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Viajes de placer. Las 5 estaciones del Bdsm

Nuria de la Cruz Fernández Entre Juegos Anda el Sexo. Sex Shop Online Volverás
26 Oct 2018 BLOG_NUM_COMMENTS

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Que si es el límite armónico y sensual entre el dolor y el placer.

Que si es la evolución del masoquismo y el fetichismo, para adaptarlo al lenguaje de las masas.

Que si es subirse y no querer bajar. Que si es bajarse y quedar con sed.

Mil términos y vueltas para responder a la misma pregunta: ¿Qué es el BDSM?

Por eso, cuando me preguntan qué es el BDSM, simplemente respondo: es un viaje. Un viaje de placer.

Para explicarlo mejor, intentemos, cada una desde su lugar, subir al tren y comenzar el recorrido por sus cinco estaciones. ¿Vale?

BDSM - Primera estación: La elección

Como bien debes saber, el BDSM es tan amplio que recorrerlo todo en un día, en un mes o en un año, es sencillamente imposible.

Son tantas las vertientes, las actividades, las personificaciones y las formas de hacerlo sentir que, sin duda, tendremos que dedicarnos a elegir.

Por eso, la elección es nuestra primera parada, nuestra primera estación.

Aquí nos toca elegir qué hacer, por dónde empezar, por dónde terminar o cómo debemos adoptar cada uno nuestras posiciones y roles.

La importancia de escoger bien no tiene ni por qué recordarse. Elegir mal, lo sabemos todos y más de uno en vivas carnes, se transformará en una mala experiencia. Y luego vienen las acusaciones al BDSM de que no es tan placentero como parece, porque simplemente has escogido mal.

¿Habrá azotes? ¿Son necesarios los disfraces y un lenguaje secreto donde la complicidad de ambos sea la protagonista implícita? ¿Serán protagonistas las cuerdas de bondage, se sienten preparados para el shibari o sólo ocupan la utilización de esposas diseñadas especialmente para la ocasión?

Como ves, he sintetizado en un par de oraciones y en un par de preguntas un sinfín de posibilidades que da el BDSM. Elegir, por ende, se convierte en algo obligatorio.

BDSM - Segunda estación: Los acuerdos

Y antes de comenzar a destilar el sudor con olor a pasión, y antes de intuir una jornada inolvidable, debes recordar que el BDSM no es libertad por libertad, rebeldes sin causa entregados a las herramientas del masoquismo sexual. No.

Son indispensables los acuerdos.

En primer lugar, deben asegurarse de que sea saludable para ambos. Saludable desde los accesorios que utilizarán, de modo que no les causen daños o malestares que impidan el disfrute; y saludable desde la percepción de cada uno, estando conscientes de lo que harán, y no siendo influenciados por sustancias como el alcohol o las drogas, que pueden sacar todo de contexto.

Luego, lo más importante es la palabra de seguridad.

Una palabra que deben acordar entre ambos, y que significará, sin más, que es hora de detenerse.

Procuren, a la hora de escoger la palabra, no tomar una que pueda interpretarse de forma errónea. Por ejemplo, si se divertirán con juegos de roles o con azotes, una palabra de seguridad no puede ser "Basta" o "Ya no más", porque puede confundirse con un comentario dentro del personaje.

Precisamente, te aconsejo que tomes una palabra que nada tenga que ver con el placer que están sintiendo. Por ejemplo, "mango" o "navidad".

BDSM - Tercera estación: Despojarse para sentir

Una de las experiencias más salvajes e inolvidables del BDSM está en el placer que siente la persona que está siendo dominada. Porque siempre habrá alguien que domina al otro. No hay más qué saber aquí.

Y la sensación de tener tu cuerpo atado, o esposado, casi siempre inmovilizado, mientras la otra persona, en su potestad de amo y señor nuestro, nos azota y nos convierte en su universo de placer, y se asegura de que alcancemos sitiales orgásmicos que nunca habríamos alcanzado sin la inmovilización, es indescriptible.

¿Por qué invomilizarnos?

Porque es mediante la quietud del cuerpo donde se alimenta la energía del cerebro, regente de las sensaciones. Cuando nuestro cuerpo no puede manifestar ni responder, con movimientos o reflejos, al placer, la mente se encargará, mediante desbordes sensoriales.

