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Bailar el alma. Parte 1

Maria Gomez del Pozuelo Historias de María
26 May. 2017 12 comentarios

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No sé si es la edad, mi situación actual o que tengo tantas ganas de crecer como persona, de celebrar el amor cada día, disfrutar del camino, sentirme verdaderamente llena de alegría, buscar mi porqué… pero sobre todo quiero hacer bailar al alma. Sé lo que se siente y lo quiero.  Aunque muchas veces sea MUY difícil conseguirlo, por los retos del camino, con sus altos, sus bajos, mi pequeño y particular infierno de este último año, pero estos últimos tienen siempre fecha de caducidad. Lo he sentido en ocasiones, sí, lo de bailar el alma; lo he trabajado y quiero conseguir que sea una situación más constante y contagiar a los que me rodean, quizás a ti…

Quiero compartir la historia del equipo de fútbol de mi hijo Fernando, el peque de la familia que acaba de cumplir 14 años. Para mí, estos chavales que componen el equipo, el cuerpo Técnico, Luis, Álex, el Presi Pablo y el grupo de padres, como afición, son un ejemplo a seguir; un equipo que se ha convertido en la gran familia de la Unión.

Esto no va de futbol, sino de la vida misma: El número #13

Son un grupo de niños de que empezaron a jugar juntos con 6 años y hoy tienen entre 13 y 14. El equipo es la Unión Deportiva San Agustín del Guadalix. A día de hoy, 16 chavales que entrenan como si no hubiera un mañana y que juegan al futbol como los ángeles (que voy a decir de mi hijo… jajajaja).

Los entrenadores dejaron las reglas claras desde el principio y quien no las respetara no tenía cabida. Son “reglas” que se pueden aplicar a cualquier empresa, al emprendimiento o a la propia actividad profesional, incluso a la personal. Unos cracks.

- Competitividad: Hasta los 14 no se compite. Es decir, todos han sido iguales, los mejores y los peores. Todos juegan los mismos minutos. Quien no entrena, no juega. Mismas oportunidades para todos.

- Deportividad: Al pasar esto y acostumbrarse a que todos juegan, los peores resulta que ahora juegan igual o mejor que muchos de los que antes destacaban más y, simplemente, porque creyeron en ellos. Han conseguido como coaches sacar las habilidades de cada uno de los jugadores, dándoles herramientas para crecer y mejorar. Por ello ha salido lo mejor de todos; en conjunto, son un equipazo.

- Equipo: Les enseñaron desde pequeñitos a saber perder al igual que a saber ganar. Crearon un grupo con unos valores increíbles: amor, compañerismo, esfuerzo, perseverancia, pasión, etc., salieron y llegaron a la meta juntos y son el claro ejemplo del éxito: han ganado la liga.

Y no sólo por ganarla, es porque siempre van todos a una, unidos siempre. Es increíble verles: si uno falla, todos van a abrazarle, a compartirlo y hacerle ver que no pasa nada, que a todos, en algún momento, nos sucede.

- Crecimiento: Están pasando por las diferentes etapas juntos, con sus más y sus menos. Como puede pasar en una organización entre los compañeros, uno va más rápido, otro menos, unos con sus problemas, con más sed de ganar, etc… pero juntos, con respeto y con el objetivo de crecer todos. Al que se queda atrás lo ayudamos y lo apoyamos.

- Dar ejemplo: Nosotros, los padres, somos como los líderes si estuviéramos dentro del plano profesional, intentamos fomentar el respeto a todos: el árbitro, los chicos del equipo contrario, su afición, etc. Ahora, que está tristemente de moda este tema por lo salvajes que son algunos... Aplaudimos siempre al equipo contrario, si alguien dice algo contra el árbitro echa un euro a la hucha, pero, sobre todo, está complemente “prohibido” insultar o meterse con los niños. Cualquier cosa que haya que decirle a alguno, lo hará el Mister.

- Retos duros: No todo ha sido un camino de rosas. Hace dos meses nos dejó Oscar, el portero del equipo, el #13. Falleció por un cáncer fulminante. Imaginaros al equipo, sus amigos de siempre, sus compañeros, Cesar, el otro portero… rotos. Pues nos volvieron a sorprender con su tremenda capacidad para demostrar que eran un equipo. Se propusieron ganar la liga para dedicársela a él, y ahí está, juntos consiguieron la Liga 2016 -2017 de su categoría.

Por eso este post se lo dedico a él, a mi ángel Oscar Fernández, el #13, que falleció el pasado 12 de marzo con 13 añitos, amigo de mi hijo Fernando desde los 6. Sé que está con nosotros cada día, que cuida de todos. También a sus padres Eva y Narciso, que hemos tenido la suerte de encontrar en nuestro camino y doy gracias por ello ya que los quiero con locura. Ellos son de verdad un ejemplo para mí cada día. Gracias por ser mis amigos y mi familia elegida.

A estos chavales la vida ya les ha tocado de manera contundente, pero supongo que eso les prepara para lo que viene. No sé qué será de ellos y de todos nosotros mañana, pero a mí me queda el enorme aprendizaje. Creo que cada uno de los que pertenecemos a este equipo hemos descubierto mucho de la amistad, el amor, el dolor desgarrador, el crecimiento y, sobre todo, de lo que es trabajar en equipo y todos a una siendo iguales.

Me ha hecho bailar el alma, de una forma diferente, pero muy real.

Gracias también al resto de la Unión, a mis queridos Mª José, José Luis, Mª Ángeles, Fernando, Beatriz, Henry Michael, Mónica, Ángel, Juan, Adela, Mercedes, Raúl, Lupe, Alberto, Mª Sol, Nino, Noemi, Cesar, Patri, Albert, Cristina, Rafa, Alejandro, Rosa, Natalia, Enrique, Javier, Vanesa, Yolanda y Luis.

Gracias de todo corazón a los entrenadores, sobre todo a nuestro gran LUIS, sí, con mayúsculas, que lleva con ellos toda la vida y que seguirá mostrándonos los valores que hacen bailar el alma.

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Gracias por compartirlo. Puro amor.
Ana María López Gil

Ana María López Gil

Directora de Marketing y Comunicaciones, SES Astra Ibérica (filial de SES, operadora de satélites en España)

Uffff. Qué bonito María. Gracias
carmen
Bailar el alma... precioso María, me has hecho bailarla
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