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El peligro es amarillo

Miguel José Balanyá Vidal Finanzas familiares. Soñar, planificar, conseguir.
22 Jul 2018 BLOG_NUM_COMMENTS

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Aunque en la sesión del viernes, el Yuan recupero ligeramente sus posiciones, la moneda china está en mínimos anuales con una bajada de más del 4,5% en el último mes.

Este hecho unido a que aparentemente las Autoridades Chinas se encuentran cómodas con la situación, está poniendo en alerta a los operadores mundiales que han sido tomados por sorpresa ante la aparente indiferencia mostrada por el banco central del país asiático.

Las crecientes tensiones comerciales entre los EEUU y China posiblemente proporcionan una motivación para que el Banco Central Chino (PBOC) permita que su moneda siga depreciándose.

Los precios de las materias primas y en especial las de los metales industriales están cayendo, arrastrando a las acciones de las compañías mineras y las divisas vinculadas a las mismas, en especial Canadá y Australia.

Por el contrario favorece a las compañías chinas exportadoras, las grandes afectadas por las medidas tomadas por la Administración del Presidente Trump, el cual visiblemente enfadado ha dicho que la moneda asiática está cayendo “como una roca” poniendo a los EEUU en desventaja, y que está preparado para está dispuesto a gravar importaciones chinas por hasta 500.000 millones de dólares, lo que ha hecho desplomarse las bolsas europeas.

Un Yuan en depreciación tiene el potencial de desencadenar un impulso desinflacionario global lo que unido a un dólar más fuerte, está afectando negativamente a las materias primas, la renta fija, y las acciones de mercados emergentes.

No conviene olvidar que cuando en agosto de 2015 China devaluó inesperadamente su moneda, envió una onda expansiva a los mercados globales y que la caída acumulada del Yuan en las últimas 30 sesiones es significativamente mayor que la devaluación de entonces.

Sin embargo una aceleración de la debilidad del Yuan podría provocar que el PBOC actuara. La experiencia pasada, cuando una rápida depreciación impulsó la salida masiva de capitales sin duda motivaría que los responsables políticos se vieran obligados a ajustar las condiciones financieras.

Hay analistas que están considerando esta posibilidad, si el PBOC cambiara hacia una política expansiva podría provocar una estabilización del precio de las materias primas, e impulsar el crecimiento global lo que sería positivo para los bonos del tesoro y los activos defensivos.

Por tanto no debemos esperar que este sea un verano tranquilo, los mercados pueden sufrir grandes fluctuaciones y debemos estar muy atentos a los pequeños movimientos que nos indiquen que puede pasar y preparar nuestras carteras.

 
 
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