Y son tantas las sensaciones, tan fuertes y tan irrepetibles, que la adicción a la práctica del BDSM puede ser la consecuencia predilecta de una ecuación insuperable, sólo comparable al sueño del príncipe azul como primer amor. Sin necesidad de despertar.

No tiene que ser bondage o shibari para estar inmóviles. Algunas veces, nuestra experiencia en el tema es tan religiosa, que podemos quedar inmóviles para cumplir el rol, aunque no tengamos ni una cuerda sobre nosotras. De eso se trata.

De detenerse para despojarse. De despojarse para sentir.

BDSM - Cuarta estación: Dejemos todo al azar

La tercera estación supone, siempre, el episodio de mayor clímax dentro de este viaje maravilloso por los placeres más intensos que pareja alguna pueda sentir.

Pero eso no implica detenerse, verse a los ojos y marcharse cada cual por su lado, como si de esto nadie tuviera que enterarse.

Al contrario. Es momento de jugar, de pasar a la diversión como elemento propiciador de "segundas oportunidades".

Es allí donde los juguetes sexuales, que ya pudieron ser usados en la tercera estación, y el azar, juegan un papel esencial.

En mi caso, los dados no pueden faltar. Esos que nos sugieren qué hacer y en qué zona del cuerpo de nuestro acompañante.

Pero otros preferirán los juegos de mesa, donde avanzar un paso es sinónimo de escalar una montaña. Una de estas montañas del placer compartido, que en el caso del BDSM es un placer intensificado, vitaminado por las cualidades del método.

Lo ideal de esta cuarta estación es darle un final feliz a una velada salvaje, minusválida de timidez y arrogante de los orgasmos provocados.

Porque finalizar tras el shock positivo no tendría sentido. Y porque al final, divertirse es la regla y la norma, aunque lleguemos por rutas pecaminosas a la sonrisa.

BDSM - Quinta estación: Tiempo de volver

Siempre, en todo viaje, llega un momento de retornar. De volver a casa, como dicen de los buenos hijos.

Y aquí sucede igual. Ha terminado la acción, el BDSM tiene principio, desarrollo, y final.

Es momento, no de despedidas agrias, sino de una última mirada, fija, hermosa, compleja de ritmos y pecados ocultos, antes de salir cada cual de su personaje y, tras una pausa, como contada con tres compases mientras una estela musical se distribuye en el ambiente, determinar lo importante.

¿Qué es lo importante?

Acordar un próximo encuentro. Quien prueba el BDSM, ciertamente, repite. Y no por una razón estadística o porque se evidencie entre quienes nos guardamos para nosotros lo que sentimos la primera vez. Es porque es. Y debes respetarlo.

¿Cuándo será? ¿Dónde será? ¿Cómo podría ser? Sólo supuestas repuestas, presuntos implicados.

No dejar nada concreto, más que una fecha y un lugar propicio. Lo demás, habrá que acordarlo en el momento, con las hormonas del día, con los juguetes de la ocasión y en la primavera de esa tarde.

El BDSM es una tendencia que crece sin parar en España. Confundida y comparada con otras tantas prácticas alternativas de la sexualidad, los que saben de esto, sencillamente, enloquecen mirando al infinito mientras recuerdan cosas que ni siquiera has podido tú soñar. ¿O sí?

Lo que necesitarás para que tu viaje sea inolvidable

Para todo viaje, es necesario un equipaje. A veces liviano, en ocasiones una gran maleta. Pero el equipaje forma parte indivisible del viaje, como del BDSM sus accesorios.

Y de ellos nos toca hablar, para que tu ruta esté demarcada por completo y no tengas ninguna confusión a la hora de abordar el tren que tú, con él o ella, decidas compartir.

Para hablar de los accesorios, me baso en los que puedo comprar en la tienda Volverás, que es una de mis favoritas (por la variedad, por el precio y por mucho más).

Así que, antes de comenzar a leer, haz clic en el enlace, y vas revisando a medida que te voy contando. ¿Vale?

