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Corre el riesgo de educar en libertad

Carme Padilla Familia S.A.
29 Mar. 2015 0 comentarios

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En nuestro mundo, la mayoría vivimos rodeados de expectativas. Las que los demás tienen sobre nosotros, las que nosotros tenemos sobre los demás y, las más reveladoras: las que tenemos sobre nosotros mismos. Estas últimas, además, las construimos en gran parte gracias a nuestro entorno más próximo. Dependemos emocionalmente tanto de los más cercanos que lo que ellos piensen de nosotros y del apoyo que recibamos ante decisiones importantes, depende mucho nuestra actitud ante el medio y largo plazo.

Lamentablemente vemos como a veces las expectativas sobre los hijos se convierten, fatalmente, en aquellas expectativas que algunos padres y madres tuvieron sobre ellos mismos y no pudieron satisfacer. En el mejor de los casos, son deseos llenos de buena voluntad. Si como decíamos antes, nuestro círculo más cercano nos influye en la toma de decisiones, podemos decir sin equivocarnos que las expectativas que tenemos sobre nuestros hijos se convierten en sus oportunidades. Así de rotundo y así de maravilloso.

He hecho la misma pregunta a multitud de padres y madres que me pedían consejo ante momentos difíciles en la relación con sus hijos, adolescentes la mayoría. La pregunta en cuestión es "¿cómo quieres que sean tus hijos?". De las muchas respuestas que he ido obteniendo a mi "pregunta del millón", hay una que me pareció especialmente luminosa por lo que luego me hizo reflexionar: "quiero que sea lo que le dé la gana siempre y cuando lo haya decidido con plena libertad". Este padre tenía claro el concepto de libertad, tal y como debe ser entendido: hacer lo que te dé la gana siempre y cuando coincida con lo que más te conviene. Ese concepto de libertad se parece bastante al que muchos tenemos sobre felicidad, pero ese es otro tema.

Si somos capaces de educar a nuestros hijos basando nuestra estrategia en tres pilares básicos podremos decir con tranquilidad "haz lo que decidas hacer". Si ayudamos a que los jóvenes sean capaces de diagnosticar su personalidad, su entorno, sus capacidades y de manera honesta autoconocerse, ya tendremos un pilar cimentado de especial importancia. El segundo pilar en el que apuntalar nuestra expectativa es el de formar criterio y etiquetar en su imaginario aquello que les apasiona, aquello para lo que tienen un talento especial y que ejercitándolo se sienten bien. El tercer pilar es que sepan detectar en todo momento qué parte de su personalidad combinada con su pasión hace felices a los demás, ayuda a los demás, los demás perciben y no olvidan. Estamos hablando de que ayudemos a nuestros jóvenes, hijos o no hijos, a definir y a gestionar su marca personal.

Gestionar la marca personal no es un lujo elevado sólo para las elites del showbusiness o de la alta dirección. La marca personal, y sus principios y criterios, pueden utilizarse en la familia de manera eficaz. Para ello, sin duda, habrá que tener claro que en el camino hacia la edad adulta, los padres tenemos una responsabilidad crucial en dotar de contenido para que la libertad que mañana ellos ejerzan sea el valor diferencial que les haga ser la opción preferente, incluso de ellos mismos. Evitaremos, que tal y como vemos a menudo, los jóvenes deambulen sin proyecto vital convertidos en marcas blancas de un líder de masas al que ni conocen.

"Debemos correr el riesgo de educar en libertad", esa frase que me ha servido para titular este post es de un profesor joven y sabio a la vez, con muchas batallas ganadas en el apasionante mundo de ayudar a las familias a entender que lo que hacemos es gestionar futuros adultos, no instruir entes de nuestra propiedad que harán exactamente lo que nuestras expectativas dictan. Dice José Antonio Marina en su Teoría de la inteligencia creadora (Anagrama, 1993) que "la inteligencia humana es la inteligencia animal transfigurada por la libertad", educamos personas inteligentes, diferentes a nosotros, únicos, irrepetibles, nunca lo olvidemos. Y nunca olvidemos que sus oportunidades dependen de lo que esperemos de ellos.

Si somos capaces de integrar el paradigma de la libertad y del personal Branding en nuestro día a día familiar, no sólo conseguiremos que nuestros hijos confirmen el fantástico slogan de la web de Ecequiel Barricart "Nuestros sueños nos harán invencibles", sino que además comprobarán que lo que de verdad les hace invencibles es construir sus sueños en libertad.

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