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La decisión está en tus manos…

FRANCISCO SANTOS Escuela de Negocios y Dirección
14 Jul 2014 BLOG_NUM_COMMENTS

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1407-edn-fases-de-emprenderSi por fin has decidido comenzar una actividad de empresa existen toda una serie de pasos que debes organizar para que puedas emprender con éxito tu nuevo negocio.
Aunque existen muchas maneras de organizar este camino, las áreas a considerar son las siguientes: personal, de negocio, formales y financieros. Todas ellas deben ser tenidas en cuenta tanto en el momento de crear tu empresa como durante su desarrollo para garantizar que todo transcurre como debe ser.

Aspectos personales:
Si bien es cierto que no a todas las personas les gustaría tener su propio negocio y han decidido desarrollar su carrera profesional trabajando por cuenta ajena, no es menos cierto que no todas las personas que deciden trabajar para sí mismas se encuentran preparadas para dar el salto.

Iniciar una actividad económica, con independencia del tipo que sea, ha de sustentarse, en primer lugar, en un conocimiento avanzado del trinomio: idea, producto y sector en el cual te desarrollarás. No vale con tener un ligero conocimiento de algo y "voy a probar" o "veo que se vende mucho esto o aquello" o me han dicho "que este sector está en auge".

El conocimiento puede venir de múltiples fuentes, como por ejemplo, de aprovechar la experiencia de una empresa de la familia, haber trabajado múltiples años por cuenta ajena en un determinado sector o producto, amplios conocimientos teóricos contrastados con la realidad o incluso una afición.

Sin embargo, no sólo es necesaria una idea en la que creer, si no también tener un espíritu ágil, especialmente al principio, estar atento a cualquier noticia, ley o aspecto que pueda impactar en el desarrollo de nuestra idea.
Ser tenaz y constante, así como saber lidiar con situaciones de incertidumbre, estrés y capacidad de anticipación a problemas, identificar oportunidades y saber dar una respuesta rápida son la clave que te permitirán mantener la templanza en malos momentos y saber disfrutar de los buenos sin caer en el eufemismo "ya lo he conseguido" y echarse a dormir.

Aspectos de negocio:
Enlazando con el apartado anterior, está claro que la idea sobre la que has de sustentar el modelo de tu negocio debe encontrar su correspondencia en los análisis económicos de mercado para garantizar el no fracaso.

Es decir, se ha de evaluar en qué medida tu idea cubre una necesidad de mercado, en qué medida está siendo actualmente o no cubierta por éste y la rentabilidad que podrías obtener en el caso de decidir ponerla en marcha.

Se trata de realizar el clásico análisis interno en cuanto a cuáles son los puntos fuertes de tu negocio y cuáles los débiles, tanto en el momento presente como en un futuro; a la vez que has de tener en cuenta las oportunidades que te brinda el mercado y las amenazas que puedan surgir.

En este análisis has de pensar sobre aspectos de cualquier tipo de naturaleza y valorar su contribución e impacto a alguna de las cuatro categorías definidas de nuestra matriz de evaluación.

Una vez realizado el análisis has de tomar la decisión de si tu idea es factible de manera realista y objetiva, sin dejarte llevar por el entusiasmo o simplemente por el hecho de no querer dar marcha atrás. No solamente has de valorarla en el momento actual, si no que siga siendo factible en un futuro próximo. Tampoco dejes escapar buenas ideas porque puedan existir pequeños contratiempos de la naturaleza que sea sin haber pensado soluciones alternativas para solventarlos.

En base a esa idea, y su análisis, deberás confeccionar tu modelo de negocio, es decir, pensar y planificar los recursos necesarios, así como su organización para que puedas llegar al cliente tal y como has diseñado.

Aspectos formales:
El primer punto de partida es conocer la forma jurídica bajo la cual ejercerás el comercio, puede ser bien a título personal como autónomo persona física o constituir una sociedad (en este caso existen figuras jurídicas que permiten la creación de sociedades individuales sin que tengas que buscar un socio).

La delimitación de responsabilidad que permiten las sociedades anónimas o las de responsabilidad limitada es un punto a valorar y a tener en cuenta, aunque sus requisitos legales de funcionamiento son algo más complejo en cuanto a contabilidad, impuestos, relaciones con socios, declaraciones mercantiles, etc.

