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Responsabilidad Social Empresarial

Elena Orte Tudela El mundo nunca es suficiente
6 Mar 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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Es indudable que la preocupación medioambiental va en aumento en la sociedad en general y, por lo tanto, era inevitable que esta preocupación, tarde o temprano, llegara a las empresas, dado su impacto en su entorno social. Ya en el último tercio del siglo XX se comenzó a cuestionar si el papel tradicional de la empresa como fuente de creación de riqueza era suficiente. Se empezó entonces a plantear que la empresa no solo no puede ser ajena a su entorno sino que además debe de ser proactiva e implicarse en los principales problemas sociales.

El movimiento a favor del desarrollo sostenible y la promoción de la RSC llegó a España en los años 90. La mayor internacionalización de las empresas y el desarrollo de sus actuaciones fuera de nuestras fronteras hicieron que, cada vez más, un número creciente de empresas españolas quisieran contribuir al desarrollo sostenible y asumieran la responsabilidad de sus actos. Los grupos de interés comenzaron a exigir a las empresas la incorporación de nuevos valores que guíen las actitudes empresariales, y éstas han dado un giro en su concepción de éxito empresarial entendiendo que no depende únicamente de los beneficios económicos.

Pioneros en la aplicación de estas políticas fueron Ben & Jerry, los conocidos heladeros, con su conocida misión en tres-partes: una misión de producto, una misión económica y una misión social, que les permitió diferenciarse de su competencia y convertir lo que empezó como una aventurilla de dos amigos que habían hecho un curso por correspondencia sobre cómo hacer helados en una de las grandes marcas de la historia comercial.

Recientemente se ha celebrado en Zaragoza el IV Congreso Nacional de Responsabilidad Social en la Empresa. Os dejo con algunas de sus conclusiones, para mí, más interesantes:

- La RSE se ha consolidado en los últimos 10 años como una estrategia fundamental de desarrollo sostenible de las grandes empresas y de las PYMEs y al mismo tiempo también de desarrollo armónico del territorio.

- La RSE debe servir como palanca de cambio tanto dentro de las organizaciones como a nivel social, conduciendo a empresas y entidades a asumir normas de actuación que estén basadas en buscar la transparencia, la confianza y la credibilidad de sus grupos de interés.

- La RSE debe aplicarse, desarrollarse e implantarse de forma transversal dentro de la empresa en todas sus estructuras y departamentos y dentro de la sociedad en todo tipo de organizaciones.

- La RSE debe tener una clara influencia en el desarrollo sostenible del entorno. Las asociaciones de PYMEs en torno a proyectos de RSE pueden ser un buen mecanismo de promocionar la implantación de estrategias de Responsabilidad Social en las PYMEs alejadas de grandes núcleos industriales.

- El desarrollo territorial debe hacerse con criterios de responsabilidad social, tanto en las zonas más pobladas como en las menos pobladas. Este desarrollo territorial sostenible debe contribuir a disminuir las desigualdades entre áreas geográficas y económicas.

- Territorio socialmente responsable es el que tiene una ciudadanía corresponsable con unos valores comunes. Para lograrlo, tiene un papel esen­cial la educación desde la infancia y la formación de los ciudadanos.

- Los consumidores deben jugar un papel proactivo, a través del consumo responsable, que marque la diferencia entre empresas con comportamientos socialmente responsables y aquellas carentes de pautas éticas y de responsabilidad social.

- La RSE debe aportar un valor añadido a las empresas, a través del reconocimiento de los consumidores y usuarios así como de las Administraciones Públicas.

Lo que parece claro es que el viejo dicho de que una empresa para lo que está es para ganar dinero y punto ya no es válido por sí sólo, y menos si tiene vocación exportadora, puesto que cuando más desarrollados estén los mercados a los que desee dirigirse más mirarán con lupa sus políticas medioambientales, de conciliación personal, y un largo etcétera. Ser conscientes de nuestra responsabilidad social como empresarios no perjudicará a nuestra cuenta de resultados sino todo lo contrario.

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