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CONCILIACIÓN, MATERNIDAD Y COMERCIO EXTERIOR

Elena Orte Tudela El mundo nunca es suficiente
7 Dec 2014 BLOG_NUM_COMMENTS

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Todavía recuerdo con espanto el día en que me contaron que una conocida que acababa de tener un bebé había sido relegada de su puesto en comercio internacional porque, según sus jefes, ya no podía seguir atendiendo a sus responsabilidades. Por supuesto si hubiera sido por petición suya no tendría nada que objetar, pero no lo fue. Cada cual se organiza como quiere o puede y, en su caso, no se habían planteado en ningún momento que ella fuera a dejar de viajar una vez cumplida la baja maternal. Pensé muchas cosas en ese momento, las primeras no son apropiadas para dejarlas aquí por escrito así que correremos un tupido velo, después ya empecé a pensar en si conocía algún padre a quien le hubieran hecho algo parecido. No se me ocurrió ninguno. Sin embargo, sí pensé en mi propio caso. Cuando nacieron mis hijos yo tenía un puesto de oficina, con horario fijo y sin salir de mi ciudad pero, por cuestiones que no vienen al caso, cuando el menor de ellos tenía poco más de un año mis circunstancias laborales cambiaron y empecé a viajar con relativa frecuencia. Por suerte nadie pensó que mi condición de madre fuera incompatible con mi profesión. Tampoco yo pensé nunca que fuera imprescindible en mi casa o que mi marido no pudiera ocuparse de mis hijos tan bien como yo misma en mi ausencia.

A lo largo de los años he ido viendo de todo, hombres, mujeres, casados, solteros, con hijos, con nietos... En cada una de estas categorías algun@s habrían estado dispuestos a viajar por trabajo, otr@s no. Es cierto que para dedicarse a esto hay que tener unas características especiales, pero nunca he encontrado ningún patrón que las relacione con ser hombre o mujer, con tener hijos o no.

Seguro que visteis, hace un tiempo, esa iniciativa a favor de la conciliación, #salpuntual. A mí me hizo mucha gracia, el día en cuestión en que se supone que había que salir a la hora del trabajo yo iba a estar de viaje. ¿Cómo se sale puntual cuando estás a un millar de kilómetros de tu casa?

En comercio exterior la tan traída y llevada conciliación adquiere una dimensión algo distinta. Yo tengo la gran suerte de tener un horario flexible, y digo suerte porque para mí lo es, soy consciente de que otr@s prefieren una jornada perfectamente estructurada. Para mí la conciliación tiene más que ver con encontrar un equilibrio entre las horas que trabajo (sea en fin de semana, de noche o a horas más tradicionales, que de todo hay) y las que puedo dedicar a otras cosas, a mis hijos, a mi marido, a mí misma, a mis hobbies... Unas semanas mi trabajo me exigirá más dedicación, o un viaje más largo y agotador, otras veces podré pasar más tiempo trabajando desde casa y organizarme para llevar a mis hijos al cole, recogerlos y hasta participar en alguna actividad de la clase de las que requieren padres voluntarios. También es verdad que las nuevas tecnologías ayudan muchísimo. Yo me mantengo cerca de mis hijos vía skype aunque esté a muchos kilómetros, que no será lo mismo que estar presente físicamente, pero es mejor que nada.

Eso es para mí conciliar. Está claro que cada uno se organiza como puede y que rara vez encontramos facilidades para ello, pero en mi caso hay dos puntos clave para lograrlo: teletrabajo y trabajo por objetivos y no por horas. Dos cosas que a la fuerza tendrán que ir extendiéndose porque francamente, resultan muchísimo más productivas que esa idea trasnochada de que produce más quien más horas pasa en la oficina.

Y aquí llega el punto en que tengo una sensación de deja écrit. No quisiera repetirme ni autoplagiarme así que os dejo el enlace al testimonio que escribí para mamiconcilia acerca de mi experiencia con la conciliación laboral por si alguien quiere echarle un vistazo: http://mamiconcilia.com/abuelos-sacaleche-y-guarderia-elena-orte/ Hay muchas más experiencias, cada una muy distinta, como cada familia ni más ni menos. También está ya disponible la versión "papiconcilia", que os recomiendo fervorosamente porque esto de la conciliación no es sólo cosa de madres, ¿verdad?

Pero volviendo al tema que nos ocupa, que es del comercio exterior. Si estás pensando en exportar y te preocupa cómo conjugar los viajes que se te vienen encima con el resto de tu vida, o estás pesando en contratar a alguien para este puesto, ¿Qué cosas deberías tener en cuenta?

En mi opinión personal, quienquiera que se vaya a dedicar a la internacionalización (dejando aparte la formación y los idiomas) debería ser:

- de mente abierta

- flexible

- organizado

- con gran capacidad de adaptación

Ha de saber que su vida rara vez va a estar perfectamente organizada, que tendrá que pasar fines de semana fuera de casa, que le pasará de todo mientras esté de viaje, algunas cosas muy buenas, otras no tanto, y tendrá que saber reaccionar a todo ello. Que conocerá gente maravillosa y otra espantosa, que aprenderá muchísimo a poca curiosidad que tenga, que en compensación por los largos viajes tendrá que ser capaz de encontrar épocas de mayor tranquilidad o acabará por volverse loco. Nada de esto es incompatible per se con tener familia pero sí habrá personas que no puedan, o no quieran compatibilizarlo. Nunca he dicho que fuera fácil. Evidentemente mantener sana la vida familiar requiere un esfuerzo extra. Tanto con los niños como con la pareja.

Los viajes implican también muchos tiempos muertos y mucho cansancio. La teoría es aprovechar esos tiempos para adelantar trabajo, pero no siempre se puede. También en teoría deberíamos aprovechar esos viajes para conocer mundo, pero tampoco se puede siempre. Me suele ocurrir que cuando hablo de mis desplazamientos me reciben con cosas como "pero qué bien vives", "qué suerte, otra vez a París", no es tan bonito, en serio. A mí me gusta, sí, y desde luego me compensa hacer ese esfuerzo extra, pero a veces es agotador y también hay que contar con ello.

¿Me contáis vuestras experiencias?

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