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Homenaje a una pionera del emprendimiento

Rosa Tarroja Profesora en La Casa Elizalde El Rincón de Elna. Reflexiones desde la ventana de los 40
18 Aug 2017 BLOG_NUM_COMMENTS

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   Hace unos días compartía este vídeo en mi muro de Facebook, y "respondía" así a la cuestión que se plantea al final: "Puede o pueden ser cualquiera de nosotras o de nosotros, ¿por qué no?. Tan sólo se trata de ir aportando nuestros granitos de arena".

    En este vídeo, aunque fantástico, faltan muchas mujeres. Mujeres que han estado toda su vida en la sombra. Mujeres como mi madre. He leído mucho, muchísimo, sobre mujeres emprendedoras, y continúo haciéndolo. Estoy suscrita a diversas newsletters y plataformas sobre proyectos y emprendimiento online. Sé que algún día seré una de ellas, una emprendedora. He tenido un buen ejemplo en casa. Mi madre tiene 84 años, y muchas veces me pregunto qué hubiera llegado a conseguir si hace 50 hubiera tenido a su alcance los recursos de los que disponemos hoy en día. En los años 50 - del pasado siglo -, mi madre se fue a Madrid a estudiar Farmacia, tras valorar Magisterio y Enfermería con sus padres, mis abuelos. Sobretodo, mi abuelo. Consideraba que la mejor herencia que le podía dejar a mi madre era una buena educación. Unos años después se convertía en la farmacéutica de un pueblecito de Navarra. Pero aspiraba a más. Así que, con sus ahorros y mis abuelos, a los que prácticamente  mantenía, decidió trasladarse a Barcelona en los años 70. 

   Compró su primera farmacia, e inció una larga trayectoria profesional como emprendedora. Pero no sólo se centró en su carrera. Formó una familia. Hoy en día se habla mucho, muchísimo, de la conciliación laboral y familiar. En este sentido, mi madre también fue una pionera. Tengo muchos recuerdos de mi infancia, pero entre ellos no figura precisamente "el sentirme abandonada por mi madre". A los diez días de nacer yo, y habiendo pasado una mastitis, volvió a la farmacia ... ¡conmigo!. En aquella época las mujeres autónomas no tenían derecho a la baja por maternidad.  Contó, eso sí, con la ayuda de mi abuelo: cuando tenía que darme el pecho, se iba a la trastienda y entonces atendía mi yayo. 

   Pero a pesar de su espíritu emprendedor, mi madre no podía evitar ser una mujer de su época. Así que cuando mi padre le pidió que se quedara en casa, lo hizo. Cinco años.  Nunca le gustó ser ama de casa, pero aún así, lo hizo. Y mis primeros años fueron tan felices ... No obstante, y como siempre había sido una mujer económicamente independiente, antes de reincorporarse al ámbito farmacéutico emprendió otro proyecto. La "boutique", como la llamábamos en casa. Una tienda en unas galerías de Barcelona, no recuerdo su nombre. A mi madre siempre le ha gustado mucho el mundo de la moda. El proyecto de la tienda no duró mucho, pero no se rindió.

     Tras muchos años trabajando de titular en una farmacia del barrio de Les Corts - siempre en Barcelona-, llevó a cabo su colofón como emprendedora adquiriendo, junto con su socia, una farmacia en pleno corazón del Paseo de Gracia. Allí se jubiló. No está nada mal, ¿verdad?. De un pequeño pueblecito de Navarra a uno de los principales ejes de Barcelona.

   Una auténtica inspiración que intento recordarle ahora, en su vejez. Pero estoy segura de que como mi madre hay muchas otras mujeres que han luchado en momentos y contextos difíciles. Así que he tomado una decisión: voy a recuperar su voz, sus vidas, su espíritu.  

   Se lo merecen. Han sembrado el camino, ahora nos corresponde a nosotras continuar.

    Y lo haremos. 

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Rosa Tarroja Profesora en La Casa Elizalde
Os comparto este post, para mí tiene un gran valor sentimental:)
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