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Superar la pérdida de tu mascota

Clara García Sanz Hablando, Clara
12 Mar 2019 BLOG_NUM_COMMENTS

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Hacía ya mucho tiempo que no escribía y ésta desoladora situación me ha traído de nuevo a mi Blog. Es tan inexplicable lo que puede llegar a doler…

Quiero curarme lo antes posible y quiero intentar transmitir, a quienes puedan estar sintiendo lo mismo, mi ayuda.

He perdido a mi mascota hace apenas una semana. Un yorkshire precioso de 12 años. La cara más bonita que he conocido en un perro, y mira que a mí me enamoran todos los perros. Ha sido mi primer perro, y desde luego no el último, porque ya no sé vivir sin la compañía de un can. Y podría intentar reaprender a vivir de nuevo sin mascota pero, igual que sí voy a tratar de reconstruir mi vida desde ya para ocupar el vacío tremendo que me ha dejado, no voy a mover un dedo en ese sentido porque me parece incomparable el amor que nos entregan y no quiero perdérmelo.

Es una situación complicada que te desestabiliza. El impacto es duro. Pero si estamos atentos podremos disfrutar del inmenso cariño que recibimos de nuestros amigos y familiares. Se agradece tanto en esos momentos… Y si, desgraciadamente, no se cuenta con un grupo de gente que nos dé ese apoyo, yo no dudaría en ir a buscarlo. Es fundamental sentirnos arropados y comprendidos en ese llanto.

Respirar profundo nos ayudará a destensar el estómago. Con lo poco que aprendí antaño, he conseguido en estas noches calmar la oquedad centrándome en la respiración.

Creo también que meditar en lo corta que es la vida, tan corta que se nos pasa en un instante la de nuestro peluche, nos hará recordar que más vale utilizarla en sonreír que en llorar.

Asi que, aun si lleva un tiempo el restaurar, hay que iniciar lo más ligero posible la búsqueda de nuevas ilusiones. Y, ¿por qué no?, mañana buscar un nuevo compañero de viaje.

Y, por supuesto, nunca olvidar el agradecimiento a la Vida, porque al menos durante un tiempo tuvimos la gran fortuna de gozar con sus juegos.

Mucho ánimo os deseo y mucho pensar en lo agraciados que fuimos.

Trocito de Soneto para Néstor

Cuatro mil trescientos ochenta días

arrullando tu afelpado latir.

Y ya van cuatro largas noches frías,

sin ti. Sólo cenizas con jazmín.

Pero tú siempre estarás allí, aquí.

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