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Desparejados emparejados y las relaciones líquidas

Elena Mayor Lozano Felicidad Personal y Bienestar Profesional
3 Dic. 2018 1 comentario

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El filósofo polaco Zygmunt Bauman y su “modernidad líquida” le puso nombre a esta nueva realidad en la que vivimos, donde el mundo ha perdido su antigua solidez y ahora es líquido, maleable y adaptable, en constante cambio. Y así son también las relaciones: son relaciones líquidas.

Adaptarnos a esta realidad en las relaciones de pareja, especialmente si hemos crecido en la antigua realidad sólida, es una necesidad en este momento de divorcio masivo en nuestra sociedad. Tenemos que empoderar a las personas desparejadas, algo perdidas en este nuevo mundo.

Hace un año publiqué un ebook —en venta en amazon (¿Por qué no encuentro el amor tras el divorcio?)— con mis reflexiones sobre lo que sienten las personas que no tienen pareja desde el momento en que la pierden hasta que consiguen de nuevo el equilibrio, que casi siempre viene acompañado de alguien especial que finalmente aparece. Aparentemente es mágico, pero en realidad es sólo la consecuencia lógica de un trabajo de fondo que debe hacerse acompañado de la mano de un experto: un psicólogo especializado en bienestar personal.

En una ruptura, vivimos inicialmente el inevitable duelo, que es lo que sentimos con la pérdida de alguien que ha sido central en nuestra vida, especialmente si venimos de una relación duradera. Pero inmediatamente después llega una fase de euforia, es el efecto péndulo: cuando salimos de la profunda tristeza, nos sentimos con fuerzas renovadas y miramos el mundo con esperanza, nos sentimos preparados para encontrar pareja de nuevo. Sin embargo, en la mayoría de los casos, no lo estamos. Y cuando comprobamos que con el paso del tiempo no avanzamos hacia el objetivo —encontrar pareja— comenzamos a sentir una enorme ansiedad.

La psicología positiva o psicología del bienestar no intenta dar solución a lo que no funciona, pretende reforzar lo que sí funciona. Pretende empoderar a la persona para que sea ella quien encuentre sus soluciones. Yo creo que no se trata de superar la ansiedad y volver a la búsqueda de pareja con energías renovadas, se trata de afrontar un profundo cambio, una renovación completa: se trata de convertirnos en alguien con el valor personal que destila una sólida autoestima, encontrar nuestro centro para que cuando esta persona especial nos conozca, quiera quedarse con nosotros.

Tras la euforia aparece una fase de reflexión personal, de ir hacia adentro. No se trata de combatir en consulta esta fase de bajón, más bien al contrario, se trata de aprovecharla para conocerse y mejorarse con plena consciencia.

Finalmente caeremos en la cuenta de que no se trata de buscar, al contrario de lo que siempre hacemos y que sólo consigue desgastarnos, se trata de convertirse en ese alguien que elige el tipo de persona que buscamos. Se trata de trabajar sobre nosotros para que la persona apropiada aparezca en nuestra realidad y decida quedarse con nosotros. Y si no aparece… —y eso, francamente, lo dudo mucho— habremos conseguido aprobarnos y sentirnos bien dentro de nuestra piel.

Si te interesa escríbeme en info@emotionhr.com

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SARA NAVARRO
"...para que cuando esta persona especial nos conozca, quiera quedarse con nosotros."
Este planteamiento me sabe a culpabilidad: no aparece porque no soy lo bastante buena (llámese autoestima, estar en tu centro o cualquier otra)
Entiéndeme, estoy de acuerdo en que ese proceso es genial hacerlo, siempre, para cualquiera, divorciado o no.
Pero, francamente ¿cuántos hombres conoces que lo hagan?
Ni siquiera el duelo, y sin embargo la mayoria encuentra pareja rápidito.
Yo soy de las que procura siempre estar creciendo, y sin embargo...no ha a parecido.
En todos los cursos, conferencias, foros, talleres etc a los que acudo, somos casi todas mujeres.
¿Hacen ellos lo que tu propones? ¿Donde están?
Gracias
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