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Cumple tus compromisos

Elena Orte Tudela El mundo nunca es suficiente
19 Nov 2014 BLOG_NUM_COMMENTS

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Seamos sinceros, esto es algo en lo que los españoles no hemos destacado mucho nunca. "Te digo algo mañana mismo", "no te preocupes que el día 10 sin falta lo tienes allí" y un largo etcétera de frases muy fáciles de decir pero que luego no siempre cumplimos. Ni que decir tiene que, exportemos o no, deberíamos desterrar desde antes de ayer todos esos incumplimientos pero si estás pensando en internacionalizarte no es una opción sino una obligación.

De acuerdo, según a qué países nos dirijamos podremos encontrarnos con que son tan informales como nosotros o más en ese sentido, pero no te engañes, la mayoría de mercados no van a tolerar la falta de credibilidad y, francamente, el esfuerzo que hay que realizar no es tan grande, sobre todo en comparación con lo mucho que podemos perder por estas tonterías.

Más allá de mercados exteriores, labrarnos una buena reputación de seriedad nos favorecerá siempre; de cara a clientes, a bancos, a proveedores, incluso pensando en una hipotética selección de nuevo personal. La formalidad atrae a mejores colaboradores, en todos los ámbitos, que la informalidad.

Pero ¿cómo evitar esos incumplimientos que tan mala imagen nos dan?


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Lo primero de todo será analizar de dónde vienen, ¿es la persona quien promete cosas demasiado alegremente? ¿sus promesas son razonables pero no tiene el apoyo del resto del equipo para cumplirlas? ¿nos falta estructura o capacidad para reaccionar ante imprevistos? Las causas pueden ser múltiples y cada una requerirá acciones correctoras distintas que deberemos analizar e implantar. Probablemente la más importante de ellas sea la concienciación de todo nuestro equipo de la importancia capital de estas buenas prácticas, empezando por nosotros mismos, que es precisamente el objetivo de esta entrada.

Y sí, yo también vivo en el mundo real y sé que a veces, por más que pongamos de nuestra parte, las cosas se cruzan y no hay forma de cumplir lo prometido. No os pido imposibles pero probablemente me hayáis oído ya comentar alguna vez eso de que cuanto más alto te pongas el listón más arriba conseguirás llegar. Intenta hacerlo perfecto y lograrás hacerlo muy bien.

Por otra parte, por mucho que desde las altas esferas nos hablen de las bondades de la marca España, vosotros, como yo, sabéis que no es oro todo lo que reluce. La marca España nos la tenemos que ir construyendo día a día cada uno de nosotros. ¿Cómo? Ofreciendo buenos productos y servicios, a precios competitivos (que no quiere decir que tengamos que volver a ser la China de Europa, sólo que el precio se corresponda con lo que le ofrecemos, ni más ni menos) , de calidad incuestionable, y sobre todo, tenemos que ofrecer confianza. Que nuestro cliente sepa que puede estar tranquilo en nuestras manos.

Seguro que conocéis esa sensación desde el otro lado. Yo que he trabajado algo en compras, y sobre todo he gestionado mucho transporte, he tenido el inmenso placer de trabajar con profesionales con los que me sentía segura (así de simple y de complejo a la vez). A veces por la empresa a la que representaban pero casi siempre por la persona que me atendía. No nos olvidemos que las empresas no son nada sin sus trabajadores (algo que no todo el mundo recuerda, por cierto)

En serio, pensad un momento en esa sensación cuando te cae encima un problemón del quince que además no eres tú quien puede resolver sino tu proveedor. No es lo mismo tratar con uno que con otro ¿verdad? Yo sé lo que es levantar el teléfono, contarle el problema a mi interlocutor y respirar tranquila y pasar a otra cosa porque confío plenamente en que me lo va a solucionar rápida y eficazmente. Eso no tiene precio, y precisamente porque he vivido esa sensación (y también la contraria), es justamente lo que yo intento transmitir a mis clientes. Yo cuando he cambiado de empresa he mantenido esos contactos de plena confianza para volver a recurrir a ellos en mi nuevo puesto, y si alguien me pregunta no dudaré en recomendarlos. ¿No querríais que vuestros clientes hicieran lo mismo? Pues sólo hay una solución para eso, y es ganaros su confianza. Y la confianza ni se puede imponer ni se puede vender. Hay que ganársela con hechos.

Resumiendo:

- No des plazos que no puedas cumplir, tu cliente preferirá que le avises con tiempo de que no puedes llegar a la fecha que te pide que no que le digas que sí, sí, tranquilo y enterarse de que le vas a entregar tarde cuando ya no puede hacer nada para solucionarlo. En el peor de los casos es preferible perder un pedido a perder al cliente.

- No digas "no te preocupes" gratuitamente, que sea verdad que vas a solucionar el problema.

- Si has prometido responder a la consulta en dos días, que sea en dos días, no en tres ni en cuatro.

- Sé organizadamente flexible. ¿Qué quiere decir esto? Que una buena planificación es fundamental, la sistematización de tareas ayuda mucho y etc. etc. pero que luego el mundo es como es y cuando se tuerce todo a la vez, hay que ser capaz de improvisar, no bloquearse, y solucionar el problema como sea. Y ahí sí, nuestra cultura mediterránea nos da sin duda grandes ventajas (sobre todo si sabemos combinarla con una buena estructura de base y un buen equipo humano)

Y todo esto independientemente de en qué mercado vendas porque aunque para ciertos sitios sea una imposición, en cualquier lugar del mundo sólo puede traerte ventajas.


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Cristina Lanz-Azcarate

Cristina Lanz-Azcarate

Directora y Co-Fundadora, atelier EURA

Debo decir que , para mi, la maxima es "no prometas , si no estas al 100% seguro de que vas a poder cumplir". Como bien dice el articulo, si dependes de otros, es dificil estar seguro al 100% y la unica manera es crear procesos para optimizar el resultado.

(Elena, por alguna razon no puedo comentar mas... mi comenario sigue aqui http://sco.lt/7qffw9 )
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