Has de conseguir una certificación negativa del nombre bajo el cual desarrollarás tu actividad que tendrás que tramitar en el Registro Mercantil y darte de alta en Hacienda mediante el pago del Impuesto sobre Actividades Económicas. En ese trámite obtendrás tu Código de Identificación Fiscal. Seguidamente, elaborar una escritura de constitución de la empresa y delegación de poder en tu persona (o apoderados para la gestión), que se otorgará frente a notario, y una vez liquidado el Impuesto de Transmisiones y Actos Jurídicos Documentados (en Hacienda), podrás inscribirte finalmente en el Registro Mercantil.

Es preciso también dar de alta a la empresa en la Seguridad Social así como los trabajadores que vaya a tener y sus contratos. Estos últimos, deberán ser comunicados, igualmente al Instituto Nacional de Empleo.

Si vas a desarrollar una actividad que requiera de algún tipo de establecimiento será, además, necesario contar con la Licencia de Apertura que tramitarás en el Ayuntamiento donde radique aquel y comunicar, del mismo modo, a la Seguridad Social el centro de trabajo donde se ejercerá.

El trámite anterior no es necesario si vas a desarrollar una actividad mercantil sin establecimiento como pueda ser a través de internet o comercial autónomo por ejemplo, pero sí que has de contar a todos los efectos con una dirección postal física a efectos de comunicaciones oficiales y de tributación.

Aspectos financieros:
En cuanto a la financiación de tu negocio se refiere a que has de elaborar un cuadro de inversión-financiación en el cual recojas en el momento inicial, cuáles son los medios necesarios para poder iniciar la actividad y, por otro lado, cómo se llevará a cabo su financiación.

No siempre es necesario llevar a cabo adquisición de medios, si no que pueden ser aportados por el emprendedor, pero sí que es cierto que existirá una necesidad de financiación a la hora de empezar por lo que deberás ser muy riguroso con la definición de las necesidades de medios que realmente son precisas.

En la búsqueda de financiación ajena es obvio que podrás acudir a entidades financieras donde deberás defender tu idea y plan de negocio como experto conocedor del tema y con profesionalidad. Es evidente, que tendrás que mostrar la rentabilidad esperada futura y confeccionar un estado de tesorería realista tanto a corto y largo plazo donde demuestres que se trata de una idea viable y se demuestre la capacidad de pago.

Adicionalmente, existen en todas las ciudades instituciones de ámbito público y privado que promocionan el espíritu emprendedor como institutos de desarrollo económico, cámaras de comercio, federaciones de empresarios, asociaciones de emprendedores, etc, donde podrás acudir en solicitud de ayudas financieras así como asesoramiento durante tus primeros pasos. Sin embargo, ten muy presente, que las ayudas financieras iniciales hacen mención a su propio concepto, y tu negocio ha de ser rentable por sí mismo, aun cuando pueda necesitar un pequeño empujón inicial.

En el análisis de viabilidad financiera has de tener en cuenta de manera especial los siguientes puntos:
- Los plazos de pago a proveedores son más cortos que los plazos de cobro a clientes, por lo que necesitarás financiación intermedia.

- No solamente has de conseguir ventas, si no también cobrarlas. La morosidad y los retrasos no esperados en los cobros es un problema a gestionar adecuadamente atando jurídicamente de manera correcta las transacciones.

- Existen costes que no suponen desembolso de dinero, como pueda ser la amortización de las inversiones iniciales; sin embargo, debido a que estas se encuentran financiadas tendrás que hacer frente al pago de la cuota financiera asociada, por lo que no solamente has de mirar la rentabilidad de tu negocio en cuanto a pérdidas y ganancias sino también a generar la tesorería necesaria para hacer frente a todos los pagos que, por otro lado, no suponen gasto, si no que se corresponden con inversiones iniciales.

- Has de fijar un umbral máximo de pérdidas al cual pudieras llegar y que una vez superado la mejor decisión es finalizar tu negocio para evitar males mayores en forma de no poder atender pagos y responsabilidades adicionales.

Aun cuando una gran parte de la población trabaja por cuenta ajena, el emprender un negocio por cuenta propia es una de las mejores formas de organizar tu tiempo y tu vida a la vez que una experiencia altamente enriquecedora de conocimiento y desarrollo personal, sin olvidar que los esfuerzos a tu trabajo te pertenecen únicamente a ti, por lo que es una muy buena manera de ganar dinero, pero eso sí, no exenta de riesgos.

La decisión está en tus manos...


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Carlos Gutierrez Gómez es experto en finanzas, contabilidad y sistemas de información, y profesor de Escuela de Negocios y Dirección

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