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Motivos por los que Incorporar la Mediación en tu Empresa

María José García-Pedreño HacemosMediacion
17 May 2019 BLOG_NUM_COMMENTS

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Si consideramos el conflicto como inherente a la naturaleza humana estaremos de acuerdo en que allí donde se establezcan relaciones personales nos encontraremos con el mismo. La relación laboral tiene todos los ingredientes para que se produzca el conflicto, pues está compuesta por personas que comparten gran parte del tiempo de sus vidas pero que a su vez no han elegido dicha relación, dado que la relación acordada se formaliza entre empresario y trabajador.

En el desempeño de las funciones o actividades laborales se comparte el lugar de trabajo, entendido como espacio físico, también el mobiliario, materiales y herramientas o útiles siendo todo esto lo que conforma una fórmula que aboca a las personas a tener que entenderse y si no lo hacen, algo normal entre personas que tienen sus propias necesidades e intereses además de formas de hacer o entender cómo se deben hacer, surgirán disputas o discrepancias. Dicho de otro modo, la riqueza que aporta el ser humano de forma independiente al grupo al que pertenece es también el elemento que distorsiona la percepción de quienes deben trabajar en equipo. Por lo tanto, podemos afirmar que en las relaciones laborales el conflicto “está servido”.

Otro elemento que se da en las relaciones laborales es el “teléfono roto” cuando, por no existir un procedimiento establecido para la solución de discrepancias, un trabajador comparte con otro el malestar que siente frente a un tercer trabajador. De ahí en adelante la cadena de “ha dicho, le ha hecho, me ha contado, le va a decir” constituyen una serie de obstáculos infinitos cuyo resultado será la ruptura de la relación entre trabajadores por una deficiente vía de comunicación.

Bien, pues ya tenemos el conflicto servido ¿y ahora qué?

Posiblemente llegue a oídos del empresario y éste intentará poner paz ante una situación de malestar generalizado, porque lo que fue un conflicto individual ha derivado en un clima enrarecido del que todos participan sin ser los protagonista principales, aunque a veces el papel de actor secundario es el núcleo vivo del conflicto a través de sus “opiniones, consejos, hacer de intermediario, etc.”.

En estas ocasiones el empresario se ve tan desbordado que identifica el problema personificándolo en aquel que por diferentes vías le han presentado como origen de todos los males, la situación se complica aún más cuando se entabla comunicación “envenenada” y no siendo capaces de argumentar lo realmente importante, aquello que de verdad representa las necesidades e intereses de ambos, el tono sube y los ánimos caen hasta que no se ve otra alternativa que poner fin al vínculo porque se ha hecho insoportable el mal ambiente generado.

Pidiendo un gran esfuerzo, me gustaría que nos trasladásemos al principio, a aquel momento en el que un trabajador se ve desbordado o incomodado por algo surgido respecto de otro compañero aunque aquí la empresa sí tiene diseñado un protocolo “contra el conflicto”. El trabajador molesto o disgustado recuerda aquella charla que les impartieron sobre asertividad, sin embargo habiéndolo intentado ha fracasado con su compañero de trabajo; pero hay alternativa porque en aquellos días la persona formadora era mediador y el empresario dijo que sería quien acudiría a la empresa si surgiera un conflicto. De hecho, durante aquella charla formativa habían elegido a un compañero que sería quien recibiera la petición para resolver el conflicto en el que se viera alguien inmerso y que hablaría también con quien existiera la situación de discrepancia, de forma que pusiera en marcha el proceso de mediación llamando al Mediador.

Imaginemos que esto se ha producido y finalmente el Mediador es llamado, se pone en marcha el método de resolución del conflicto. Lo primero que hace el Mediador es citar a las partes por separado para informales de en qué consiste la Mediación, explicándoles los Principios de la misma:

  • Imparcialidad del Mediador respecto de ambos,
  • Neutralidad del Mediador respecto del conflicto,
  • Confidencialidad de todos los participantes en el proceso de mediación, “lo que se comenta en mediación queda en mediación”,
  • Voluntariedad, pues son libres de participar en la mediación hasta el punto de que una vez iniciada en cualquier momento en el que sientan que aquello no les está ayudando pueden abandonarla. Esto es así también para el Mediador.

Tras la Sesión Informativa ambos deciden iniciar el proceso de mediación, se sienten mal aunque uno de ellos reconoce que no sabe muy bien cómo han llegado a esa situación porque llevan tiempo trabajando juntos y nunca habían tenido ningún problema. Además, ambos reconocen que se les ha ido de las manos al ir comentando a otros lo que les ocurre y eso ha provocado que sea la “comidilla” de la que todo el mundo habla, llegando a otros departamentos de la empresa. También reconocen que les está afectando en otras relaciones como las familiares o sociales, se sienten irritados, sufren dolor de cabeza, duermen mal y el cansancio les está pasando factura en todos los ámbitos de su vida. Han comenzado a tomar algo de medicación e incluso el médico de familia les ha derivado para la realización de pruebas diagnósticas. Sienten ansiedad y manifiestan que quizás sea estrés.

En Mediación ambas partes hablan y son escuchadas, hay ciertas reglas como respetar los tiempos de palabra y evitar términos que puedan resultar ofensivos, siendo lo importante aquello que cada uno necesita decir para expresar lo que le ha molestado, por qué y cómo ha repercutido en su percepción vivida. A lo largo de las sesiones de mediación (entre dos y cuatro) ambas partes son capaces de entender al otro, sentirse entendidos y por lo tanto mirar hacia el futuro. No significa que sea fácil, el mediador no tiene una barita mágica pero cuenta con una herramienta extraordinaria “la pregunta” (y otras muchas que sólo acudiendo a Mediación se descubren).

A través de la Mediación las partes restablecen la comunicación perdida o rota, lo que les permite restaurar su relación a través de la resolución de ese conflicto ya que en el acuerdo alcanzado también se pueden incluir pactos de convivencia, siempre a medida de las partes con el propósito de que sus necesidades e intereses queden cubiertos.

Así, puedo afirmar que la Mediación es el engranaje perfecto para la Resolución de los conflictos en las relaciones laborales. Las piezas clave son:

  • el proceso de Mediación,
  • la creación de un canal de comunicación que resuelve el conflicto afianzando el vínculo, al tiempo que reduce o evita las bajas médicas por estrés laboral,
  • la negociación del diseño de Planes de Igualdad, Protocolos Familiares, Protocolos contra el acoso laboral, etc.

Cuando dicho engranaje se pone en marcha conseguimos:

  • reducir el Absentismo y la Rotación de Personal
  • mejorar el clima laboral de forma que se externaliza mediante la creación de una cultura de empresa responsable socialmente
  • evita los Riesgos Psicosociales en el trabajo (estrés laboral)

Todo ello se traduce en la disminución del coste provocado por bajas médicas, reclutamiento y selección de personal, mejorando el posicionamiento de la empresa en el mercado.

"Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo" (Albert Einstein)

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