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Cómo sanar tus heridas emocionales y creer más en ti

Maty Palanca El sendero de los deseos
24 Nov 2014 BLOG_NUM_COMMENTS

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Tu niño interior es tu ilusión, tus emociones, tus ganas de vivir, tus miedos...es el niño que fuiste y que continúa dentro de ti.

Las heridas emocionales del pasado por falta de afecto, seguridad, estima...harán que el adulto correspondiente no tenga esta seguridad, confianza y autoestima que necesita para convertirse en una persona estable y madura.

Las heridas emocionales que sufrimos cuando éramos críos también siguen ocultas y latentes en la personalidad del niño que llevamos dentro, y estas salen a la superficie muchas veces en forma de creencias, comportamientos aprendidos para sobrevivir, miedos y limitaciones de todo tipo.

Es frecuente que el adulto repita el patrón familiar que tubo porque es lo que conoce y lo que ha aprendido. Como pueden ser agresiones o violencia, regresiones espontaneas como rabietas y berrinches, hacer o decir a sus hijos lo que dijeron e hicieron sus padres y no querían repetir, algunos puede que no sepan expresar el enfado (pudiendo desarrollar enfermedades psicosomáticas).

Otros puede que usen el llanto, las amenazas de abandono para manipular y conseguir lo que quieren. Con frecuencia también pueden tener conductas adictivas a la ira, al enfado, al miedo, perfeccionismo para sentir la valía que no tuvieron reconocida o no sentían de pequeños; por lo general estos adultos necesitan satisfacer las necesidades del niño interno que no han sido satisfechas en su infancia.

Cualquier evento puede remitirnos al pasado y hacernos actuar de la misma manera, sin darnos cuenta que la situación es diferente. Es algo que nuestro niño interior aprendió para defenderse en el pasado pero que ahora cuando somos adultos no lo necesitamos. Es importante darse cuenta cuando respondemos a una situación presente desde emociones del pasado y romper este patrón que nos puede hacer hablar a la defensiva y enfadarnos ante una palabra o situación que nos remita al pasado.

Cuando un niño interior está herido puede hacer dos cosas, repetir el mismo patrón familiar(es lo que has aprendido) o bien todo lo contrario (por no querer repetir los mismos fallos). En ambos casos un ambiente inseguro o excesivamente seguro en la educación de tus hijos repercutirá también en su niño interior. Esto es un círculo vicioso que se repite continuamente ya que repetimos lo que conocemos o evitamos al extremo lo que nos hizo daño. Es importante romper este patrón familiar para sanar a nuestro niño interior y por lo tanto educar a niños sin heridas emocionales.

Cuida a tu niño interior

Acepta al niño que fuiste, lo que viviste, entiende que lo hiciste lo mejor que pudiste para sobrevivir y hazle saber que tú vas a cuidar de él, déjale jugar y intenta satisfacer todas las necesidades que no tuvo para que ambos seáis felices.

Es importante usar la imaginación para recordar quien eras, que necesitabas, que te hubiesen podido decir, hacer, sentir. Es ser conscientes de tus necesidades insatisfechas en la niñez (falta de cariño, críticas, afán de protección), queriéndote, no criticándote y comprendiendo quien fuiste y quien eres ahora.

Consiste en aceptar tus emociones y saber que no fueron por tu culpa. Y tampoco por la de tus padres que también tendrán un niño herido en su interior, lo hicieron lo mejor que supieron y ahora tu misión es la de satisfacer todo lo que necesita tu niño interior. Para ello te animo a que te visualices hablando con tu niño interior y escucha lo que quiere decirte, puedes abrazarlo, consolarlo y hacerle saber que estas con él para ayudarlo, quererlo y que ambos seáis felices.

¿Qué necesita tu niño interior?

Si necesitas ayuda para conectar y sanar tus heridas ponte en contacto conmigo

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