lista.

Por eso me gustaría que las afortunadas que os encontréis en mi situación, especialmente en momentos en los que hablemos con personas en nuestro entorno que no han tenido la misma suerte, seamos capaces de echarles una mano y ayudarles en lo que necesiten. Es imposible ponerse en la piel de las personas que han tenido la mala suerte de nacer en entornos agresivos, pobres, marginados... Y aunque estoy segura de que también pueden salir adelante y llevar una vida plenamente feliz, tienen muchas más dificultades que nosotros y no debemos olvidarlo. De hecho, la Fundación Womenalia, cuando la hagamos realidad dentro de unos años, tendrá como uno de sus objetivos fundamentales, ayudar a las mujeres que han nacido en entornos hostiles y que luchan por lograr otra vida mejor. Estoy convencida de que en un futuro próximo, estaremos ahí para ayudarles.

Quiero cerrar esta primera parte de mi post con la siguiente reflexión: Ni con el mejor casting del mundo, jamás, jamás, jamás, hubiera podido elegir una familia como la mía, así que quiero mandarles a: Ángeles, José, Elena, Pablo, Natalia, Paco, Flora, Ana y a mis 14 sobrinos un ¡GRACIAS! gigante por ayudarme a ser mejor persona cada día y a sentirme tan querida y tan especial. Tengo una suerte infinita porque tengo esa cajita de perlas blancas con la que he empezado este capítulo 1: Familia No Elegida, en la que entré a formar parte un día. Una caja en la que cada perla, aunque haya tenido que dejarnos, no dejará nunca de estar en nuestro corazón.

Y creo, con sinceridad, que esto es lo único que importa en la vida de verdad, el resto, es opcional.

¡Os mando un abrazo a todas mis Womenalias! Sois mi inspiración.

María Gómez del Pozuelo

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Herme Martín Mateo
Gracias María, me ha encantado este post. Yo soy de las afortunadas con la familia no elegida que me ha tocado en la vida.

Gracias de nuevo por compartirlo
ANA ISABEL ELVIRA ESTEBAN

ANA ISABEL ELVIRA ESTEBAN

Docente, Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid

Estimada María
Es gratificante encontrar personas que, como tú, manifiestan públicamente lo que han significado otras en su vida, en este caso las que conforman la familia no elegida. Comparto el acierto de la denominación "perlas blancas" y tu creencia de que la armonía es fruto del diálogo. No siempre se descubre a tiempo la importancia de dar y compartir aunque difieran los puntos de vista, pero yo creo que hay que luchar para conseguirlo. Mucho ánimo.
Laura Rojas Marcos

Laura Rojas Marcos

Psicólogo y Terapeuta, Consulta Privada

Precioso post María. A mi también me ha calado tus reflexiones. Me ha hecho pensar que a pesar de tener a mi familia lejos, en ciudades distintas (Nueva York y Sevilla), les tengo muy presente cada día. Y cuando paso por un momento difícil les echo mucho, pero mucho de menos.Muchas gracias por compartir tus experiencias con nosotros.
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