Esposas

Para los que quieren iniciarse en el arte del BDSM, pero no tienen la experiencia (o no creen tenerla) para hacer ataduras o inmovilizaciones más complejas, las esposas son su principal accesorio.

Las puedes encontrar para hombres y para mujeres (dependiendo del tamaño y el color), y es necesario que estén diseñadas para esto, porque de lo contrario pueden incomodar mucho en las muñecas.

Seguramente, en tu primera experiencia las incorporarás, porque la sensación de dominación es excelente, y dan bastante seguridad al procedimiento (valga el juego de palabras entre esposas y seguridad).

Además, por si es de tu interés, son muy baratas.

Cuerdas

El bondage y el shibari tienen en común el uso predilecto de las cuerdas. Al igual que sucede con las esposas, las cuerdas para bondage (o para el shibari) han sido diseñadas especialmente para tal fin, porque de lo contrario pueden causar marcas y quemaduras que no son nada agradables.

Algunas pueden incluir hasta un manual, con gráficos, de algunos métodos populares para inmovilizar. Algo útil para quien se animó a su primera experiencia pecaminosa con las cuerdas.

Lo que sí, siempre, recomiendo comprarlas. Tenerlas allí, por si un día entre los días, al levantarte de la cama tuviste, por intuición o no sé qué, la visión de que será un buen día si, y sólo si, usas cuerdas.

Collares

Uno de los elementos que distingue al BDSM de cualquier otra cosa que se te ocurra, es el collar.

Un collar de bondage lo porta con elegancia la persona que es dominada en la pareja. Significa que le perteneces a él, o a ella.

Hay tantos modelos de collares, y tendrás la necesidad de elegir sólo uno, que siempre debo aconsejar tomarse un buen tiempo para que tal elección sea de provecho.

Que no haya arrepentimientos al día siguiente. Un collar es al BDSM lo que un anillo es al matrimonio. ¿Te atreverías a elegir el símbolo de alianza inadecuado?

Aceites corporales

El aceite corporal simboliza la mayor representación del salvajismo. Tener al cuerpo sobre (o bajo) de ti, sin poder dominarlo y sujetarlo, más sí poder disfrutarlo.

Movimientos más intensos, sincronía imperfecta para lograr penetraciones profundas, certeras, pretenciosas y provocativas.

Todo esto lo produce un buen aceite corporal.

Hay tantas marcas, tantos tipos y tantos olores y sabores para escoger, que dependerá sólo de tus gustos y de los gustos de tu acompañante.

Lo que sí te tengo que avisar es que las sensaciones, al tacto, son tan potentes que o te resistes o te dejas llevar por la marea de efervescencia pasional.

Lubricantes

Y si los aceites hacen su trabajo en la parte exterior, tras la vehemencia sensual del éxtasis, es hora de una fina penetración.

No hay mejor aliado para ello que un buen lubricante. Unas gotas bastarán.

La finalidad es provocar una penetración armónica, potente, sin dejar rastros de incomodidad en cualquiera de los involucrados.

Aunque el BDSM por sí mismo puede lograr estimular de tal manera que la lubricación artificial no sea necesaria, siempre es bueno tener un as bajo la manga, por si la partida se torna friccionada y las necesidades de placer son tan altas como para no detenerse.

Juegos de azar

Como decía al principio, para mí los dados son necesarios, siempre. Pero puede que prefieras los juegos de mesa, o cualquier otro tipo de juego donde el azar sea el protagonista.

Porque el final del acto tiene que ver con la diversión, con recordar por qué han llegado a esta etapa, por qué han decidido que fueran tú y él o ella quienes protagonicen el espectáculo del prime time sexual que les atañe.

Puedes encontrar tantos juegos de azar como modos de practicar el BDSM. Y eso es bueno, porque en alguno sabrás el truco para siempre llevar la ventaja.

¿Te animas a probar?

Un tren para el que no hacen falta boletos. Estaciones donde nadie te espera, porque eres tú quien las abre y las cierra. Un viaje para compartir, donde el hilo conductor del placer les llevará por la ruta de la saciedad. ¿Te animas a probar?

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Sandra Marlen
Me encanta tu blog Nuria! Eres una de las mejores en este nicho, espero seguir viendo cosas así de interesantes.
Mi web: https://masajescallao.com
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